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“Este lugar ya no sirve para vender”

Desde pequeña conoció el mercado Tinetti, conoció la bonanza económica y ahora sufre la depresión. María del Carmen Pérez, de 66 años, es una de las matriarcas de este lugar.

Publicada 11 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Pioneras. Doña María vende desde hace más de 20 años.
Foto EDH



Yesenia Acevedo
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Sus recuerdos datan de la época de los años 60, cuando el centro de abasto era sólo un predio donado por la familia Tinetti.

Su madre la crió en ese lugar y ella hizo lo mismo con sus ocho hijos, merced a su puesto de comida en la segunda planta.

Recuerda que antes de los terremotos de 1986 y 2001, la afluencia de clientes era mayor.
Esa abundancia estuvo ligada a la existencia de varios mesones del Barrio San Esteban y otros lugares vecinos.

“Había uno que tenía como 100 piezas. Toda esa gente nos venía a comprar, ahora ya no hay nada de eso”, recordó.

Los mesones desaparecieron, la gente emigró. La zona quedó desierta.

La depresión económica que sufre el Tinetti, también la sufre María del Carmen: adeuda más de 17 mil colones ($1,942.86) a la administración.

No ha pagado sus tasas desde hace seis años.

“No es que no quiera pagar, lo que pasa es que hay días en que no vendo. Ahora sólo vendí cuatro dólares”, justificó entre sollozos, luego de haber recibido la amenaza de desalojo de parte de la administradora Ana Cleotilde López.

Las palabras de doña María son secundadas por varias de sus compañeras.

“Tenemos que echar berga aquí adentro y salir a vender allá afuera, porque sino no ganamos”, explicó Celia Umanzor, vendedora de tortillas, que en ese momento empacaba su mercancía para salir a vender a la zona del Zurita.

Celia se queja de los vendedores informales que se encuentran más arriba de la Calle Delgado y en el predio ex biblioteca.

“¡Qué no venden allí en la calle, lo único que hace falta es que pongan puestos de carne!”, criticó.

A unos pocos metros de Celia, se encuentra Victoria Benítez, de 60, vendedora de ropa usada.

“El movimiento es hasta el mediodía, después esto queda solo. Ya no viene la gente”, comentó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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