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San Agustín llora muerte de dos niños ahogados

Usulután. Según vecinos, a los menores se los llevó una correntada de la Quebrada Seca mientras buscaban latas y un recipiente de basura

Publicada 10 de octubre 2004, El Diario de Hoy


Dolor. Olga Beltrán y Mario Hernández se lamentan al ver el cuerpo de su pequeño hijo. Foto EDH
Óscar Iraheta
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Inmersa en un estado de shock nervioso, Olga Beltrán, de 35 años, lloraba incansablemente ayer sentada en una vieja cama en su humilde vivienda.

Y no era para menos, una fuerte corriente de agua arrastró, el jueves pasado, a sus dos hijos, José Jhoalmo Beltrán Hernández, de seis años, y Joselin Abigaíl, de cinco.

La tragedia sucedió por la tarde en la Colonia Villa España, del municipio de San Agustín, departamento de Usulután.

La mujer recordaba con mucho dolor los últimos momentos que vivió junto a sus pequeños, mientras veía las fotografías de ellos, las cuales besaba una y otra vez.

De acuerdo con algunos vecinos, los pequeños salieron de su casa a botar la basura a un lugar conocido como la Quebrada Seca, ubicada a 200 metros de su hogar.

Más tarde, ese día, José David Mejía, de 53 años, escuchó el ruido de la corriente y decidió ir a ver cómo descendía. Al llegar al lugar, el hombre se percató de la presencia de los hermanos Beltrán, quienes se encontraban en la parte baja del lugar intentado agarrarse de unos pequeños arbustos y gritaban pidiendo auxilio.

Cuando intentó bajar para rescatarles, una pequeña rama golpeó los cuerpos de los menores sumergiéndolos en la correntada que arrastraba árboles, piedras y todo lo que encontraba a su paso.

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“Todo sucedió en menos de 15 segundos. Los niños estaban en una parte muy difícil de llegar, lo que más lamento es que vi cómo se los llevaba el agua y no pude hacer nada”, contó el hombre consternado.

“Ese lugar siempre se mantiene seco, únicamente baja agua cuando llueve en la parte de arriba. Fue por eso que los infantes se confiaron en bajar”.

Y agregó: “Nunca había vivido algo similar, ayer en la noche no pude conciliar el sueño”.

El cuerpo de Joselin fue encontrado el mismo jueves, a más de 25 kilómetros de donde sucedió la tragedia, en el sitio llamado Cuche Monte, cerca de la Bahía de Jiquilisco; mientras que el de José, ayer por la mañana, a pocos metros del mismo lugar.

La vivienda de la familia Beltrán ayer no daba abasto para la gran cantidad de parientes y amigos que llegaron a acompañar a los dolientes.

Despedida

A la una de la tarde todo estaba listo para darle el último adiós a los pequeños. Decenas de personas salieron rumbo a la Iglesia de San Agustín. Ahí otra gran cantidad de allegados les esperaba.

“Son ángeles que ya habitan en el reino de los cielos”, comentaba el párroco del pueblo. Después de una misa, emprendieron el viaje rumbo al cementerio general del municipio.

“Me duele mucho haber visto cómo se los llevó la corriente y no poder hacer nada por su rescate”
José Mejía
Habitante del lugar



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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