Oscar Rodríguez Blanco
s. d.b.*
El Diario de Hoy
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Hoy
10 de octubre se inicia en Guadalajara, México, el 48o. Congreso
Eucarístico Internacional anunciado por Juan Pablo II al finalizar
el último de estos congresos, celebrado en Roma, al cumplirse los
2000 años de la Encarnación del Hijo de Dios.
Los congresos eucarísticos tienen su origen en Francia con una
impresionante devoción. El clero y el laicado francés aceptan
el reto de desafiar el fuerte laicismo que pretendía eliminar la
religión de la vida pública de los fieles.
El primer Congreso se realiza en 1881, en Lille, Francia, en torno al
Misterio de la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía. El
lema del Congreso fue: La salvación de la sociedad por medio
de la Eucaristía.
El Papa León XIII, al enterarse de los resultados del Congreso
escribió a los organizadores: Queridos hijos, llevad adelante
vuestra obra y continuad buscando nuevos miembros.
¡Propagad la institución a la que os dedicáis y esforzaos
por encender en todos el fuego celeste que Cristo ha traído a la
tierra y que quiere encender, sobre todo por medio de la Eucaristía
!
(Actas, P.LXIX).
La semilla del fervor eucarístico sembrado en Francia sigue dando
frutos en todas las partes de mundo, la presencia real y misteriosa de
Jesucristo sigue despertando la fe de millones de personas, que en el
mundo entero adoran al Dios Vivo que no ha dejado de estar con sus hijos
desde el día en que dijo a sus discípulos: Esto es
mi Cuerpo, esta es mi Sangre.
Este sacramento instituido por Jesucristo para perpetuarse por todos los
siglos se llama Eucaristía, porque es una acción
de gracias que recuerda las bendiciones judías que proclamaban
sobre todo, durante la comida, las obras de Dios.
Se le llama Banquete del Señor, porque se trata de
la cena que el Señor celebró con sus discípulos la
víspera de su pasión; se le llama Fracción
del pan, porque fue el rito utilizado por Jesús, sobre todo,
en la última cena y fue con este gesto que le reconocieron los
discípulos después de la resurrección.
Le llamamos Asamblea eucarística, porque la Eucaristía
se celebraba y se sigue celebrando en la Asamblea del Pueblo de Dios;
le llamamos Santo Sacrificio de la Misa, porque actualiza
el único sacrificio de Cristo-Salvador.
Todos sabemos que en el corazón de las celebraciones se encuentran
el pan y el vino, que por las palabras de la consagración se convierten
en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, es a ese Dios presente en la hostia
consagrada a quien se adora día y noche en los sagrarios del mundo
entero.
El Congreso inaugurado hoy es una fiesta para toda la Iglesia de Cristo
que proclama gozosa su fe inquebrantable en la presencia viva y real de
su maestro. En Guadalajara se encuentra presente una delegación
de 500 salvadoreños y salvadoreñas, acompañados de
obispos y sacerdotes de todo el país que desde hace mucho tiempo
tenían la ilusión de compartir con creyentes de todo el
mundo esta experiencia de fe.
Han llegado personas de todos los pueblos, razas, culturas, lenguas y
costumbres que unidos al Papa, a los obispos y sacerdotes proclaman una
misma fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.
Juan Pablo II en su Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistía
(No. 44) nos dice: Sin embargo, tenemos el ardiente deseo de celebrar
juntos la única Eucaristía del Señor, y este deseo
es ya una alabanza común, una misma imploración. Juntos
nos dirigimos al Padre y lo hacemos cada vez más con un mismo corazón.
La Eucaristía es sacramento de unidad, porque es el centro de la
vida de la Iglesia, es la fuente y cima de toda la vida cristiana, de
ella se nutre la vida espiritual de los cristianos, y es la cumbre que
nos hace mirar a Cristo, muerto y resucitado, como la meta final de nuestra
vida.
Ciertamente a partir de este Congreso se despertará entre los cristianos
un gran deseo por acercarse a recibir este Pan de Vida que es Cristo mismo,
que dijo: En verdad, en verdad os digo: Si no coméis la carne
del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida
en vosotros (Jn, 6,53).
Para recibir la sagrada comunión es necesario tener en cuenta aquellas
disposiciones espirituales que se nos exigen a todos: estar bautizado,
tener la conciencia limpia de pecado grave, y observar las normas que
establece la Iglesia sobre el ayuno prescrito y las demás disposiciones
de respeto que exige un sacramento tan importante.
Nos unimos a los congresistas reunidos en Guadalajara y desde aquí
cantamos con ellos las bellas palabras del Himno Oficial: Gloria
a ti, hostia santa y bendita, sacramento misterio de amor, luz y vida
del nuevo milenio, esperanza y camino hacia Dios.
*Párroco de la iglesia de María Auxiliadora
(Don Rúa).
e-mail: osrobla@hotmail.com