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| Visita. Carlos y María, junto a una de
sus hijas, inspeccionaron el inmueble del Fondo. Foto
EDH |
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Tener una vivienda propia para heredársela a sus pequeñas
hijas Norma, Esther y Karla es el sueño de Carlos Armando Torres
y María del Tránsito Flores.
La joven pareja vive desde hace varios años en la reducida pieza
de un mesón en el barrio El Progreso, en Soyapango, por la cual
cancelan 37 dólares mensuales.
Ella es una vendedora ambulante de calzado y gana de cuatro a cinco dólares
al día. Él es fontanero, pero como de ese oficio casi no
consigue trabajo, prefirió dedicarse a reparar relojes, lo cual
le permite obtener unos 10 dólares diarios.
Sus escasos ingresos familiares no les favorece para ser sujetos de crédito
con la banca nacional.
Sin embargo, sus corazones se volvieron a llenar de esperanza cuando escucharon
sobre la feria de viviendas recuperadas del Fondo Social para la Vivienda
(FSV), realizada esta semana.
Así que la mañana del martes decidieron madrugar para ser
de los primeros en llegar a la actividad, que se llevó a cabo en
el centro comercial Unicentro.
La emoción de la pareja se duplicó cuando escucharon de
voz del técnico del Fondo: ustedes pueden adquirir una vivienda
de la Urbanización El Limón o en Colonia La Campanera.
Con las direcciones de las viviendas en mano, decidieron ir a conocerlas
en la Urbanización El Limón, valorada en 8,405 dólares.
Después de preguntar por allá y por acá, por fin
llegaron. La zona me parece bonita, decía María,
con entusiasmo.
Bueno, pero primero hay que ver las condiciones en que está
la casita, expresó Carlos.
Cuando por fin estuvieron frente al inmueble, se dijeron: nos parece
bien. Así que, presurosos, regresaron a la feria para reservarlo
sin tener que pagar.
María no lo podía creer, pronto podrían tener casa
propia.
Ellos tendrán que esperar un mes, aproximadamente, mientras la
institución realiza los trámites pertinentes.
Más sueños
Con la misma ilusión asistieron centenares de personas que están
cansadas de vivir rentando.
Este es el caso de María Elia vda. de Barahona, quien a sus 56
años nunca ha sido propietaria.
Mi anhelo es que mis hijos puedan vivir en casa propia, pues no
quisiera morirme y que ellos tengan que andar alquilando, explica.
Asegura que toda su vida ha trabajado de lavar y planchar ajeno, oficio
que le permitió a sus dos hijos graduarse de bachilleres.
El deseo de tener su propia vivienda le motivó a asistir a la Feria,
en donde le ofrecieron un listado de inmuebles accesibles a su bolsillo.
La felicidad de ella, y de muchas más personas, era notoria.
La feria fue todo
un éxito
Más de mil 250 personas
llegaron a la Feria de Casas Recuperadas del Fondo Social para la Vivienda
(FSV).
Enrique Oñate, presidente y director ejecutivo del FSV, explicó
que ésta es la cuarta feria que organizan con el objetivo de vender
los activos extraordinarios.
En esta ocasión, el Fondo ofreció 300 viviendas ubicadas
en las colonias San Ramón, San Francisco, La Campanera, Guayacán,
El Limón, Las Margaritas, Montes de San Bartolo, Jardines de San
Bartolo, Atonal y La Esperanza.
Oñate explicó que son casas de bajo costo, que no requieren
prima y tienen un plazo de 25 años con el 6 por ciento de interés.
La principal ventaja es que son casas de bajo costo, cuyos precios
oscilan entre los 6 y 10 mil dólares, y son accesibles para las
familias que ganan el sueldo mínimo, indicó Oñate.
Podían calificar trabajadores del sector formal y pensionados que
no han cumplido los 69 años.
La feria de casas concluyó el miércoles, y fue todo
un éxito, a juicio de las autoridades del FSV.

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