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| Contaminado. El agua del río está
mezclada con desechos sólidos y detergentes. Varios lugareños
muestran el daño existente. Fotos EDH
/ Carlos Torres |
Carlos
A. Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
El panorama del riachuelo
que antes era conocido como río Grande, a la altura del caserío
El Almendral del cantón El Majahual en La Libertad es devastador.
Los grandes árboles que daban sombra en sus riberas han sido talados,
las ramas, troncos y aserrín se mezclan con el fino hilo de agua
que es ahora su caudal.
El afluente está por secarse. El agua llega a los tobillos, la
espuma del detergente se consume en la orilla y las piedras son extraídas.
El sonido de las sierras y los camiones que se estacionan a la orilla
para ser cargados con piedras y madera, sustituye el canto de aves que
se escuchaba hace algunos años. Los depredadores al marcharse,
dejan la zona marcada con destrucción.
La alcaldía fue alertada en abril pero aún no se ha preocupado
por proteger el río o lo que queda de los viejos conacastes y cedros.
Mientras tanto, los depredadores incluso dejan las piedras apiladas para
cargarla al día siguiente.
Quejas
Miembros de la comunidad El Majahual, sostienen que los destructores llegan
a pleno día a cargar las piedras y llevárselas.
Aseguran que varias personas han construído canaletas a lo largo
del río para desviar sus aguas.
Allí talan especies que por décadas han sido albergue de
animales silvestres, como el cedro y otros árboles de gran tamaño.
Llegan con sierras eléctricas y derriban árboles centenarios,
dijo un poblador.
Recorrer la zona permite observar a varias personas taladrando piedra
del río para llevarla a sus vehículos.
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| Leña. Los depredadores talan árboles
con décadas de vida.. Fotos EDH / Carlos
Torres |
El golpe de un árbol al caer, seguido del motor
eléctrico de una sierra, es frecuente. También la destrucción.
Utilizar recursos naturales sin autorización, es penado
El secretario municipal, Armando Franco, dijo que el concejo ha considerado
la creación de una ordenanza para multar a los depredadores.
A pesar de lo difícil que es mantener vigilado, se gestionarán
con la policía patrullajes en el sector, se incluirá a los
agentes municipales, indicó.
Ciudadanos denunciaron los daños a la alcaldía en abril
y al consultar con la Policía de Medio Ambiente, sus agentes desconocían
la situación al igual que Aída Castillo, jefe de denuncias
del Ministerio de Medio Ambiente (MARN).
No tenemos conocimiento de ese problema, nos hemos dado cuenta por
su llamada, dijo un agente de la Policía de Medio Ambiente,
al periodista.
Agregó que lo más indicado en el caso es poner una denuncia
en la Fiscalía, división ambiental o al MARN.
Aída Castillo, del Ministerio del Medio Ambiente, aclaró
que se necesita un permiso para explotar los ríos. Si las
personas que cargan la piedra fuesen sorprendidos sin licencia, pueden
ser multados, explicó. Los pasos a seguir serían tomar
la denuncia e investigarla.
El problema de tala le corresponde a la alcaldía, si ellos
no cumplen su labor, Medio Ambiente llega al lugar con Fiscalía
y PNC para examinar el daño, dijo Castillo.
Alterar el ecosistema y depredar el ambiente es sancionado, aseguró
. Se decomisan los vehículos cargados de piedra y se dejan
así aunque se les dañen sus resortes. Es una medida de presión,
explicó.
Depredación a gran escala
- El cauce del río es desviado con canaletas y el agua es contaminada
con detergentes. El caudal se ha reducido considerablemente.
- En el lugar talan los cedros, conacaste y otras especies de árboles
de varias décadas.
- Las piedras del río son taladradas y cortadas. Particulares se
las llevan en camiones.
- Para poder hacer uso de los recursos de un río se debe tener un
permiso ambiental.
- La depredación de recursos naturales es penada con multas y cárcel.

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