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PALABRAS.
El tiempo de la cosecha ha llegado

El sol amanece puntual en las montañas, en el horizonte dormido, mas no todos los hombres lo ven amanecer.

Publicada 4 de octubre 2004, El Diario de Hoy


Carlos Balaguer
(pintorbalaguer@hotmail.com)
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Acaso verán el sol físico, la luz de un astro material, de una inmensa bola de helio incandescente suspendida en el espacio. Pero no ven más allá de eso. No ven el sol inmaterial, la oportunidad de vivir que lleva un nuevo día, la bella oportunidad de amar, la nueva esperanza de cada sol.

Bien se ha dicho que la luz es para todos los ojos, mas no todos los ojos son para la luz. Hay cosas que debemos mirar, observar, más que con los ojos físicos, con los internos, son nuestra visión interior. La reina inmaterial que capta lo que es esencialmente del espíritu. O sea el plano no físico de nuestra vida, de nuestra realidad, pero que es tan real como éste, y vital para la existencia de los hombres, para la búsqueda del gozo que no termina; para la búsqueda de la verdad...

No os condoléis únicamente de los ciegos de los ojos físicos, sino de los ciegos de espíritu, que son los más...

El tiempo de la cosecha ha llegado.

¡Recojamos, pues, amada mía, la miel de los frutos encendidos!
¡El tiempo de catar ha llegado!
Elevemos, pues, al cielo, nuestra canción de amor.

Que nuestra voz cruce los vientos en busca de nuestra libertad de su canción enamorada.
El tiempo de la siega ha llegado. ¡Recojamos el oro de las espigas, resplandeciente bajo el sol!


Día a día

Responsabilidad

Aquellos con ganas de trabajar y con alguna medida de responsabilidad hacia otros, pero sobre todo hacia sí mismos, saben que depende de ellos conservar sus empleos. Y quienes les dan empleo son los más interesados en mantenerlos, en conseguir que hagan huesos viejos en una organización. Se repite todo el tiempo que el más valioso recurso de las empresas son sus buenos trabajadores, pues en ellos está depositado su patrimonio de experiencia, entusiasmo y capacidad para innovar y crecer. Nadie retira a buenos empleados cuando cumplen con sus obligaciones y se comportan con decencia.
Es muy diferente en las entidades de gobierno, plagadas por sindicatos irracionales, como el del ISSS.

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