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| Pieza clave. Víctor Dubón tendrá
que hacer su fútbol. Foto EDH |
La
opinión de Adán de Gracia
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El partido contra Jamaica fue muy difícil, pues el equipo caribeño
aplica mucha fuerza.
Panamá tuvo la gran ventaja de que anotó un gol al minuto
2 por medio de Roberto Brown y eso desarmó totalmente el esquema
que traía la representación de Jamaica.
Nuestra selección falló muchos goles que ya eran cantados
y en la segunda mitad bajó el ritmo, cosa que los jamaiquinos aprovecharon
para empatar.
El gol de la victoria lo logramos en tiempo de descuento en una desatención
de ellos. Un defensa jamaiquino despejó mal y la pelota le quedó
a Roberto Brown, quien se la pasó a Julio César Dely Valdés
para que anotara el 2-1.
La clave fue la perseverancia del equipo que, a pesar del acoso que tuvo
de los rivales, jamás se desesperó ni perdió su idea
de juego.
Básicamente fueron dos cosas claves:
la humildad y el respeto, eso al menos en el aspecto psicológico.
En términos futbolísticos, el técnico Cheché
Hernández mandó un 4-2-2-2 que le funcionó a la perfección.
En el medio, con dos de contención y dos de ataque que están
continuamente rotándose, y adelante con Julio Dely Valdés
y Brown, quienes nunca bajaron los brazos, ni dieron ninguna pelota por
perdida.
Jamaica no estuvo en su día, casi no tuvo esa velocidad que le
caracteriza y eso lo supimos aprovechar al marcar desde muy temprano.
Tratamos de no desperdiciar los balones estacionarios y el primer gol
fue un cabezazo de Brown después de un tiro libre. El de Julio
fue a ras de césped.
Panamá les jugó muy bien por los costados a los caribeños,
a Cheché le gusta irse hasta el fondo y meter los centros,
además sirvió el buen trato al balón de parte de
Julio Medina, quien supo manejarla por el medio campo y le dio la salida
al equipo panameño.

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