 |
| Flota unificada. Para finales de 2004, la compañía
espera la llegada de otros tres aviones, que se sumarán a las
28 aeronaves que ya poseen. Foto
EDH/Oscar Payés |
Ciro Granados
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Cuando le pregunté
a Roberto Kriete, presidente del Grupo TACA, qué se siente tener
un imperio de tal magnitud, su respuesta no dejó de sorprenderme:
Nada... tranquilo. Este es un esfuerzo de miles de personas.
Le pregunté eso porque me pareció también sorprendente
su enorme amabilidad. No es un tipo al que se le suban los humos.
Y con esa misma cordialidad con que trata a un periodista desconocido,
también lo hace con sus empleados.
Ayer, hablamos sobre la reducción de las tarifas.
Sus respuestas fueron tajantes, pero a la vez humildes, como cuando aceptó
que la medida obedeció, en parte, a las críticas de muchos
viajeros. Ahora, los costos de los boletos serán mucho más
competitivos.
¿Quién lo convenció de que bajaran estas tarifas?
Obviamente, cuando el público se queja de las tarifas centroamericanas,
las críticas no caen en oídos sordos. Hemos tenido muchos
intentos de reducirlas para poder estimular el mercado y poder complacer
más a nuestros usuarios, pero ha sido difícil, porque no
se daban los incrementos de volumen. Creemos que en estos momentos la
coyuntura de estabilidad política en Centroamérica, el hecho
de que el turismo centroamericano esté creciendo y que los tratados
de libre comercio, no sólo con Estados Unidos sino con otros países,
se están materializando y generando más dinámica
económica nos dio el incentivo para probar, a principios de marzo,
con un ejemplo piloto en cinco mercados para reducir las tarifas y ver
si a través de eso podíamos estimular la demanda. Afortunadamente,
esa estimulación de demanda se ha dado y esperaríamos recuperar
lo que estamos dejando de percibir por la reducción de tarifas
por un mayor número de pasajeros.
Eso va combinado con el esfuerzo de convencer a los gobiernos que ejecuten
la reducción en los tiempos de migración, tiempos de aduanas,
papelería... para que el viajero, en vez de perder cinco horas
yendo por el día a Costa Rica, lo pueda hacer en una hora y media
o dos. Parte del costo alto de viajar en Centroamérica no es sólo
la tarifa, sino también el tiempo que los ejecutivos pierden.
¿Eran muchas las críticas que sufría TACA por parte
de los viajeros respecto de los altos costos de los boletos?
No eran desmedidas. Eran suficientes como para que nosotros estuviéramos
vigilantes a ver en qué momento podíamos reducirlas. Obviamente,
mientras más educado es el viajero y mientras más ha viajado,
menos críticas teníamos. Porque los programas de manejo
de tarifas tradicionalmente a nivel mundial han tenido tarifas
bajas si las compras 21 días antes, y tarifas muy pero muy altas
si las compras un día antes. Lo que hacemos es comprimir esa brecha.
En nuestro caso, entre la tarifa más alta y la más baja,
la diferencia llega a dos veces o dos veces y media. Eso le da al usuario
un sentido de más justicia tarifaria. También hemos reducido
las tarifas tope. Nuestra tarifa más alta, en el mercado más
caro, en la ruta más larga, va a andar por los 469 dólares.
¿Cómo le ha hecho TACA para reducir sus tarifas, sobre todo,
en un momento en que la industria de la aviación no logra salir
de la crisis?
TACA entró en un proceso de reducción de costos muy fuertes
desde 2001; eso nos ha ayudado mucho. Por otro lado, el estudio de elasticidad
del mercado y el plan piloto que llevamos a cabo nos demuestra que, al
bajar la tarifa, vamos a estimular la demanda. Si esa fórmula no
se da, vamos a tener problemas serios: si reducimos las tarifas a estos
niveles y el mercado no se incrementa, vamos a tener problemas. Eso nos
lleva a que también estamos en un esfuerzo con los gobiernos centroamericanos
por reducir la burocracia de viajar en todo sentido. Creo que todos los
presidentes están perfectamente claros de la situación a
la que estamos llegando. Tenemos que homogeneizar la filosofía
que se está utilizando en las fronteras terrestres con lo que está
pasando en los aeropuertos; los gobiernos tienen que hacer un esfuerzo.
