elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Zaragoza llora muerte de niños arrastrados por río

Tristeza y dolor. Ayer fue localizado el cadáver de uno de los pequeños. Los restos de la otra víctima fue hallado esa misma tarde. El dictamen de los médicos forenses fue que murieron asfixiados por inmersión

Publicada 8 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Doble pena. En una iglesia, construida de láminas y madera, fueron velados los cuerpos de los muchachos fallecidos. Foto EDH


Jaime García
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

“¿Qué voy a hacer sin mis niños? Ellos ya estaban bien grandes y bonitos”, decía desconsolada doña María Concepción Rodríguez al pensar en sus hijos, José, de cinco años y Jesy Elizabeth, de 13.

Ambos murieron ahogados el miércoles al ser arrastrados por una correntada del río San José, en el cantón Corinto, en Zaragoza, La Libertad.

“¡Ay, mamita! Déle gracias a Dios que me corrí del río”, le expresó su hijo Edwin, de ocho,
tratando de consolarla. El pequeño sobrevivió al percance.

Familiares dijeron que eran las 4:00 de la tarde cuando los menores estaban bañándose en el pequeño caudal. Hacía sol y no se anunciaban lluvias. Otros nueve infantes estaban con ellos.

Sin embargo, una fuerte tormenta que cayó en Santa Tecla hizo crecer el río. El torrente bajó sorpresivamente a donde estaban los chiquillos.

José y Jeny no pudieron salir del agua y fueron arrastrados. Su hermano Edwin logró salir cuando casi desaparecía entre la fuerte corriente.

Los otros niños corrieron a sus casas a avisar lo que ocurría. De inmediato algunos lugareños emprendieron la búsqueda de los dos infortunados.

Recuerdo. Jeny Elizabeth, José y Edwin Foto EDH

Otros vecinos fueron a la fábrica donde labora doña María Concepción para avisarle de lo ocurrido.

A casi un kilómetro de donde desaparecieron los menores, fue encontrado el cadáver de Jeny Elizabeth.

Una amiga de la víctima, Claudia Jiménez, fue a su casa para buscar una manta y taparle su cuerpo.

“Yo ví que a la niña se la llevó el río, pero no pudimos hacer nada”, se lamentó.

La búsqueda del otro muchacho continuó hasta entrada la noche, pero se suspendió porque comenzó a llover y estaban en una zona barrancosa, explicó Juan Rodríguez.

Al amanecer se reanudó la búsqueda. No fue hasta eso de las 8:15 de la mañana que los rescatistas encontraron el cuerpo del chico flotando en una pequeña poza. Había recorrido unos seis kilómetros desde donde desapareció.

Los forenses determinaron que los niños murieron de “asfixia por inmersión” (ahogados).

Donación

La noticia de la tragedia se difundió rápidamente en la localidad. La Alcaldía de Zaragoza donó uno de los ataúdes.

Los féretros con los cuerpos de los pequeños fueron velados ayer en una iglesia católica del Complejo Habitacional Zaragoza. En el templo, construido de láminas y madera, se aglomeraron los vecinos y menores que sobrevivieron a la correntada.

Consuelo. Doña María recibe muestras de solidaridad. Foto EDH

Doña María Concepción parecía desmayar cuando conocidas se le acercaban para darle el pésame.

“¿Qué voy a hacer ahora sin mis hijos, Señor”?, decía mientras un grupo de mujeres le intentaba dar cucharadas de sopa. “Tiene que comer algo. Debe ser fuerte para soportar los entierros”, le recomendaban.

Niños de la zona afirmaron que usualmente el río es “manso”. Explicaron que se bañan en la poza conocida como “El Perol” o en “El Paso”, pero que debido a que hay una enorme piedra en la parte alta, nadie se puede percatar del crecimiento del caudal cuando llueve en otros lugares.

María Cruz, una lugareña mayor, afirmó que el río “se ha llevado a unas tres gentes” en los últimos dos años y que nunca les encontraron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW