Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
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Es
el secreto de encontrar lo grande de las cosas pequeñas y lo pequeño
de la grandeza. Una flor, por ejemplo, es pequeña ante la grandiosa
llanura. Pero aún la llanura será tan pequeña en
los desfiladeros del cosmos. Un beso, una promesa, una añoranza...
serán algo tan ínfimo en el universo, pero acaso algo grande
para nuestro corazón. Entonces el secreto de la felicidad es vivir
lo grande y lo pequeño de este mundo, tanto las grandes alegrías
como las pequeñas, pues ambas nos darán la furtiva felicidad
de nuestros anhelos...
Bill Gates genio moderno de la informática satelital
dijo en una oportunidad: Lo que más me satisface de la vida
es tener hijos y jugar con ellos; cosas así... Son los breves
y diminutos instantes de la felicidad, perdida en el secreto de lo grande
y lo infinito de las cosas pequeñas de la existencia. Tan grande
como los proyectos de Bill y tan pequeñas como las estrellas del
cielo y los delirios humanos.
Si hieres a la flor, lo sentirá la estrella, decía Rubén
el poeta ungido. Se refería a la unidad de lo terreno a lo universal.
La flor, el poeta y los sueños humanos, así como las altas
montañas o lo infinitos mares, serían parte de un mismo
ser universal, de un inmenso sueño estelar. Por eso vive lo grande
y lo pequeño; lo humano y lo divino. Vive nomás.
Día a Día
Tributaciones
El Salvador ha sufrido amargas experiencias en cuanto
a tributaciones. La mayoría ignora que en una época y por
presión extranjera, llegamos a tener los más altos impuestos
de renta del mundo, lo que se tradujo, como era de esperarse, en un crecimiento
económico muy pobre. Y lo ocurrido durante la década perdida
debe quedar como una lección: una economía que a duras penas
se mantuvo a flote, padeciendo arbitrariedades de parte de los desplumadores
oficiales.
Hay otro factor muy importante en este asunto: que cuando un país
pasa por una crisis, o comienza a salir de ella, lo menos aconsejable
es elevar las tasas tributarias.