Nos han manifestado que están muy dispuestos a reducir la burocracia
de viajar en Centroamérica.
Aparte de las presiones de los viajeros, ¿ha habido otro tipo de
incentivador para que se den estas medidas de reducción? Me refiero
a los del tipo político.
No. Creo que tampoco hay que hacer mucho énfasis en la incomodidad
que tenían los pasajeros anteriormente. Esa era una pequeña
luz que veíamos, que había algo dentro de cómo operábamos
que incomodaba a los pasajeros. No es el único motivo, no es el
motivo más grande, aunque sí fue algo que nos abrió
los ojos.
 |
| Competidores. Roberto Kriete asegura que las
otras aerolíneas tendrán que reducir también
los precios de los boletos. Eso, dice, ayudará al turismo.
Foto EDH/Oscar Payés |
¿Por qué hasta hoy?
Mira, el año 2000 fue muy difícil para la empresa: estábamos
terminando la consolidación de las líneas aéreas
centroamericanas en una sola entidad que ahora se llama TACA. En 2001
nos agarró septiembre 11, que le pegó un golpe mortal a
muchas líneas aéreas si no fuera por los subsidios que les
han dado los gobiernos; a las líneas aéreas norteamericanas
las han subsidiado en billones de billones y ahí están todavía
que no salen del lío. El año 2002 fue cuando implementamos
muchísimos de los cambios para poder sobrevivir el impacto de 2001:
reestructuramos créditos, reducimos costos sustancialmente, unificamos
la flota. Tomamos un sinfín de acciones, como cerrar las operaciones
de carga, fue un proceso complejo. El 2003 fue un año de consolidación.
Aún en ese año la aviación recibió tres grandes
mameyazos: tuvimos la guerra del Golfo, la expectativa de esa guerra que
fue aún peor que la guerra, porque causó un nivel de incertidumbre
que la gente dejó de viajar, y el impacto de los precios
del petróleo. Entonces, las cosas se han venido dando a su paso.
¿Cómo le va a hacer TACA para manejar el incremento de viajeros
respecto de la cantidad de maletas, por ejemplo?
El mercado centroamericano no tiene problema de maletas. Ese problema
se da de Norteamérica hacia Centroamérica. Es un problema
que resolvimos en 2003. Este año no hemos tenido problema de maletas;
incluso hemos dejado de vender asientos con tal de traerle la maleta a
la gente que ya está a bordo.
¿Qué estrategia van a usar para mantener estos precios?
Seguimos en un esfuerzo enorme de reducción de costos. Obviamente
TACA tiene que mantenerse en el filo en cuanto a su productividad. Estamos
continuamente reduciendo gastos innecesarios, logrando más eficiencia,
utilizando más y mejor los aviones. TACA ha crecido del 2002 a
la fecha casi un 20% sin incrementar aviones. Es hasta este año
que vamos a crecer un poco con aviones nuevos, que vamos a recibir tres
a fin de año; pero con los mismos 28 aviones hemos volado 20% más
de lo que estábamos volando en 2002.
|
Me
gustaría ver una reducción en los cobros del aeropuerto,
para que se incremente el número de pasajeros. Lo que funcionó
para TACA tiene que funcionar para el gobierno
|
|
Los
gobiernos
tienen que hacer un esfuerzo para
reducir la burocracia de viajar en Centroamérica
|
|
Parte
del costo
de viajar en Centroamérica es el tiempo que se pierde
|
¿Van a ganar menos ustedes?
Definitivamente este año no va a ser de mucha bonanza por muchos
factores, de los cuales uno de los más importantes es el hecho
que el petróleo está a 50 dólares, cuando en nuestro
presupuesto lo teníamos a $28, ese es un impacto muy fuerte para
todas las líneas aéreas del mundo.
Pero ustedes negocian contratos anuales.
Sí, negociás contratos anuales de suministro, pero el precio
flota todos los días.
¿Consideran que esta medida que están tomando va a representar
un duro golpe para sus competidores?
