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Crisis

La historia se repite. Bebés que comparten las mismas cunas por la falta de espacio, escasez de profesionales para atender a los recién nacidos y un índice de mortalidad más alto de lo deseable. ¿Diagnóstico del centro en 2003? Sí. Y también un año y un mes después. Ante ello, Salud halla remedios a largo plazo

Publicada 11 de octubre 2004, El Diario de Hoy


Juntos. Los niños comparten las cunas por la falta de espacio. Foto EDH
Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Tres horas al día, poco más de 435 dólares al mes o lo que es lo mismo: la plaza de un especialista en recién nacidos a medio tiempo. Apenas un año y un mes después de que EL DIARIO DE HOY denunciara las difíciles condiciones en que trabajaban los médicos en el Hospital de Maternidad, eso es básicamente lo que ha cambiado.

La falta de recurso humano, la saturación de las áreas donde se atiende a los bebés prematuros, hasta el punto de que se mantienen en cunas donde los pequeños comparten el espacio —con el riesgo de infecciones que eso conlleva—, así como la escasez de equipo favorecen que la mortalidad en el centro apenas haya disminuido del 14.6 al 14.2 por mil nacidos vivos.

Por si fuera poco, las condiciones externas, como los embarazos en adolescentes, se mantienen, incluso en el rango de menores de 10 a 15 años, y se espera un leve incremento a finales de año. Son pacientes propensas a embarazos de alto riesgo y con posibilidades de que nazcan bebés prematuros que requieran de semanas de ingreso en el centro médico.

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Quien tiene que lidiar a diario con esta crisis es el jefe del área de Neonatología, Dr. Miguel Majano, que confirma que poco o nada ha cambiado en cuanto a recurso humano.

“Lo que hemos hecho es redistribuir los horarios para lograr que haya cobertura de un médico especialista, desde la siete de la mañana hasta las ocho de la noche”, explicó.

A partir de las ocho de la noche y los fines de semana, la atención queda en manos de un par de médicos residentes, pediatras que se especializan en la atención de recién nacidos. Delante de ellos, como se observó en 2003 y se vuelve a repetir en la actualidad, aparecen más de un centenar de pequeños, algunos en estado delicado.

Los estándares internacionales indican que estas salas deben estar atendidas las 24 horas por neonatólogos.

Los problemas de saturación persisten y hoy ésta es más elevada que cuando se realizó el reportaje hace un año (ver cuadro abajo). Por este problema y también por la falta de equipo, el pasado viernes, cinco bebés se mantenían conectados a un aparato de soporte (Cpap), de forma provisional y usado cuando no existían los ventiladores. Todos ellos tendrían que estar con un respirador mecánico en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).

Imagen habitual. Dos recién nacidos comparten la misma cuna en la UCIN. Foto EDH

Las altas tempranas a los pacientes son una válvula de escape que no está exenta de riesgos. “Los sacamos con peso de 1,800 gramos (3.9 libras) para poder dar lugar a que entre otro más grave”, expresó un residente.

Comparten incubadora

Mientras tanto, dos o tres niños tienen que ser colocados en una misma incubadora con igual cantidad de luz y oxígeno, algo que en ocasiones, pese al esfuerzo que se hace de colocar bebés que necesiten condiciones similares, resulta contraproducente.

En cualquier caso, es un terreno fértil para adquirir infecciones dada la proximidad de los pacientes (ver nota).

Al respecto, el director de Aseguramiento de la Calidad, del Ministerio de Salud, Dr. Alcides Urbina, expresó que el problema no se soluciona sólo con la contratación de recurso humano, sino que es de tipo estructural. En ese sentido, habla de descentralizar la atención de los embarazos de alto riesgo, con el fin de que se descongestionen los servicios en el centro de Maternidad.


Agosto negro en el centro médico

Más de lo mismo
Los números no engañan y las deficiencias persisten en el
centro gineco-obstetra nacional

Contratación de Plazas
En 2003 había 12 neonatólogos.
Un año después hay un
especialista más que labora sólo
por tres horas.

Se van antes de tiempo
En 2003, la cantidad de pacientes hizo que se dieran altas con 1,500 gramos. El problema sigue y hoy se dan con 1,800
.

Multiplican el esfuerzo
Un médico que labora en Cuidados Mínimos tiene que atender a 27 recién nacidos. En los turnos, hay dos especialistas para todos los prematuros. Foto EDH
Difícil respiración
La falta de ventiladores hace que el personal de apoyo
tenga que dar la respiración de forma manual, lo que se conoce como “ambucear”. Foto EDH

La historia de la natalidad en el país refleja que septiembre es el mes en el que se espera un aumento de partos.

Maternidad corre a otro ritmo. Acá, los alumbramientos son principalmente de bebés prematuros y esto hace que la fecha crítica se adelante.

Agosto es el mes en que se saturan las salas con bebés nacidos antes de las 36 semanas de gestación.

“En esta fecha tuvimos unos 194 niños en las tres áreas... fue el peor momento del año”, detalló una médica residente de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).

Entre bromas, pero como anécdota de la presión que tienen los que trabajan en esta unidad, cuentan que una enfermera abandonó el trabajo.

“...simplemente se fue. Ya no regresó a trabajar, luego de un día de esos...”, ilustró otra doctora.

El exceso de pacientes hizo que se colocaran hasta tres niños en una incubadora en agosto.

Pero los problemas van más allá del mero hecho del hacinamiento.

La repercusión más visible de esta problemática llega después, con el incremento de infecciones por el hecho de compartir las incubadoras.

“... a la cabeza está la urosepsis por cándida (un tipo de infección urinaria)” describió la especialista, la cual se origina en los niños que han estado hacinados por un tiempo prolongado.

Sólo en septiembre hubo siete casos y en lo que va de octubre hay tres más.

“En situaciones normales, hay meses en los que no se reporta ningún niño con infecciones... Hoy, en tres meses, llevamos siete”, explicó otro galeno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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