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Época seca. Los afluentes de los departamentos
de La Unión y Morazán se verían reducidos de
forma considerable.
Foto EDH / Aloida Alvarez |
Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Las escasas
precipitaciones registradas durante la mayor parte del invierno podrían
tener consecuencias desfavorables en la zona oriental a principios del
próximo año.
Las capas del subsuelo, que aportan el agua en la época de verano,
acumularon un 18 por ciento menos de líquido, según los
especialistas, lo que repercutirá en el caudal de los afluentes
y, por tanto, en la actividad agrícola.
El director general del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET),
Antonio Arenas, recordó que desde 1999 no hay un temporal en el
país. Hay situaciones atemporaladas, pero no temporales,
apuntó sin olvidar que este año la época lluviosa
se ha caracterizado por períodos de precipitaciones cortos y, en
ocasiones, de forma tardía.
A este problema anunciado se le puede sumar un empeoramiento de la situación
provocado por la influencia del fenómeno de El Niño (que
se caracteriza por el calentamiento de las aguas del centro del Océano
Pacífico). Este efecto podría adelantar la llegada de la
época seca, que normalmente se inicia en noviembre.
Área vulnerable
Todos los pronósticos apuntan a que la zona norte del oriente del
país (ver mapa) podría ser la más afectada. El déficit
de agua en ríos sería hasta de un 40 por ciento por debajo
de lo normal.
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Esta zona geográfica ya fue impactada por la sequía
de 2001 y podría volver a sufrir las consecuencias de la escasez
de lluvias.
Esto implica que aquellos caudales que abastecen de agua a los ríos
van a verse disminuidos en su capacidad, explicó Arenas.
A estos inconvenientes se puede añadir un incremento de la intensidad
y de la frecuencia de los frentes fríos, lo cual podría
perjudicar algunos cultivos, como el café.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería utilizará esta
información como base para diseñar las estrategias con el
objetivo de disminuir el impacto de la falta de precipitaciones en esta
parte del país.
En cualquier caso, las autoridades del servicio meteorológico mantienen
el monitoreo constante de la evolución de El Niño para conocer
si este fenómeno podría extenderse en el tiempo. No descartan
que su efecto se prolongue hasta el mes de marzo de 2005, lo que retrasaría
la entrada del invierno.