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| Imputados. La audiencia inicial contra los acusados
se realizará el próximo miércoles.
Foto EDH |
Eugenia Velásquez/Jorge
Beltrán
El Diario de Hoy
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La Fiscalía
de Mejicanos presentó ayer ante el Juzgado de Paz de Ayutuxtepeque
la acusación formal de complicidad en el homicidio agravado y coautoría
en agrupaciones ilícitas contra dos vigilantes penitenciarios arrestados
el jueves anterior.
Los acusados son Ángel Antonio Chávez Funes y Luis Alonso
Pérez Nerio, sospechosos de complicidad en el asesinato de ocho
reclusos de los 31 que murieron el 18 de agosto anterior en el centro
penal La Esperanza, conocido como Mariona.
Según la Fiscalía, la acusación es producto de un
replanteamiento de los hechos, el cual determinó que
los imputados tuvieron una participación más activa, según
la investigación sobre la matanza.
Además de la ampliación de la prueba testimonial proporcionada
por algunos reos que han colaborado en las investigaciones.
El jefe de la Fiscalía de Mejicanos, Juan Francisco Bonifacio,
reiteró que los implicados recibieron dinero del líder del
cártel de Mariona, José Armando Posada Reyes. Los
custodios cobraban 100 dólares por cada arma que introducían
al penal, y que posteriormente entregaban a los líderes del
cártel, entre éstas machetes artesanales, de fábrica,
revólveres y droga.
Cuando los custodios tenían licencia para salir del centro,
preguntaban a Posada Reyes con anterioridad qué necesitaban para
comprárselo. Incluso, manifestó que, hasta la fecha,
el armamento utilizado el día de la matanza aún no se ha
encontrado.
Adversan
Posterior a la presentación del requerimiento,
El Diario de Hoy conversó con familiares del inspector Ángel
Antonio Chávez Funes, uno de los acusados. Éstos adversan
lo que la Fiscalía ha dicho de su pariente.
Aseguran que el 5 de junio anterior, Chávez Funes fue trasladado
de Mariona al Centro de Menores de Tonacatepeque. De ello, dicen, debe
haber documentos que respalden el cambio de trabajo.
Custodios del resguardo de menores consultados reforzaron la versión
de los familiares. Éstos agregaron que, el día de la matanza,
el inspector estuvo de servicio según los libros de registro que
se llevan en esa dependencia.
Sin embargo, fuentes fiscales indicaron que las acusaciones son porque,
con antelación a los hechos, facilitaron el ingreso de armas o
toleraron la tenencia de las mismas a los reclusos.