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Bush y Kerry, empatados

Estados Unidos. El decisivo y último enfrentamiento se realizará el próximo 13 de octubre en el Estado de Arizona.

Publicada 10 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Satisfecho. El mandatario norteamericano y su esposa Laura participan en un mitin, un día después del reñido debate. Foto AP

DPA
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

El alivio estaba pintado en su cara: relajado y lleno de ánimos, George W. Bush estrechó las manos de numerosos asistentes a su segundo duelo televisivo con su rival ante las elecciones presidenciales estadounidenses, el demócrata John Kerry.

El candidato republicano tenía motivos suficientes para estar satisfecho. Tras su actuación en el primer debate televisivo de los candidatos la semana pasada, en la que según la opinión generalizada tuvo una actuación floja, en la Universidad Washington de San Luis (Misuri) logró su “comeback”, su regreso al ruedo.

Con pasión y una sensible mayor seguridad que en la primera ocasión, el Presidente encaró a las preguntas del público, frente al tranquilo y seguro de sí mismo John Kerry.

De este modo no hubo prácticamente ningún perdedor en un debate plagado de fuertes contrastes de contenido, sino más bien dos ganadores, algo que se reflejó en las primeras encuestas dadas a conocer ayer.

Así, aunque una mayoría declaró ganador al senador demócrata por Massachusetts, ésta ventaja fue muy estrecha.

Lo que quiere decir que todo sigue abierto ante el tercer y último enfrentamiento verbal ante las cámaras, el 13 de octubre en Arizona.

Si en el primer encuentro de los dos contrincantes en Florida la atención se centró en Kerry, a quien las encuestas situaban por detrás de Bush, en esta ocasión las miradas estaban fijas en el mandatario, a quien su debilidad en materia de debates le había costado la ventaja de la que hasta entonces disfrutaba. Bush estaba sometido a una gran presión para detener la tendencia favorable hacia su rival antes de que ésta se convirtiera en un auténtico problema.

Las cámaras no sorprendieron al Presidente con la irritada expresión, las muecas de enfado que tantos puntos le costaron en Florida.

El mandatario dio la impresión de sentirse muy agusto con el contacto directo con el público. Incluso en una ocasión bromeó sobre sus errores en el primer debate.

También Kerry se sintió cómodo con el relajado formato de este debate en el que los candidatos tenían que responder a las preguntas elegidas por un moderador, pero realizadas por electores indecisos. Estas fueron desde la cuestión de Iraq hasta política doméstica y social.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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