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Voz de alerta
¿No importa que se mueran las mujeres?

Recordemos que la mujer es el pilar de la familia y que si se destruye a la mujer, se destruye a la familia, núcleo de la sociedad. Luchemos por el respeto a la dignidad y la vida de la mujer y de los niños.

Publicada 7 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardenal*
El Diario de Hoy

marvingaleas@yahoo. com.mx

Recientemente se publicaron en este periódico páginas enteras de cómo se ha incrementado el número de mujeres con cáncer cervical. Se explicó que la mayoría de los casos son provocados por el Virus del Papiloma Humano (VPH), una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS). Lo que no se dijo es que este virus se encuentra en TODA el área genital, por lo que el condón NO protege contra el contagio de esta enfermedad, que se pasa por medio de cualquier contacto de piel contra piel (American Cancer Society, 2000, GA).

Es una irresponsabilidad promover la falsa “protección” del condón contra una enfermedad que está matando a madres jóvenes, dejando a sus hijos huérfanos. El cáncer cervical es la primera causa de muerte por enfermedad en la mujer en nuestro país. El 99.7% de los casos de cáncer cervical proviene del VPH (Journal of Pathology,1999). Entonces, ¿por qué se engaña a la juventud dándole un falso sentido de seguridad?

Sabemos que el condón falla en un porcentaje para prevenir el Sida, que afecta a hombres y mujeres, pero ¿por qué se promueve el condón para prevenir todas las ETS si está científicamente comprobado que NO protege contra el VPH y otras, de las más comunes, que afectan más a las mujeres que a los hombres? ¿Será acaso que los que promueven el condón son machistas a los que no les importa que se estén muriendo tantas mujeres, porque piensan que sólo son objetos de placer? ¿O será que hay intereses de los controlistas de la natalidad que saben que con el cáncer cervical las mujeres se mueren o quedan estériles, y es otra forma de reducir la fertilidad?

Sabemos que a los que fabrican y venden el condón, al igual que las ONG que son mantenidas o financiadas por éstos, no les importan las consecuencias de promover el desorden sexual y el falso “sexo seguro” con tal de que se compre su producto. Sabemos que las mayores farmacéuticas, que nos traen todo tipo de anticonceptivos —incluyendo el dispositivo intrauterino y el norplant, prohibidos en sus propios países por los daños causados a la salud de la mujer— están en los países ricos que mantienen a la ONU.

También sabemos que muchos de los gobiernos de estos países desarrollados nos ven como una amenaza y que para mantener su supremacía sobre nosotros nos hacen creer que somos pobres, porque somos muchos, y como solución proponen matar a los pobres, ya sea con anticonceptivos o con el aborto, en vez de invertir en su educación.

Por esto no extraña que el Gobierno de EE.UU. ha retirado, por dos años consecutivos, los millones que donaba al FNUAP, que ha estado financiando la política de un niño por familia en China. Este organismo dice luchar por los derechos de la mujer, pero ayuda a un programa que viola gravemente los derechos de las mujeres, obligándolas a abortar a sus hijos o a ser esterilizadas forzosamente. Tampoco extraña que el Vaticano haya retirado la ayuda que daba a Unicef, cuando se descubrió que este organismo distribuía vacunas antitetánicas para mujeres en edad fértil que contenían abortivos en Filipinas, Tanzania, México y Nicaragua. Quién sabe si en otros países no se ha descubierto que hacen lo mismo.

Estos mismos organismos de la ONU son los que han patrocinado los manuales de “salud sexual y reproductiva” para “adolescentes”, que se están utilizando en nuestro país. Es importante saber que la ONU define la adolescencia desde los 10 hasta los 19 años. A menores de edad se les está diciendo que tienen “derechos sexuales”, los cuales incluyen prácticas homosexuales, bisexuales, a la par de las heterosexuales, pues las llaman “orientaciones” o “preferencias” y a esto se le puede añadir el adulterio, pederastia y bestialismo, todo esto —según ellos— protegido por la ley.

En el área de “servicios confidenciales de salud reproductiva” se pretende que los niños tengan acceso a todo tipo de anticonceptivos y, además, puedan abortar sin necesidad del consentimiento de los padres.

Todo esto se promueve en las cumbres mundiales de la ONU. Es necesario que los padres de familia nos unamos para ver cuál será la posición de nuestra delegación oficial en la próxima reunión sobre la mujer “Beijing +10”, que se llevará a cabo el otro año.

Recordemos que la mujer es el pilar de la familia y que si se destruye a la mujer, se destruye a la familia, núcleo de la sociedad. Luchemos por el respeto a la dignidad y la vida de la mujer y de los niños, víctimas de un colonialismo demográfico y otros intereses mezquinos. No será fácil, pero vale la pena.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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