elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Comentando
Español nuestro de cada día

Un real, científico y práctico sistema de formación de maestros no puede esperar más. No, no puede esperar hasta 2021. Porque la sociedad salvadoreña está esperándolo desde hace mucho tiempo.

Publicada 11 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Carlos Rodríguez Cedillos
El Diario de Hoy

Ozatleco@yahoo.com

Celebramos que, con el ojo puesto en la ineludible globalización, el inglés se convierta en nuestro segundo idioma. Es el idioma de los negocios. Es el idioma del poder. Y con una alta dosis de realismo, las autoridades de Educación han señalado una carencia de nuestros estudiantes: el lenguaje, la comunicación oral y escrita.

Pero puedo asegurar que el corazón de los profesores de español dio un vuelco al confrontar tan ambicioso proyecto con la triste realidad del español que hablamos en El Salvador. Porque el drama no consiste sólo en el paupérrimo castellano de nuestros muchachos; ni siquiera en el deplorable lenguaje de muchos comunicadores. Lo trágico es la indiferencia. O, aún peor, el menosprecio por la hermosa lengua que nos dio España.

Claro, cuando hablamos de la gran nación del norte, hablamos del inglés como una necesidad impostergable. Pero nadie nos recuerda que de los 400 millones de seres que hablamos español en el mundo, 30 millones viven y se comunican en español, en Estados Unidos. Nadie parece tener en cuenta el destacado lugar cuantitativo que ostenta nuestro idioma en el mundo, después del chino y del inglés.

Yparece que a nadie le impresiona encontrar en las librerías norteamericanas, traducidos al inglés, a todos nuestros grandes: García Márquez, Octavio Paz, Jorge Luis Borges... Y... quién sabe, tal vez la culpa mayor recaiga sobre nosotros, los profesores de español que no hemos despertado en nuestros educandos el orgullo de un idioma tan rico y tan sonoro, ni hemos desarrollado el inmenso placer de leer a poetas como Neruda, Lorca, Vallejo, Cardenal...

Durante varios años, cada verano, he ido a una universidad norteamericana, invitado por el “Educational Testing Service”, a evaluar ensayos literarios en español. Y cada año escucho a mis colegas de aquel país solicitar profesores de español para estados tan “hispanos” como California. La respuesta a mi sorpresa es que hay millones de hispanoamericanos inmigrantes que no tienen los niveles mínimos de destrezas en su propio idioma. Y, por supuesto, la dificultad para asimilar la otra cultura y el otro idioma es aún más grande.

Nuestro ruego a los dirigentes de la educación nacional es que tomen el problema por la raíz: en El Salvador no habrá desarrollo educativo sin antes impulsar un programa consistente de formación de maestros. Es indispensable y urgente.

Un real, científico y práctico sistema de formación de maestros no puede esperar más. No, no puede esperar hasta 2021. Porque la sociedad salvadoreña está esperándolo desde hace mucho tiempo y tiene todo el derecho a una educación mejor al más corto plazo. La última promoción de maestros, procedente de las aulas universitarias, parece comprobarlo: menos de un tercio logró acreditarse ante el Ministerio de Educación.

Debemos congratularnos con la decisión gubernamental de pensar a largo plazo en materia de educación. Es bueno tener la visión de la meta ideal, de un país sin analfabetos, con ingreso universal de salvadoreños a los diferentes niveles del sistema, con una producción calificada de profesionales destinada a mover nuestro progreso. Pero todo este sueño pasa por el inolvidable requisito de la formación de maestros, que, insistimos, no puede esperar tres lustros.

Y, en ese sistema de formación docente, como piedra angular, la formación de maestros de nuestro idioma. Para que la lectura deje de ser un privilegio en esta tierra. Y nadie, absolutamente nadie, se sienta dueño de la información y con poder para manipular el pensamiento y la voluntad de los salvadoreños.

*Columnista de El Diario de Hoy.

elsalvador.com WWW