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Figura.
Javier Mascherano fue el capitán de la selección sub
20 que participó en el mundial de Emiratos Árabes.
Foto EDH / AP |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El mediocampista argentino Javier Mascherano
jugará desde principios de 2005 en el Real Madrid, que cerró
un acuerdo secreto con River Plate para fichar al jugador,
aseguró ayer el diario deportivo As.
El pase de Mascherano al Real Madrid se da por hecho entre las personas
del alto staff de River Plate, escribe el periódico español,
que dedica parte de su portada y dos páginas al jugador argentino.
Para que el asunto esté del todo sellado falta que Real y
futbolista lleguen a un acuerdo sobre las condiciones del contrato,
agrega el medio, que asegura que el presidente de River, José María
Aguilar, pidió al club español mantener la operación
en secreto.
Aguilar pidió especialmente a (Emilio) Butragueño
(director general del Real Madrid) este pacto, convencido de que la afición
de su equipo montaría en cólera si se enterara ahora de
que la operación está cerrada.
Confirma
Mascherano admitió esta semana en Buenos Aires que Real Madrid,
Barcelona y Deportivo La Coruña expresaron interés en contar
con sus servicios, pero también señaló que por el
momento su mente está puesta en River.
Pero la prensa española ve muy cercana la llegada del jugador.
As recuerda los grandes mediocentros de los últimos 25 años
en el Real Madrid, en una lista que incluye al francés Claude Makelele,
el argentino Fernando Redondo o el alemán Bernd Schuster.
Marca, por su parte, analiza al jugador 10 con una radiografía
hecha por Leonardo Astrada, el entrenador de River Plate.
Es uno de los valores más importantes de Argentina en los
últimos años, dijo Astrada al diario deportivo, al
tiempo que apunta que Mascherano puede triunfar tranquilamente en
cualquier grande del fútbol europeo.
Incluso, el ex astro argentino Diego Maradona recomendó al Real
Madrid al jugador durante una entrevista donde tildó a los jugadores
merengues como una banda de perros asaltantes. Tal parece
que las palabras del Pelusa calaron en la casa blanca.

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