elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Una fiesta sin invitado

Bolivianos y uruguayos empataron a cero goles


Publicada 13 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Sin daño. Ronald Ralves (16), de Bolivia, y el uruguayo Javier Chovangon disputan el balón durante el partido de ayer. Foto EDH/ AP

DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Uruguay concretó un importante empate sin goles en su visita a Bolivia, ayer, en la apertura de la 10a. fecha de la eliminatoria sudamericana al Mundial de Alemania 2006.

En un reñido encuentro, Bolivia debió resignar su aspiración de quedarse con los tres puntos en casa, mientras Uruguay, que venía de perder 4-2 ante Argentina, hizo un buen negocio en la temida altura de La Paz.

Desafiantes, los “charrúas” salieron dispuestos a sorprender desde el inicio, y así lo mostró Gustavo Varela dos minutos después del pitazo inicial, con un disparo que se estrelló en el travesaño de Bolivia.

Los locales, desubicados, debieron contener la arremetida del visitante, al tiempo que intentaban taladrar su férrea defensa.

Fue en el 8’ cuando los bolivianos cristalizaron su primera opción de gol, con un puntazo de Edwin “Platiní” Sánchez, quien cobró una peligrosa falta cerca del área del rival.

El planteo de Bolivia en la segunda etapa fue más agresivo, apoyado por el ingreso de Diego Cabrera por el lado derecho, aunque no bastó para romper el cerco de sus contrarios.

Uruguay apretó su marca y dejó sin espacio a los atacantes andinos, que intentaron infructuosamente sorprender a Viera, quien permaneció bien parado en su arco.

Los visitantes vieron perder al 70’ su más clara oportunidad de abrir el marcador, por medio de un zapatazo que se estrelló en la parte exterior de la malla boliviana, mientras el estadio “Hernando Siles” enmudeció.

Los minutos finales parecían no aptos para cardíacos, pues ante la cercanía del final, Bolivia enfiló toda su batería contra Uruguay, exigiendo al máximo al cuidavallas Viera.
El pitazo final de Marcio Rezende apagó la fiesta en las tribunas, donde en las postrimerías del partido no cesaban los cánticos y consignas a favor de los dueños de casa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW