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Mareros proponen reinsertarse

Petición y compromisos. Unos 35 pandilleros arrepentidos de Chalchuapa solicitan apoyo para crear talleres artesanales y una granja. Se comprometen a renunciar a la violencia y dejar vicios. El Gobierno analiza la iniciativa para buscar financiamiento

Publicada 3 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Signatarios. Los participantes respaldaron la solicitud, firmando el documento que define sus proyectos para ser productivos a la sociedad. Foto EDH/Alvaro López

Wilfredo Salamanca
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

De protagonistas de incidentes violentos pasaron a formular propuestas específicas para reinsertarse en la sociedad. Ahora buscan apoyo para la creación de talleres artesanales y una granja avícola.

La solicitud, firmada por más de 35 miembros de la Mara 18 que operan en Chalchuapa, Santa Ana, está dirigida al presidente del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Óscar Bonilla.

El nivel de organización del grupo es tal que hasta han nombrado una junta directiva, presidida por Rafael Eduardo Jordán.

“Queremos forjarnos un futuro, tratar la forma de incorporarnos a la sociedad, de la cual consideramos no estar fuera, pero sí un poco alejados”, expresó el líder al entregar el documento que plasma las iniciativas que pretenden echar andar.

“Por medio de su persona, demandamos del Gobierno la ayuda para la fundación de talleres artesanales y una pequeña granja de pollos de engorde, los cuales vendrían a ayudar a la inserción y rehabilitación de jóvenes ex pandilleros con deseos de superación, de ser útiles a la sociedad y sacar adelante a sus familias”, reza el documento impreso en computadora.

Reglamento
que aplicarían

- Los miembros de la Mara 18 ya definieron la normativa que regirá la conducta de los participantes en los proyectos. El documento fue firmado por todos.
- En las instalaciones prohibirán la ingesta de bebidas embriagantes drogas o presentarse bajo los efectos de éstas.
- No permitirán el
ingreso de objetos de dudosa procedencia y su comercialización en el interior de los proyectos.
- Los participantes no deben robar, andar en la calle alcoholizados o drogados y tampoco pedir dinero.
- Además, no pueden portar armas de fuego
- objetos cortopunzantes, extracción de materia prima o productos terminados.
- Al violentarlas, la primera sanción sería por escrito y firmada por el implicado. La segunda, suspensión temporal, y, por último, expulsión.

Los jóvenes, como integrantes de estos proyectos de reinserción y rehabilitación, se comprometen a no cometer actos delictivos y a involucrarse en trabajos sociales en las comunidades donde viven. También a poner dedicación y tiempo para que el plan salga adelante, se agrega en el texto.

Además, “a tratar de concientizar a más jóvenes dentro de una pandilla para que se unan a nosotros e involucrarlos en el área laboral y productiva”.

Respuesta


Mientras, Bonilla expresó que se iniciaría la gestión y que, al finalizar la próxima semana, estaría dando respuesta a algunas de las inquietudes.

Sin embargo, advirtió que los muchachos que demandan apoyo deben garantizar que están fuera de la pandilla y que se someterían a evaluaciones sicológicas que confirmen su determinación a dejar la violencia.

“Esto es la expresión de la voluntad de ustedes de buscar un camino para salir de la situación delicada en la que se encuentran. En la carta se dice que son ex miembros de pandillas, y eso quiero tenerlo claro. En esa categoría estamos hablando”, les manifestó.

Bonilla les advirtió que la entidad que dirige no ha recibido fondos adicionales ante la vigencia del Plan Mano Amiga, anunciado por el Ejecutivo para rescatar a los adolescentes en riesgo, como los más de 10,200 mareros registrados por la Policía Nacional Civil (PNC).
Sin embargo, aseguró que inmediatamente buscará los fondos entre organismos locales e internacionales.

“En el país no hemos tenido política para dar más oportunidades a los jóvenes, pero también es cierto que uno a veces se va por donde le dice el otro”, expresó ante el grupo de muchachos, reunidos en una cancha de baloncesto de la localidad.

