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Sentido común
El mega tapón

La falta de ordenamiento urbano y un crecimiento dispar entre lo que se construye y sus respectivas vías de acceso explican parte de esta novela que, poco a poco, comienza a complicar la vida a más y más capitalinos.

Publicada 5 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Ricardo Rivas*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Seis y media de la tarde. No llueve ni es fin de mes. Cientos de automovilistas intentamos cruzar los límites ponientes de San Salvador. La anaconda de luces se mueve lenta y fatigosamente. Vamos a paso de entierro. Unos, rumbo a Santa Elena; la mayoría regresa a las colonias circunvecinas de Santa Tecla y Antiguo Cuscatlán. Yo, que aspiro recoger a un hijo en Merliot, pienso que me hubiera salido lo mismo recogerle en Santa Ana.

Siete y cinco de la mañana. El caos es a la inversa. Si antes el culebrón era yendo hacia Santa Tecla y carretera al Puerto, hoy ocurre al revés. Entrar a San Salvador es más complicado que encontrar a Bin Laden.

San Salvador se alarga hacia el zona poniente de la ciudad. Merliot y su folclórica Chiltiupán, la carretera al Puerto, Santa Elena, Santa Tecla y áreas circunvecinas, atraen la construcción de cualquier cantidad de colonias, centros comerciales, colegios, universidades, restaurantes y negocios de todo calado y tamaño. La “planificación” de la zona hace posible que en muchas manzanas vayan pared de por medio casas de habitación, un car wash, dos pupuserías, un colegio y dos iglesias. La falta de ordenamiento urbano y un crecimiento dispar entre lo que se construye y sus respectivas vías de acceso explican parte de esta novela que, poco a poco, comienza a complicar la vida a más y más capitalinos.
Dos imponentes centros comerciales están a punto de abrir puertas en la zona del Redondel de Naciones Unidas y la Calle Chiltiupán. El complejo comercial luce espectacular y es, sin duda, el más grande y moderno de Centro América. Las implicaciones positivas que estas inversiones tienen en el país son suficiente motivo para celebrar su próxima apertura. Lo que sí no podemos celebrar son los atragantones de tráfico que ya se dan y que amenazan con empeorar.

El tráfico del área no es un tráfico amateur. Las cifras no mienten. He oído decir que diariamente convergen en el Redondel Naciones Unidas (frente a Hipermall Las Cascadas) 110,000 vehículos. Frente a la zona comercial, en la Carretera Panamericana: 43,000. En la otra vía de acceso, la Calle Chiltiupán: 36,000. En horas pico, todos los accesos a la zona han llegado ya a niveles de servicio bajísimos.
La pregunta es de cajón ¿y qué pasará cuando todo el desarrollo —que no se limita a tres centros comerciales— esté operando? Ciertamente, el gobierno y las empresas inversionistas han hecho importantes obras de infraestructura física en la zona, lo que ocurre es que éstas ya se han vuelto insuficientes. Nuevas ampliaciones, by passes, coordinación con las autoridades de tránsito, presencia permanente y eficiente de la PNC en la zona —más que para dar vía, para disuadir y prevenir desmanes vehiculares— ...etc., no pueden esperar.

Además de lo anterior, cuatro asuntos complican el megatapón. El primero se da frente a la Basílica de Guadalupe, y tiene mucho que ver con la anarquía del transporte público en las paradas de buses ubicadas en ambos sentidos de la vía. El segundo se genera con el tráfico que viene de la Avenida Jerusalén y busca incorporarse a Santa Elena —cruzar la anaconda de carros y buses para virar hacia el bypass de Santa Elena es una proeza—. El tercero lo causa el mini puente del trébol que conecta la Panamericana con la carretera del Puerto. Y por último, abona al zipizape el tráfico que confluye del Bulevar Sur al redondel de la carretera al Puerto.

Así las cosas, no queremos ni imaginar lo que ocurrirá en la época navideña, cuando miles de salvadoreños se aboquen a lo que indudablemente será la novedad en la ciudad: el Multiplaza Panamericana y La Gran Vía. Si ahora los embotellamientos en horas pico arrancan desde la Feria Internacional, Avenida Jerusalén y Bulevar Los Próceres, ¿qué ocurrirá cuando se sume el tráfico de los nuevos centros comerciales, universidades y empresas de la zona?

La seriedad y responsabilidad de las empresas involucradas en estos proyectos son intachables.

También la capacidad demostrada por el MOP; es más, estamos conscientes de sus limitaciones presupuestarias y de los vaivenes que entorpecen el desempeño de su labor —como el retraso en la aprobación del Presupuesto General de la Nación.

Si preocupa que el timing que debería aparejar la apertura de este complejo con las necesidades de tráfico de la zona luce desfasado. Nuestro llamado es a que sea ajustado de la mejor manera posible. Por el bien de todos y por la buena marcha de los negocios.
*Columnista de El Diario de Hoy.


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