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El segundo “round”

El resultado. El encuentro reforzó opiniones de los partidarios de cada uno de los rivales. Ofreció un contexto nuevo y una mirada más profunda a sus personalidades y políticas.

Publicada 11 de octubre 2004, El Diario de Hoy

El último debate. El Presidente George W. Bush (primer plano), y su oponente John Kerry se enfrentarán de nuevo el miércoles en Arizona..Foto EDH / The New York Times

The New York Times
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

A la mitad del debate efectuado el viernes, el Presidente Bush declaró: “La mejor forma de defender a Estados Unidos en este mundo consiste en mantenerse a la ofensiva”, pero él pasó buena parte de la noche a la defensiva en contra de las acusaciones de Kerry en el sentido de que había administrado mal la guerra en Iraq y la economía estadounidense.

El mandatario fue adquiriendo comodidad a medida que el encuentro iba avanzando y, para el final de la noche, sonaba considerablemente más confiado y enfocado en comparación con su andar constante sobre el escenario de la semana pasada, micrófono en mano, mientras caracterizaba a Kerry como alguien que “sencillamente no era creíble”.

Ambos candidatos respondieron a preguntas incisivas y sucintas formuladas por electores indecisos en una sesión al estilo de las efectuadas en ayuntamientos, y de principio a fin dieron la impresión de ser apenas capaces de ocultar un desagrado instintivo hacia cada cual y sus opiniones claramente divergentes con respecto a temas extranjeros y de interés nacional.

Bush se dirigió al público y las cámaras de televisión directamente, dando su mejor esfuerzo por suprimir el ceño fruncido y las miradas entrecerradas que fueron tan notados en su último desempeño. El mandatario se negó a enumerar tres errores que él hubiera cometido al frente del cargo, pero ofreció una formulación fresca en defensa de su decisión para invadir Iraq, insistiendo, “a veces, en este mundo, se toman decisiones impopulares, porque crees que son correctas”.

Kerry se esmeró por demostrar que podría ser una presencia aceptable por televisión en las salas de espectadores y de electores.

“Él quiere que ustedes crean que yo no puedo ser el presidente”, dijo Kerry, “y él está tratando de hacerles creer eso, porque quiere que ustedes crean que yo cambié de opinión. Bien, permítanme decirles claramente: Yo nunca he cambiado de opinión con respecto a Iraq”. Kerry prosiguió para decir que él, de la misma forma, había creído que Sadam Hussein representaba una amenaza, y estaba preparado para usar la fuerza de ser necesario, pero agregó: “Yo habría usado esa autoridad de manera prudente, no me habría apresurado a ir a la guerra sin un plan para ganar la paz”.

El aborto y más de Iraq


Cuando a Kerry le preguntaron, ya avanzado el debate, si él podría asegurarle a la gente que cree que el aborto equivale a un asesinato que sus dólares pagados en impuestos no lo apoyarían, Kerry habló en términos inusualmente directos y personales con respecto a la forma en que le criaron y su fe de toda la vida como católico, pero nunca dio una respuesta directa. Por contraste, Bush agregó: “Estoy tratando de descifrar eso”, y declaró: “Mi respuesta es que nosotros no vamos a gastar recursos del contribuyente en el aborto”.

Una vez más, pese a reglas que se negociaron para limitar los cuestionamientos mutuos y directos de los candidatos, la sesión logró generar un número asombroso de intercambios reales. Después de que Kerry le acusara de desviar la atención de la guerra en Afganistán y la caza de Bin Laden para así atacar a Sadam, Bush tuvo una respuesta vigorosa.

“Es un malentendido fundamental afirmar que la guerra en contra del terrorismo está dirigida solamente a Osama bin Laden”, afirmó el gobernante. “El combate al terrorismo es para asegurarse de que estas organizaciones terroristas no terminen con armas de destrucción masiva. De eso se trata la guerra en contra del terrorismo. Por supuesto que nosotros vamos a encontrar a Osama bin Laden”.

Después de que Bush insistiera en que él había escuchado a sus generales y suministrado todas las tropas que ellos pidieron en Iraq, Kerry replicó: “El trabajo de las fuerzas armadas consiste en ganar la guerra; el trabajo del Presidente consiste en ganar la paz”.

Los sondeos de opinión que han surgido desde el debate pasado han mostrado una contienda sumamente cerrada entre ambos aspirantes a la Casa Blanca.

En otra parte del debate, Kerry insistió en que Bush “les promete más de lo mismo a lo largo de los cuatro años siguientes”.

En su propia forma, Bush reconoció lo mismo, diciendo que si bien pudiera haber cometido algunos errores tácticos o malos nombramientos, él no lamentaba ninguna de sus decisiones de mayor importancia.

“La historia reflexionará, y yo estoy plenamente preparado para aceptar cualquier error que la historia adjudique a mi gobierno, ya que el Presidente toma las decisiones, el Presidente tiene que asumir la responsabilidad”.

El juicio de la historia está lejos. El de los electores se producirá en 18 días.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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