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Esfuerzo. Vecinos de la colonia Florida, en el
barrio San Jacinto, trabajaron por más de cuatro horas para
destapar la tubería.
Foto EDH / Giovanni lemus / Javier Aparicio |
Óscar Iraheta
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
José Benjamín Beltrán Castillo, de 43 años,
narró con mucha tristeza cómo en cuestión de minutos
su humilde hogar se inundó completamente de agua y lodo que bajaba
de la parte alta del pasaje San Martín, en la colonia Florida,
del barrio San Jacinto.
Desesperado por buscarle una salida al agua que cada momento subía
de nivel, decidió romper la pared de atrás de su casa, la
cual colinda con el río Acelhuate.
Al igual que él, alrededor de diez familias que residen en dicha
colonia vivieron la misma situación.
Si la lluvia hubiera caído con más fuerza, hubiera
inundado más de 20 viviendas, opinó Beltrán.
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| Sin temor. Las hermanas Herrera buscan los tragantes.
Foto EDH / Mauricio Cáceres |
Ana Rodríguez, de
35 años, afectada, explicó que el problema sucede porque
la comuna colocó una tubería muy pequeña cuando construyó
un puente vehicular en la parte de arriba del pasaje.
Nosotros pedimos a
la alcaldía que mejor pusiera plafón y no una tubería,
pero no nos hizo caso. Hoy tenemos que pagar las consecuencias,
aclaró la señora.
A esto se suma que en el otro lado de la calle, los mismos vecinos colocaron
una malla ciclón, la cual detiene la basura que arrastra la corriente
de toda la arteria, provocando que el agua no tenga ninguna salida.
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| Basura. Doña Carmen estaba determinada
a limpiar. Foto EDH / Mauricio Cáceres |
Esto lo pusimos porque
teníamos miedo que alguien se cayera al otro lado, dijo.
Al lugar se hicieron presente socorristas de Cruz Roja Salvadoreña
(CRS), quienes con un grupo de vecinos destaparon la tubería.
Los afectados hicieron un
llamado a la alcaldía para que repare el desperfecto. Indicaron
que es la tercera ocasión que sucede la inundación.
En la ciudad, la lluvia inundó varias arterias, entre ellas la
Calle al Volcán y Bulevar Constitución, el Bulevar Los Próceres,
entre otros.
Desesperación
Carmen Herrera, de 42 años
(en primer plano), destapó ayer un tragante en el paso a desnivel
de la Avenida Cuba, en
la capital, para evitar daños por la inundación. Su hermana
María Herrera le ayuda en las tareas de limpieza. Comentan que cada
vez que llueve, a ellas les toca solucionar el problema.

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