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Expectativa. La estrategia del FMLN, asegura el politólogo,
es la de ser imprescindible para el Gobierno actual.
Fotos EDH / Felipe Ayala
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Luis Laínez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Arturo Cruz es un nicaragüense que
conoce de cerca la política salvadoreña. Desde la perspectiva
de un hombre que ve los fenómenos desde fuera, asegura que a este
país le hace falta un sistema de partidos políticos que
incluya un referente fuerte socialdemócrata. El espacio debería
ser para el FMLN, apunta, si es que quiere tener el respaldo de mayorías.
Sobre una iniciativa de centro, que fue lo que sugirió cuando Héctor
Silva se lanzó como candidato a Presidente, asegura que está
en pañales y sólo tendría éxito si logra empujar
al Frente hacia el radicalismo.
Usted hablaba de la necesidad de un centro, pero las elecciones dijeron
otra cosa. ¿Cómo ve a Cambio
Democrático?
Con sinceridad, no la he seguido de cerca. Una de las tareas pendientes
de la sociedad salvadoreña es conformar un sistema de partidos
que le dé viabilidad a una sociedad liberal. Es uno de los temas
que ustedes tendrán que enfrentar.
¿Qué le pasó a Silva?
¡Ufff! Héctor Silva es una figura atractiva, sobre todo en
los centros urbanos y entre la juventud profesional.
Esta fue una campaña polarizante donde, por el lado de ARENA, había
un candidato formidable que logró movilizar la clase media frustrada
que, por lo general, es un clientela de una opción de centro izquierda.
Lo que hizo Antonio Saca como candidato fue impactante, porque logró
mantener su voto duro de derecha, pero también entró de
manera frontal en ese voto de centro izquierda que está en las
ciudades y que muchas veces responde a frustraciones.
Volviendo al centro...
Cuando hablamos de centro no sé de qué estamos hablando.
Creo en un sistema de partidos anclas. Tenés un partido de derecha,
que en lugar de ser autoritario, es liberal y democrático, y tiende
a moverse al centro. Por otra lado, hay un partido ancla en la izquierda
que en lugar de moverse a la ortodoxia tiende al centro y se define como
socialdemocracia. En El Salvador ya se creó el partido ancla de
la derecha. No hay duda que la ARENA de 2004 no es la ARENA de sus fundadores.
La pregunta que queda es hasta qué punto el FMLN se ha movido hacia
la socialdemocracia. Hay voces que dicen que sigue la hegemonía
de la ortodoxia y que hay enclaves que quieren llevar al partido hacia
la social democracia, pero todavía no tienen la fuerza suficiente.
El grupo de Schafik Handal dice que se ha afianzado durante las últimas
elecciones de jóvenes y mujeres y que consolidará su proyecto
revolucionario.
El hecho que Schafik Handal sea un mal candidato no lo hace un mal político.
Quiere seguir el modelo de Daniel Ortega, en Nicaragua, que es tener el
control total del partido y, sobre eso, tener un poder dual en la sociedad,
donde, si bien no puede gobernar, el que gobierna no lo puede hacer sin
su consentimiento. Entonces se vuelve un factor de poder. Desde esta perspectiva,
sus actos han sido muy racionales y ordenados hacia esa dirección.
Un tipo de partido como el FMLN se presta para liderazgos fuertes como
los de Schafik. En Nicaragua, Ortega lleva tres derrotas electorales consecutivas
y de cada derrota sale fortalecido en el Frente Sandinista. Por eso recuerdo
que antes de las elecciones, cuando se hablaba de las consecuencias que
para Schafik tendría una derrota, nunca acepté como algo
mecánico que cayera su liderazgo.
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Sorpresa. Cree que Saca tiene energía para dirigir a ARENA
y al país.
Fotos EDH / Felipe Ayala
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¿Tenemos Schafik para rato?
¡No sé si lo tenés para rato! Hay que ver la fortaleza
política de los que se han salido del FMLN. En Nicaragua, las figuras
con gran protagonismo popular dentro del Frente Sandinista, son renuentes
a salirse del partido, porque el partido es el que le ofrece el piso,
sin el cual no se puede alcanzar el techo. Es decir, estos tipos de carisma
popular tienen un techo potencial muy grande, pero si no tienen el piso,
no pueden tocar el techo. Schafik sabe exactamente lo que está
haciendo.
