
Joaquín Villalobos*
El Diario de Hoy
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DOxford,
Inglaterra. Si preguntásemos a los miembros de las maras que están
en las cárceles si en su niñez sus padres les bañaban
o les cuidaban cuando se enfermaban, encontraríamos una relación
directa de la violencia con el machismo, los hijos no deseados y, por
supuesto, con la pobreza de quienes, por garantizar el sustento, no pueden
evitar que a sus hijos les eduque la calle.
Las excepciones sólo servirían para confirmar la regla.
Los estudios sobre violencia establecen como hipótesis de riesgo
para un país, el que, en el futuro, el número de sus jóvenes
sea muy superior a la cantidad de empleos. Muchos niños sin padres
y sin casas, pocas escuelas y pocos parques son igual a muchas maras.
La calidad de vida tiene relación directa con la ignorancia de
la población en el tema sexual.
Según un estudio de la fábrica de condones Durex, los países
con mayor actividad sexual son Francia, Holanda, Dinamarca, Canadá
y Gran Bretaña, en éstos no hay expansión del Sida,
ni explosión demográfica y están entre las sociedades
más seguras del planeta, al punto de que en Gran Bretaña
la policía no porta armas. La actividad sexual de la población
tiene consecuencias negativas en el tercer mundo, donde existe ignorancia,
superstición y fanatismo religioso. Sin embargo, los fundamentalistas
católicos presentan a Europa como corrupta, libertina, envejecida
y despoblándose. España es 99% católica, y la Iglesia
durante siglos tuvo gran poder político. Sin embargo allí,
el aborto es legal y los matrimonios de homosexuales están por
legalizarse. Ningún político mueve un tema si pierde votos,
¿cómo explicar este gran fracaso del catolicismo, si casi
el 70% de los españoles aprueba esas medidas?, ¿por qué
perdieron credibilidad en un país que exportaba sacerdotes, pero
que ahora sólo puede reponer 35 por cada 100 que mueren?
Los católicos españoles descubrieron la importancia de la
tolerancia y la libertad, y entendieron que las creencias religiosas son
personales y no normas de Estado. Los gobiernos deben decidir con criterios
laicos, científicos, sociales, políticos y legales. El envejecimiento
de Europa no es un fracaso, alargar la vida es una victoria de la ciencia
y del desarrollo que plantea nuevos retos. Europa, con más de 500
millones de habitantes, es, después de la India y parte de China,
la tercera región más densamente poblada del planeta. Las
migraciones, la desconcentración urbana y el poder científico
le mantendrán la relación entre calidad de vida y población.
En la temática sexual están contenidos derechos de la mujer,
que son los últimos en aparecer en una transición democrática,
y esos derechos están conectados con la reducción de la
pobreza. Yoweri Museveni, Presidente de Uganda, un país en donde
el Sida ya mató a 800,000 personas, dice que un punto vital para
detener el contagio fue enviar el mensaje de que las niñas
no eran inservibles. Dice Musevini que el uso de condones creció
de 57% a 76% y que se logró retardar la edad de iniciación
sexual de las niñas de los 14 a los 16 años. La extensión
de la epidemia hizo que los católicos desistieran de oponerse a
la distribución de condones.
El Presidente Bush, un religioso fundamentalista, piensa entregar la tercera
parte de los recursos destinados a combatir el Sida, a campañas
de abstinencia, el interés por ese dinero explica el afán
de religiosos conservadores por mostrar a Uganda como éxito de
la abstinencia, pero no hay evidencias de esto, lo verificable es que
los ugandeses saben más del Sida y usan más condones.
Los fundamentalistas dicen que ya no ven el sexo como algo sucio, el debate
se reduce entonces a cómo educar, pero cuestionan que los manuales
utilizados son demasiado explícitos. Aquellos que piensan que los
dibujos o contenidos de un manual provocan deseos sexuales, realmente
necesitan ayuda sicológica. En México intentaron tapar
la estatua de Diana la Cazadora, porque era indecente. La
verdad es que el conflicto del fundamentalismo católico con los
genitales y el sexo crea obstáculos medioevales a políticas
públicas urgentes. Basta recordar la absurda discusión sobre
el sexo de los ángeles, algo que todavía no han resuelto.
No hay espacio para datos, pero las armas, el tabaco y el alcohol tienen
consecuencias terribles en términos de violencia, muertos y salud
pública. ¿Por qué no hay problema con la venta y
propaganda de estos productos, que matan, y sí la hay con los condones,
que salvan vidas?¿Por qué no se pudo restringir el horario
de venta de alcohol o prohibir la venta de armas, y sí se está
cuestionando repartir condones? Somos el séptimo importador de
armas cortas de Estados Unidos y uno de los países con más
homicidios en Latinoamérica. ¿Conoce alguien la relación
entre las ganancias por venta de cigarrillos con lo que se gasta en las
enfermedades que provocan?
Recientemente una radioemisora regaló entradas a un motel para
parejas de novios y, si no tenían pareja, les ofrecía acompañante;
una compañía de celulares rifó una cena íntima
con una modelo, y otra puso de eslogan dos son mejor
que uno con la imagen de una joven con dos varones. Existe prostitución
femenina y masculina, table dance, salones de masajes, pornografía
por televisión y teléfono. Un vídeo musical o programa
televisivo supera en explicitud a cualquier manual. El cine actual, además
de sexo, vende violencia y sangre, incluso en películas religiosas,
y el sadismo y el masoquismo también son pornografía.
No hay riesgos de que un manual de educación sexual pervierta a
los jóvenes, eso es ridículo. A El Salvador no lo están
corrompiendo las ONG ni los organismos internacionales que ven estos temas,
lo están hipersexualizando el mercado y la libertad económica.
A la familia salvadoreña no la está despedazando el libertinaje
sexual, sino la migración por la pobreza y es realmente cruel que
nuestra forma de controlar el crecimiento de población sea convertir
a seres humanos en nuestro principal producto de exportación, incluso
para guerras. Si los fundamentalistas católicos adoran al dios
mercado, entonces que ayuden a proteger de las consecuencias que éste
trae y que no pretendan que la abstinencia y la castidad, que son conductas
de elegidos, sean la norma general. Las políticas de gobierno no
pueden basarse en ingenuidades, su obligación es proteger a los
jóvenes. La educación sexual y los condones no son para
corromper, sino para proteger.
La difusión de valores es fundamental, pero está vinculada
a mejorar toda la conducta humana y no sólo al sexo. El concepto
de inteligencia emocional, de Daniel Goleman, profesor de la Universidad
de Harvard, puede ser muy útil en la educación de los jóvenes.
Este concepto no tiene conflicto con el placer ni invita al masoquismo,
pero da importancia fundamental a las habilidades sociales y comunicacionales
y al autocontrol para asegurar disciplina y dominio personal.
Un consumidor compulsivo, un fumador, un alcohólico, un fanático
que no tolera otras ideas, un drogadicto, un glotón o un machista
son personas que no controlan sus emociones, o sus instintos animales,
como dicen los fundamentalistas, aunque vayan a misa y sean castos. Educar
la inteligencia emocional de los jóvenes ayudaría a aumentar
la tolerancia, a reducir la violencia, a evitar vicios, a rechazar la
vida plástica, a aumentar el ahorro y a generar líderes.
Quizás no todos serán castos, pero el autocontrol puede
ayudarles mucho a tener una actividad sexual madura, socialmente responsable
y, sobre todo, sin hipocresías.
*Columnista de El Diario de Hoy.