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| Como diosas. Las 22 aspirantes a Miss El Salvador
2005, quienes continúan en la competencia, pasearon por la
playa durante todo el fin de semana. El sol y el mar, los complementos
del recreo. Foto EDH / Gustavo Rico |
Nuria Romero
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Se veían felices, con un brillo especial. Con faldas cortas y camisas
ajustadas, llegaron las bellas participantes de Rumbo a la Corona a las
instalaciones del Canal 12 la mañana del sábado, para comenzar
un fin de semana inolvidable.
Después de una agitada jornada de preparación, las chicas
gozaron de la soleada playa y las azules aguas de las piscinas del Tesoro
Beach.
El viaje de relax, como le llamaban, se inició a las
10 a.m. Al subir al bus, cada una compartió el asiento con la que
se lleva mejor.
Durante el trayecto, unas prefirieron dormir; otras, charlar, y algunas,
apreciar el paisaje de nuestro país.
Así transcurrió el tiempo, hasta arribar al hotel. Antes
de bajar, la coordinadora Claudia Aquino explicó a las niñas
los horarios y anunció las compañeras de habitación.
La impaciencia de las chicas por disfrutar de la playa finalizó.
Cada una salió de su cuarto luciendo diminutos bikinis para ir
a broncearse.
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Sonriente.
Evelyn Cordón estaba contenta de practicar las poses que ha
aprendido en las semanas que tiene el reality.. Foto
EDH / Gustavo Rico |
Lo esperado
Más de alguna robó las miradas de los huéspedes mientras
tomaba sol a la orilla de la playa.
Con su dulce sonrisa, Irma Dimas expresó su agrado de estar en
el lugar. Es algo diferente a lo habitual, me siento muy relajada,
comentó.
Si el día fue de muchas emociones, la noche fue espectacular.
A las siete, revivieron los momentos que pasaron en la semana, al ver
en la televisión el programa Rumbo a la Corona. Esto las puso nostálgicas.
Con ellas ya no estaban dos de las concursantes.
Luego de degustar un bufete, las aspirantes a Miss El Salvador 2005 jugaron
Buscando el tesoro perdido. La idea consistía en encontrar
unos sobres blancos enterrados que contenían premios, como una
estadía en el hotel, sombreros y cocos, siempre en un determinado
espacio del sector de la playa cercado con antorchas.
Como niñas de seis años, las salvadoreñas excavaron
en la arena hasta ensuciarse. Pese a que todas lo hicieron con entusiasmo,
sólo Celia, Irma Evelyn y Érika acertaron.
La euforia de las señoritas era tal que decidieron jugar el paso
del limbo. Las caídas estuvieron presentes, pero pasaron un agradable
velada.
El baile fue al ritmo de la música reggae y el merengue.
Muy tarde, a eso de la una de la madrugada, fueron a descansar. La diversión
continuó también durante todo el domingo.
El regreso llegó, pero más relajadas, ya que el sol y el
mar les ayudaron a descargar stress y comenzar las clases de la semana
con más ánimo.
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| Juego. Las participantes buscaron el tesoro escondido.Foto
EDH / Gustavo Rico |
Un momento de honestidad
A la orilla de una fogata en la arena y teniendo como testigo la luz
de la luna, las candidatas de Rumbo a la Corona exteriorizaran sus sentimientos
e incomodidades. Nos sentimos en comunión y más unidas,
resaltó Mireya Guevara.
Con esa dinámica, las jóvenes abrieron poco a poco su corazón.
Cada una pasó al frente como si fuera el último día
de sus vida en el reality.
Todas agradecieron a sus compañeras la amistad que les habían
brindado a lo largo de este tiempo de estar juntas.
El cariño que existe entre las candidatas se hacía sentir
en el entorno a través de los buenos deseos que exteriorizaron.
Nadie subestimó el potencial que hay en cada una para ganar la
corona que tanto anhelan y por la que luchan por igual.
A más de alguna le rodaron lágrimas al momento de disculparse
por algún malentendido, crítica o comentario fuera de lugar
que emitieron acerca de otra compañera.
Fue así como sanaron sus heridas, se desahogaron y fortalecieron
la armonía del grupo.

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