Una de las primeras acciones de Saca fue llamar a una mesa de concertación.
En las últimas semanas, el Frente habla de abandonarla.
¿Qué opina?
Me da la impresión, es que estamos ante un fenómeno político
que se llama factor Saca. Su popularidad, sin ser populista,
va en aumento. Esto tiene que ver con los márgenes de ser un Presidente
concertador. Puede que el cálculo de los dirigentes del FMLN es
que le estamos dando, con nuestra participación en esas mesas,
esa popularidad que realmente no quisiéramos que tuviese.
Otro de los temas que se está tratando es el fiscal. Y tal vez
le quieren complicar al Presidente a para poder, posteriormente, negociar
mejor.
¿Es la reforma fiscal un instrumento político del Gobierno?
En América Latina, de manera generalizada, tenemos una sociedad
que cada día tiene expectativas mayores y que el Estado no las
satisface. En una democracia, y sobre todo en una electoral representativa,
es un tema delicadísimo. Le quita legitimidad al sistema. La iniciativa
fiscal del Ejecutivo pasa por cerrar todas las avenidas que favorecen
la evasión. En El Salvador, se crece al 2% en un ambiente internacional
muy incierto. No se le quiere echar agua helada al motor. Desde esa perspectiva,
el ángulo del Ejecutivo de insistir en la evasión fiscal
es el apropiado. Afortunadamente, El Salvador tiene un Presidente con
el liderazgo para hacerlo.
¿Cree que es conveniente que el Presidente Saca siga al frente
de su partido, de ARENA?
Esas son decisiones que ellos toman. No tengo un comentario informado
sobre el tema.
Lo digo porque para mantener un partido en renovación y dirigir
el Estado, ¿no se le hará difícil?
No cuando tenés la energía del Presidente Saca. El liderazgo
que ha demostrado es impresionante. Pudiéramos discutir si es conveniente
o no, pero en cuanto a si tiene la energía, sí la tiene.
¿Cómo ve al FMLN en las próximas elecciones, tomando
en cuenta que están a las puertas de una confrontación por
la coordinación nacional?
Hay que estar claros que es en noviembre de 2004 y las elecciones son
en marzo de 2006. Tenés 16 meses para curar heridas. El plazo es
funcional en términos para presentar una apariencia de unidad para
esas elecciones. El objetivo del FMLN será conservar el número
de diputados para seguir siendo el que define las mayorías calificadas.
Eso es fundamental para el poder dual, que creo que es la estrategia de
Schafik.
¿Qué pueden aprender los partidos políticos salvadoreños
de la crisis actual en Costa Rica?
La honradez. Para sociedades como las nuestras, es fundamental. Otro tema
es que los partidos, para ser viables en el tiempo, deben ser consecuentes
con su ideario doctrinario. Uno de los problemas básicos de Liberación
Nacional, que era socialdemócrata, en que favoreció la esfera
de lo privado. Su clientela sintió que su partido los abandonó.
Otón Solís, un antiguo militante de Liberación, sacó
el 26% con su partido, Acción Ciudadana. Le quitó votos
a Liberación. Eso le da, si querés, validez a la tesis de
Schafik, de que el FMLN, para ser un partido vigente necesita ser verdadero
con su esencia revolucionaria. Pero para ser un partido mayoritario, debe
moverse hacia la socialdemocracia, lo cual lo mantiene cerca de su identidad
doctrinaria, pero haciéndolo un agente de estabilidad del país
y un partido de mayorías.
Perfil
Arturo Cruz nació en Nicaragua. Es uno de los académicos y
politólogos más prestigiosos de la región. Tiene un
doctorado en Historia Moderna por la Universidad de Oxford.
Sus investigaciones se centran en el análisis de las tendencias sociales
y
políticas en América Latina. Sus estudios han sido publicados
en reconocidos medios estadounidenses, mexicanos y centroamericanos. También
ha trabajado para fundaciones de Alemania, EE.UU. e Inglaterra. Cruz ha
realizado consultorías especializadas para
organizaciones salvadoreñas, como la Asociación Nacional de
la Empresa Privada (ANEP), Fusades y el BCIE. Es profesor asociado del
INCAE. Hoy dará una charla en el Hotel Hilton Princess sobre la legitimidad
de los partidos políticos. El evento se inicia a las 8:00 a.m.