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Primer tiempo pasó de todo

Concluyó la fase inicial del Apertura 2004. San Salvador es líder y Limeño último. Los grandes clubes todavía están en deuda.


Publicada 5 de octubre 2004, El Diario de Hoy




El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

William Alfaro
Es cierto que el buen arranque del San Salvador, la mala racha de Alianza, la solidez del Once Lobos o el repunte del Metapán fueron noticias en el Apertura. Pero los escándalos estuvieron a la orden del día. Once Municipal y Limeño –no por casualidad los dos peores equipos del torneo– fueron los que generaron más noticias negatrivas.

Los lesionados

El brasileño Marcelo Messias, del FAS, se convirtió en la primera baja del Apertura. Fue operado dos días después y la semana anterior regresó a las prácticas. En la cuarta jornada fue el firpense Manuel Abreu quien sufrió una lesión en su rodilla derecha. El charrúa fue intervenido quirúrgicamente y ya tiene remplazante: el argentino Sebastián Rudman. Otros en la lista fueron Jhonny Olmedo, del Metapán, por un golpe en la cabeza; el aguilucho Alexander Amaya del Cid con un cuágulo sanguíneo de su rodilla izquierda

El hazmerreir

En el partido entre Águila y San Salvador, el defensor capitalino Julio Castro tomó la pelota con las manos dentro de su área después de escuchar un pitazo. El central Hilario Canales decretó penal. Castro alegó que se confundió por el sonido. Dos días después, la Comisión de Arbitraje suspendió a Canales por un mes. Dicen que debió sancionar un bote a tierra.

Los que se fueron

El primer en abandonar a su equipo fue el cancerbero Sergio Iván Muñoz. El Gigio se fue del Águila para dedicarse a la orfebrería. Municipal Limeño también registró el primer despido de jugadores. Álvaro Méndez y Leonardo Sum fueron separados el primero de septiembre por bajo rendimiento, en lugar de Méndez llegó el brasileño Marcelo Marques. Magdonio Corrales fue otro que se marchó de Limeño con la llegada del técnico Raúl Cocherari. En Once Municipal despidieron por bajo rendimiento a Daniel Sagastizado y todavía amenazan con echar a otros jugadores. En Águila otros ya están en el ojo del verdugo.

Desfile de técnicos

Marcelo Zuleta fue el primer entrenador en ser destituido de su cargo. En su lugar llegó un conocido de todos los metapanecos, Edwin “Bochinche” Portillo, quien desde que agarró al equipo en la quinta fecha no ha perdido y ya tiene a los caleros en cuarto lugar.
El segundo en “marcharse” fue el técnico de Alianza, Juan Martín Mugica después de caer 2-3 en la quinta fecha contra el San Salvador, en su lugar llegó el ex seleccionador Juan

Ramón Paredes.

El último en ser separado fue Ricardo “Tato” Ortiz, a quien Aefes le hizo la vida de cuadritos. No le aprobaron sus títulos de entrenador y la directiva cuchera no lo apoyó. Raúl Cocherari se hizo cargo del muertito de Santa Rosa de Lima.

Sí, pero no

Arístides Sorto y Gumercindo Ventura dijeron el 9 de septiembre que renunciarían a la directiva de Limeño, pero no cumplieron. El equipo entró en crisis económica y fue Ventura quien dijo que “no habrá Asamblea General” para elegir una nueva directiva. Una baja sorpresa fue la de Galileo Umanzor, quien renunció por “chambres” de sus compañeros.

El show de Vitelio

El clásico (11 de septiembre) entre emplumados y tigrillos tuvo como principal protagonista al árbitro José Vitelio Rivera, quien echó a perder el duelo. De FAS expulsó a Williams Reyes, Alejandro Bentos –quien regresaba de pagar cuatro partidos de suspensión–, Rafael Tobar, al preparador físico, al médico y al utilero. Por Águila al final le puso roja a William Torres Alegría. Rivera sacó 13 tarjetas amarillas y 7 rojas. ¿Le habrá quedado una para Navidad?

Titanes en el hotel

El clásico Águila-FAS no terminó en el césped del Barraza. Los jugadores terminaron en una pelea pocas veces vista en el lobby del hotel Trópico Inn. Gilberto Murgas y Darío Larrosa se fueron a las trompadas enfrente de los presidentes de los clubes Alejandro González y Reynaldo Valle.

Los accidentados

La triste velada del S-11 terminó con el aparatoso accidente en la madrugada de los emplumados Alexander Amaya del Cid, Nelson Flores, Fredy Víchez y el kinésiologo David Platero. Los migueleños regresaban de San Miguel a la altura de Cojutepeque. Otro se sumó a la lista de accidentados fue el mediocampista de FAS, Ernesto Góchez, quien el jueves anterior se salvó de milagro después de que su carro chocó con un camión. Juan Carlos López Padilla fue el último en sufrir las consecuencias.

Las rabietas del Chiqui

El técnico de Balboa se molestó porque Nelson Reyes viajó a Nicaragua a disputar el Codicader, por la indisciplina de Nenei, a quien encontraron ebrio en un burdel de La Unión. Chiqui amenazó con renunciar y después del partido frente al San Salvador (sexta fecha) se tomó casi 45 minutos para hablar con los periodistas. Todo un caso.

La rebelión

El lunes 20 de septiembre los jugadores de Municipal Limeño entraron en paro a raíz del incumplimiento en los pagos. Los jugadores levantaron la huelga el sábado, cuando los dirigentes les cancelaron el 75% de la deuda.

Historias de borrachos

Un caso sorprendente fue la denuncia del presidente del Once Municipal, Adalid Magaña, quien acusó a los jugadores Víctor Jaramillo, Okeli Rosales, Roberto Erazo y José Urbina de indisciplinados. Magaña dijo que los jugadores se emborrachaban y que los vigilarían por las noches. Sin necesidad de disfrazarse de Shelock Holmes, Adalid asegura que los descubrió bebiendo cerveza y les va a mostar la tarjeta roja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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