elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Una mirada de fe
Congreso Eucarístico Internacional

La semilla del fervor eucarístico sembrado en Francia sigue dando frutos en todas las partes de mundo, la presencia real y misteriosa de Jesucristo sigue despertando la fe de millones de personas.

Publicada 10 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Oscar Rodríguez Blanco s. d.b.*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Hoy 10 de octubre se inicia en Guadalajara, México, el 48o. Congreso Eucarístico Internacional anunciado por Juan Pablo II al finalizar el último de estos congresos, celebrado en Roma, al cumplirse los 2000 años de la Encarnación del Hijo de Dios.

Los congresos eucarísticos tienen su origen en Francia con una impresionante devoción. El clero y el laicado francés aceptan el reto de desafiar el fuerte laicismo que pretendía eliminar la religión de la vida pública de los fieles.

El primer Congreso se realiza en 1881, en Lille, Francia, en torno al Misterio de la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía. El lema del Congreso fue: “La salvación de la sociedad por medio de la Eucaristía”.

El Papa León XIII, al enterarse de los resultados del Congreso escribió a los organizadores: “Queridos hijos, llevad adelante vuestra obra y continuad buscando nuevos miembros.

¡Propagad la institución a la que os dedicáis y esforzaos por encender en todos el fuego celeste que Cristo ha traído a la tierra y que quiere encender, sobre todo por medio de la Eucaristía…! (Actas, P.LXIX).

La semilla del fervor eucarístico sembrado en Francia sigue dando frutos en todas las partes de mundo, la presencia real y misteriosa de Jesucristo sigue despertando la fe de millones de personas, que en el mundo entero adoran al Dios Vivo que no ha dejado de estar con sus hijos desde el día en que dijo a sus discípulos: “Esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre”.

Este sacramento instituido por Jesucristo para perpetuarse por todos los siglos se llama “Eucaristía”, porque es una acción de gracias que recuerda las bendiciones judías que proclamaban sobre todo, durante la comida, las obras de Dios.

Se le llama “Banquete del Señor”, porque se trata de la cena que el Señor celebró con sus discípulos la víspera de su pasión; se le llama “Fracción del pan”, porque fue el rito utilizado por Jesús, sobre todo, en la última cena y fue con este gesto que le reconocieron los discípulos después de la resurrección.

Le llamamos “Asamblea eucarística”, porque la Eucaristía se celebraba y se sigue celebrando en la Asamblea del Pueblo de Dios; le llamamos “Santo Sacrificio de la Misa”, porque actualiza el único sacrificio de Cristo-Salvador.

Todos sabemos que en el corazón de las celebraciones se encuentran el pan y el vino, que por las palabras de la consagración se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, es a ese Dios presente en la hostia consagrada a quien se adora día y noche en los sagrarios del mundo entero.

El Congreso inaugurado hoy es una fiesta para toda la Iglesia de Cristo que proclama gozosa su fe inquebrantable en la presencia viva y real de su maestro. En Guadalajara se encuentra presente una delegación de 500 salvadoreños y salvadoreñas, acompañados de obispos y sacerdotes de todo el país que desde hace mucho tiempo tenían la ilusión de compartir con creyentes de todo el mundo esta experiencia de fe.

Han llegado personas de todos los pueblos, razas, culturas, lenguas y costumbres que unidos al Papa, a los obispos y sacerdotes proclaman una misma fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

Juan Pablo II en su Carta Encíclica “Ecclesia de Eucharistía” (No. 44) nos dice: “Sin embargo, tenemos el ardiente deseo de celebrar juntos la única Eucaristía del Señor, y este deseo es ya una alabanza común, una misma imploración. Juntos nos dirigimos al Padre y lo hacemos cada vez más con un mismo corazón”.

La Eucaristía es sacramento de unidad, porque es el centro de la vida de la Iglesia, es la fuente y cima de toda la vida cristiana, de ella se nutre la vida espiritual de los cristianos, y es la cumbre que nos hace mirar a Cristo, muerto y resucitado, como la meta final de nuestra vida.

Ciertamente a partir de este Congreso se despertará entre los cristianos un gran deseo por acercarse a recibir este Pan de Vida que es Cristo mismo, que dijo: “En verdad, en verdad os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros” (Jn, 6,53).

Para recibir la sagrada comunión es necesario tener en cuenta aquellas disposiciones espirituales que se nos exigen a todos: estar bautizado, tener la conciencia limpia de pecado grave, y observar las normas que establece la Iglesia sobre el ayuno prescrito y las demás disposiciones de respeto que exige un sacramento tan importante.

Nos unimos a los congresistas reunidos en Guadalajara y desde aquí cantamos con ellos las bellas palabras del Himno Oficial: “Gloria a ti, hostia santa y bendita, sacramento misterio de amor, luz y vida del nuevo milenio, esperanza y camino hacia Dios”.

*Párroco de la iglesia de María Auxiliadora (Don Rúa).
e-mail: osrobla@hotmail.com

elsalvador.com WWW