Yo creo que el impacto que va a tener la bajada de las tarifas va a beneficiar
a TACA de igual manera que a los competidores. Si estimulás el
mercado bajando la tarifa, es el mercado el que sería estimulado;
ahí, la competencia va a tener que igualar nuestras tarifas, por
un lado, y el mercado estimulado va a tener que escoger con quién
volar. Ahí depende quién da mejor nivel de servicios, quién
llega más a tiempo, quién no le deja el equipaje a la gente,
quién tiene los aviones más nuevos o quién tiene
el mejor itinerario. Se vuelve simplemente competencia pero con un mercado
más grande, que debería de crecer un 20 ó 30%.
¿De cuántos viajeros hablamos?
El estímulo que hacemos, según los análisis, nos
dice que deberíamos estar alrededor de los 360,000 más por
esta medida.
Ahora lo hacen en las rutas de México y Centroamérica ¿Tienen
planes de reducir tarifas en otros mercados como Norteamérica o
Sudamérica?
Eso es algo que siempre lo estamos considerando. Creo que primero hicimos
un análisis piloto con cinco mercados. Y si esto nos funciona,
si tiene los resultados que esperamos, vamos a seguir analizando en qué
otros mercados podemos continuar tomando la misma actitud agresiva de
reducción de tarifas para poder incrementar el volumen de pasajeros
y para poder realmente estimular los mercados.
¿Que se agarren ahora los competidores?
¡Que se agarren los competidores! Simplemente, nosotros tenemos
una estructura de costos que nos favorece y vamos a explotarla.
Usted ha mencionado que esta medida de la reducción va a ser permanente.
¿No debe sentirse algún temor por el incremento de los precios
del petróleo?
Es permanente, pero dentro de las condiciones existentes en este momento.
Si mejoran, podríamos aún reducirlas más (las tarifas).
Si desmejoran, vamos a ver qué medidas tomamos para poder contrarrestar
el impacto negativo. Pero si el petróleo se va a 100 dólares
el barril no hay nadie que pueda mantener las tarifas. Y dentro de la
colada nos fuimos todos, hermano: los buses van costar más, vamos
a pagar más electricidad... la gasolina va a costar más.
Yo espero que eso no sea así.
Espero que, después de que pase el período presidencial
de Estados Unidos, los mercados lleguen a tener algún nivel de
calma que debería redundar en una reducción del costo del
barril de petróleo a nivel internacional. Esperaría que
para el primer trimestre de 2005 el barril ande por los 30 ó 40
dólares. Eso es lo que espero, pero no tengo una bolita de cristal.
Si la tuviera, no estaría aquí sentado.
¿Cómo ve la sugerencia de subir los impuestos para crear
un fondo para el turismo?
Existe en el ambiente un sentir de que, subiéndole los impuestos
a los pasajes y subiendo el cobro en los aeropuertos, se resuelve un problema
turístico en el país, lo cual es totalmente equivocado.
El plan piloto que hemos lanzado está basado en la posibilidad
de estimular la demanda, y si ha funcionado es porque, verídicamente,
al reducir los costos, se incrementa el volumen de pasajeros.
Al incrementar este volumen, el beneficio es para el país en cuanto
a recaudación de impuestos.
Por ejemplo, cada pasajero que viene a El Salvador gasta en promedio 200,
300 ó 400 dólares al día. Esos dólares generan,
como mínimo, el 13% de IVA... que no lo tenía el Estado
antes de que bajáramos las tarifas.
Nuestra contribución a la recaudación fiscal es reducir
las tarifas, traerle más gente al país para que gaste más
y pague IVA.
Por otro lado, la actividad económica que eso genera tiene un efecto
multiplicador enorme.
A mí lo que me gustaría ver es una reducción en los
cobros del aeropuerto para incrementar aún más el número
de pasajeros, para que tanto ellos (el gobierno) como nosotros movamos
más pasajeros.
Lo que funcionó para TACA tiene que funcionar, a fuerza, para el
gobierno también.
El impacto que puede tener el subirle los impuestos a los pasajes o el
subirle el impuesto de salida a los pasajeros niega totalmente el esfuerzo
que nosotros estamos haciendo de reducir los costos para que más
gente viaje.
Sería totalmente incongruente que nosotros estemos haciendo un
esfuerzo para incrementar el volumen de visitantes que vienen a El Salvador,
y, por otro lado, el Estado esté subiendo los impuestos y los cargos
aeroportuarios para que disminuya el número de pasajeros. No son
congruentes las dos políticas. Pero no creo que suceda... esperaría
que no suceda, porque no tiene sentido.