Los demandantes demostraron un nivel de organización tal que hasta detallaron los presupuestos para sus planes y quiénes los integrarían. Del grupo, sólo tres son mujeres.

Un acto de constricción por su pasado

Los pandilleros están conscientes de su realidad. No niegan que han atentado contra la sociedad, pero aseguran que intentan reivindicarse con ésta. Entre ellos hay desde algunos que son bachilleres o conocen algún oficio, hasta los que no saben leer ni escribir.

Del grupo de miembros de la Mara 18 que se reunió ayer con representantes del Consejo Nacional de Seguridad Pública, hay fichas que indican que éstos pueden desenvolverse en tareas como albañilería, carpintería, obra de banco y enderezado y pintura automotriz.

Dirigente. Rafael E. Jordán, interrogado por policías. Foto EDH/Alvaro López

Pero, al expresar que se sienten perseguidos por el Plan Súper Mano Dura, denunciaron que, en varias ocasiones, la policía les ha capturado hasta en su lugares de trabajo.
A esta situación se agregan sus compromisos familiares. La mayoría es padre de familia o ha sido expulsada de sus hogares.

Además, solicitaron apoyo para superar sus adicciones a la droga y programas para eliminarles los tatuajes, factores que les impiden encontrar empleo fácilmente.

“Creemos que no es tarde para cambiar, estamos poniendo de nuestra parte. Cada uno de los presentes confía en que posiblemente el otro mes ya estará ocupado, y que su familia ya no verá que la policía se lo lleva a cada rato”, dijo Rafael Eduardo Jordán.

Ante esta situación, la propuesta que entregaron ayer muestra su intención de iniciar talleres de artesanía en vidrio, madera o durapax.

También se interesaron en una tapicería que les facilite el trabajo en equipo.
“Si de ellos tres se dedicaban a robar, con los proyectos lograrán estar ocupados, y lo que poco que ganen les servirá, aunque sea para la tortilla y frijoles. Sabemos que son cosas que no dan mucho dinero, pero no andamos buscando riquezas, sino que la gente nos vea de forma diferente”, expresó el dirigente de los ex mareros.

Tapicería
Se integrarían cinco personas.
Algunos ya poseen conocimientos mínimos de carpintería.
Granja avícola
Incorporarían a las mujeres y a muchachos interesados, principalmente los que no tienen oficio.
Artesanías
Pretenden trabajar la madera, vidrio y durapax. Los talleres podrían instalarlos en un inmueble compartido.
Óscar Bonilla
Presidente Consejo Seguridad
Compromiso
“Somos gente de palabra. No andamos haciendo campaña, más que la de sacar a los jóvenes que están en riesgo. Nos comprometemos a evaluar las propuestas, pero si no hacen una, se acabó la cosa. Les tomamos la inquietud como ex mareros”
Carlos Humberto Carías
Ex pandillero
Arrepentimiento
“Al andar tatuado, no nos dan trabajo en ningún lado. La misma sociedad lo discrimina a uno. Cuando voy por la calle,
la gente esconde sus cadenitas como que les fuera a robar. Uno no lo hace, porque ya no me llega hacer esas ondas.
Me tatué en la cárcel”
Gladys Elsy Hernández
Integrante de Mara 18
Madre soltera
“Tengo seis años en la mara. No he encontrado nada, necesito trabajo y espero que nos pueden ayudar. Ahora sólo busco apoyo para seguir adelante con mis tres hijos. Estoy dispuesta a trabajar en lo que sea. Por el momento, me dedico a oficios domésticos”
Adalberto Campos
Antiguo marero
Se aplicó ácido
“Tengo dos hijos, quiero salir adelante, porque puedo talabartería. No puedo ayudarles, porque la empresa privada no nos da trabajo por los tatuajes. En mi desesperación, intenté quitarme los tatuajes con ácido de batería de carro.
Me dañé la mano”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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