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Tomando la palabra
Ética empresarial

Cuando el gerente de una empresa regala dinero, está regalando dinero que es de otros, lo cual está muy bien si los propietarios están de acuerdo, pero si no, está haciendo caridad con dinero ajeno.

Publicada 7 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Manuel F. Ayau Cordón*
El Diario de Hoy

marvingaleas@yahoo. com.mx

Ciudad de Guatemala. (AIPE).- Un sacerdote católico, de esos que son impertinentes y les gusta sermonear a la gente, le preguntó a un patrono si pagaba salarios de mera subsistencia. El patrono, molesto, contestó que él le brindaba a sus trabajadores su mejor oportunidad, pues, si no, no escogerían trabajar con él; que él no tenía la culpa de que otros no ofrecieran mejores oportunidades y, por último, preguntó ¿cuántos trabajadores emplea usted, señor sacerdote, y cuánto les paga? ¿Acaso hay algunos que tenemos obligación de dar empleo mientras que otros no?

El sacerdote, furioso, dijo que debería pagar más. El patrono le explicó que lo que les pagara arriba de lo necesario para conservarlos constituiría caridad, y que él prefería hacer su caridad ayudando a niños abandonados o huérfanos y no mezclando caridad con los salarios de su empresa. Por último, le explicó que si pagaba mayores salarios que sus competidores, el aumento de costos no le permitiría competir y ya no daría empleo alguno.
Ese incidente ilustra cómo con cierta frecuencia algunos sacerdotes se meten en asuntos económicos y, al mismo tiempo, imprudentemente rehúsan estudiar formalmente los fenómenos económicos de los que hablan desde el púlpito.

Muchos hablan de ética empresarial y de responsabilidad social de las empresas. Así ponen en evidencia su ignorancia sobre el comportamiento ético de funcionarios empresariales, pues ya no se circunscriben a normas de conducta justa, de comportamiento cívico, como lo es el cumplir contratos, no recurrir al engaño ni al fraude y respetar derechos y bienes ajenos, sino a otras actividades ajenas al giro del negocio que corresponden a la categoría de caridad. La pregunta que corresponde es si es ético que los administradores de una empresa tomen de los recursos de los socios para hacer caridad.

Caridad es una cuestión personal y voluntaria que se hace con recursos propios. Los dueños invierten capital y designan a los administradores de la empresa para obtener un beneficio mediante la actividad de producción o servicios con que sirven a la comunidad.
Para eso existe la empresa. Obviamente, no me refiero a una empresa de un solo dueño o cuyos personeros consultan a los socios si desean donar parte alícuota de su patrimonio a alguna caridad específica.

Recordemos que no todos los socios tendrán las mismas preferencias, y algunos se inclinarían por ayudar a otras causas de asistencia social que consideran más meritorias que las escogidas por los gerentes de la empresa. Quizá otros socios se encuentran en circunstancias económicas difíciles y no están en condiciones de regalar patrimonio.

En las discusiones del tema es evidente que se toma a las empresas como seres humanos distintos a sus dueños, olvidando que son sólo “personas” en un sentido figurativo, “personas jurídicas” con fines comerciales.

A nadie se le ocurriría hablar de la responsabilidad social de un equipo de fútbol, que no sea la de ganar la partida o de un grupo teatral que no sea la de complacer a la gente. Es deseable que los artistas y bien pagados deportistas profesionales tengan su corazoncito y contribuyan a obras caritativas, pero ello es ajeno a su desempeño como artistas o deportistas.

Igualmente, la función de una empresa es satisfacer lo mejor posible los deseos de la gente y la medida de su éxito serán las utilidades producidas. Allí termina su función social, pues hacer caridad es responsabilidad moral de sus propietarios como personas.

Cuando el gerente de una empresa regala dinero, está regalando dinero que es de otros, lo cual está muy bien si los propietarios están unánimemente de acuerdo, pero si no, está haciendo caridad con dinero ajeno, lo cual es totalmente contrario a la ética.

*Ingeniero y empresario guatemalteco, fundador de la Universidad Francisco Marroquín, fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin. © www.aipenet.com

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