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| Protesta. Radicales armados marchan en la ciudad
de Nayaf. Foto AP |
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El Diario de Hoy
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Seguidores
del clérigo radical chiita Moqtada al-Sadr dijeron ayer que comenzarán
a entregar armas a la policía iraquí la próxima semana,
un paso importante destinado a poner fin a semanas de combates con soldados
estadounidenses en el distrito capitalino de ciudad Sadr.
Un asesor de Al-Sadr dijo que la entrega de armas de mediano y gran calibre
comenzará mañana en tres jefaturas policiales de ciudad
Sadr, y se prolongará unos cinco días.
Alí Smeisem declaró que como parte del acuerdo, el Gobierno
está suspendiendo allanamientos y el hostigamiento de los seguidores
de Al-Sadr en esa zona de barriadas pobres donde viven más de dos
millones de personas.
El anuncio fue formulado luego de semanas de negociaciones entre el Gobierno
interino del primer ministro Ayad Alaui, líderes tribales y miembros
de la milicia de Al-Sadr.
Objetivos
Las autoridades desean restablecer la seguridad en ciudad Sadr y en otros
bastiones de insurgentes a fin de poder convocar a elecciones para fines
de enero.
El movimiento de Al-Sadr todavía exige que se le ofrezca garantías
de que cesará la persecución de miembros de la milicia,
liberará a simpatizantes del clérigo, y pagará compensaciones
a residentes por pérdidas sufridas durante los combates.
Pero Smeisem dijo que el movimiento está dispuesto a esperar por
un acuerdo en torno a esos puntos.
Al-Sadr no se ha comprometido a desbandar su milicia, una exigencia básica
del Gobierno interino y del ejército de Estados Unidos.
Pero las autoridades iraquíes y estadounidenses también
desean restablecer la paz en la mayor cantidad de áreas del país
sin que exista un gran derramamiento de sangre.