AP
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Este
año, el Premio Nobel de Medicina vino perfumado: lo obtuvieron
dos científicos estadounidenses que descubrieron los secretos del
sentido del olfato en los seres humanos.
Durante años, la forma en que el cerebro reconoce y recuerda miles
de diferentes aromas ha dejado perplejos a los investigadores, por su
complejidad.
Pero los profesores Richard Axel, de la Universidad de Columbia University,
y Linda Buck, del Centro de Investigación del Cáncer Fred
Hutchinson en Seattle, lograron comprender las claves de ese mecanismo.
Miles de genes
Los científicos hallaron que una familia de aproximadamente mil
genes controla la producción de proteínas receptoras especializadas.
Esos receptores se encuentran en las células que conforman la parte
superior de la nariz y detectan las moléculas de olor cuando son
inhaladas.
Sin embargo, cada célula posee solamente una especie de receptor
que puede detectar un número limitado de sustancias.
A través del tejido nervioso, la célula envía señales
directamente al área del cerebro que controla el sentido del olfato
(el bulbo olfativo). Sin embargo, cada tipo de célula conecta con
una zona diferente (o glomérulo) en el tejido.
Desde allí la información es enviada a otras regiones cerebrales
donde se combinan los datos de varios receptores olfatorios, formando
un patrón que es reconocido como aroma distintivo.
El Premio Nobel, el más prestigioso en el mundo de la medicina,
asciende a $1.3 millones.