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| Impacto. Proyecto beneficiará a unos 325
recolectores. Foto EDH |
Pablo Balcáceres
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Los recolectores de ostras y conchas ya no tendrán
que salir a buscarlas con la esperanza de encontrar apenas un par de docenas
al final de la jornada.
El Centro de Desarrollo Pesquera (Cendepesca) y la Agencia de Cooperacion
Internacional de Japón (JICA) lanzaron ayer un proyecto para el
cultivo artificial de colonias de estos moluscos.
Con este mecanismo de producción, unos 325 pobladores de Las Tunas,
en La Unión y la Bahía de Jiquilisco podrán incrementar
su productividad en un 60%, afirmó la coordinadora del proyecto
por parte de Cendepesca, Reyna de DAubuisson.
El convenio, denominado Desarrollo de la Acuicultura de Moluscos
en El Salvador, supone una donación nipona de $3.5 millones.
El plan se realizará en tres años.
De acuerdo con el ministro de Agricultura, Mario Salaverría, el
objetivo primordial del plan es que la producción de estos valvados
llegue a niveles que satisfagan la demanda nacional.
En la actualidad, el 28% de ostras consumidas en el país es importado.
Y es que cada salvadoreño consume en promedio unos 13 kilogramos
de conchas u ostras al año. Esta es la cifra más alta
en Centroamérica, agregó el ministro.
De continuar con una sobreexplotación del molusco, en diez años
podría estar al borde de la extinción.
El incremento de ostreros y curileros además
de la contaminación ambiental está agotando el recurso marino.
Nueva ostra
Antes de trazar este plan, JICA y Cendepesca realizaron un estudio conjunto
para estudiar a las ostras y conchas en el oriente del país.
El documento concluyó que para potenciar el comercio de ostras
se debe introducir el cultivo de la ostra del pacífico.
El período de desarrollo de la ostra nativa tarda entre tres
y cuatro años, la del pacífico alcanza un mejor tamaño
en ocho meses y se adapta mejor a los ambientes controlados, consideró
de DAubuisson.
Tanto en La Unión como en la Bahía de Jiquilisco se ha realizado
un plan piloto de producción de la nueva modalidad, traída
de Chile y originaria de Japón.
La ostra del pacífico ha tenido una gran aceptación
por su sabor y porque tiene más carne, especialmente en los restaurantes,
dijo la profesional de Cendepesca.
Por otra parte, Salaverría dijo que este proyecto
ayudará también a cambiar el ambiente de trabajo de los
curileros, actividad en la que participan muchos niños, debido
a que el proceso será controlado.

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