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Huésped de mucho peso llega al zoológico

Transporte. El viaje desde Guatemala fue difícil y cansado, pero los técnicos del parque cuidaron al hipopótamo. Por hoy, el mamífero estará asilado en el recinto.

Publicada 3 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Chapuzón. El artiodáctilo examinó sus nuevas piletas. Cuando sintió confianza, se sumergió por largo rato y se refrescó tras un viaje cansado y muy caluroso. Foto EDH


Lorena Baires
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

El traslado del hipopótamo desde el Auto Safari Chapín hasta el Parque Zoológico Nacional puso a prueba la capacidad de logística de todos los empleados, técnicos y biólogos salvadoreños.

Desde el momento en que salieron del país hasta el regreso con el animal, “nada podía fallar, un error y sería fatal para el pequeño mamífero”, sentenciaba Mario Guevara, director del parque, en el momento en que salieron de una gasolinera de El Paraisal, en Sonsonate, el jueves.

Tres horas después, la caravana de especialistas y medios de comunicación arribó a la reserva ecológica guatemalteca.

La sorpresa de muchos fue ver la caja verde en la entrada de las oficinas administrativas. Por momentos, se balanceaba y se escuchaban ruidos en su interior. El hipopótamo ya estaba capturado.

En el país. Cuando salió de la jaula, todos hicieron silencio. Foto EDH

“No sé qué pasó —dijo Guevara— yo esperaba que eso sucediera en nuestra presencia. Pero debo suponer que lo hicieron así para agilizar todos los procesos”.

Esto lo confirmó Juan José Pérez, administrador del Safari, quien manifestó que eso disminuiría el tiempo de llegada a El Salvador.

Molestias

Según contó uno de los empleados que participó en la captura del artiodáctilo (mamíferos de pezuñas pares), los padres de éste se mostraron muy agresivos cuando vieron a su pequeño hijo dentro de una jaula.

“Antes del encierro, colocamos 80 libras de harina de maíz dentro de la jaula, para que ingresara a comer”, recuerda Pérez.

El problema fue que el primero en comer no fue el pequeño hipopótamo, sino su padre. Los captores tuvieron que esperar unos minutos a que se alimentara y dejara entrar al hijo.

Minutos después así sucedió. La puerta de la jaula se cerró y los rugidos de los padres se hicieron sentir en el recinto.

Incluso, cuando los periodistas quisieron hacer tomas de la familia, cuatro de los animales intentaron embestir los pick ups en que viajaban los comunicadores.

De inmediato, los empleados del Safari pidieron desalojar el lugar, para que los animales se tranquilizaran.

Encuentro. El “hipo” se acercó a los periodistas y empleados. Foto EDH

El viaje hacia El Salvador se inició el mismo día, a eso de las 10:30 de la noche, para evitar que los rayos del sol calentaran la caja y sofocaran al animal. A pesar de la hora, el calor lo abatió por largos momentos.

“Creo que hemos realizado una buena compra si tomamos en cuenta el precio y lo cerca que está del Zoológico. Esperamos que los niños se encariñen con él y lo quieran tanto o más como quisieron a Alfredito”, dijo Guevara a los presentes.

Las estaciones

La caravana hizo la primera parada en una gasolinera cercana al puente de Chiquimulilla, para revisar el estado en que viajaba el hipopótamo.

“Todo está bien, él se encuentra en una buena posición. Se nota muy tranquilo, pero tenemos que viajar muy despacio para evitar que, cuando frenemos, se lastime su hocico”, explicó el veterinario Edgar Sánchez.

De ese modo, el viaje continuó lento, a 40 kilómetros por hora. Todos encendieron las luces de cortesía, en señal de precaución. Sin embargo, muchos conductores se molestaron con los vehículos salvadoreños.

A la medianoche, la caravana con el animal arribó a la frontera. Pronto, un grupo de policías revisó al pequeño mamífero y los biólogos lo rociaron con suficiente agua fresca. A estas alturas del viaje, del cuerpo regordete emanaban vapores.

“Lo que pasa es una reacción natural ante el calor que siente, es algo parecido al sudor”, aclaró Sánchez.

Frontera. Niños curiosos subieron a la jaula para ver al animal. Foto EDH

Los agentes de la Policía Nacional Civil estaban advertidos de que los trámites debían ser rápidos, para evitar más estrés en el artiodáctilo.

Sin embargo, una agente detuvo el vehículo que transportaba a los especialistas y les exigían un “sello” que nunca especificaron. Incluso amenazaban con regresar al hipopótamo si no lo conseguían.

En tono molesto, los profesionales reaccionaron. “No se trata de pulgas o gallinas las que llevamos, sino de un mamífero acuático enorme”, replicaban.

Después de una hora de discusiones, el viaje continuó sin mayores contratiempos.

Esa tardanza mantuvo al “hipo” un poco nervioso, y las emanaciones de vapor aumentaron un poco.

Pero cuando llegaron a una gasolinera, el temor y calor fueron aliviados con chorros de agua tibia. Para ese momento, el pequeño ya se quejaba, pues la posición era incómoda y necesitaba relajarse.

Faltaban pocas horas y dos baños más de agua para que el animalito llegara a su destino final: el Parque Zoológico Nacional.


Advierten a niños de escuela Brasil

Las autoridades del Parque Zoológico Nacional enviaron una carta al director de la escuela de Brasil, “para que controle más a los alumnos que ingresan al ex recinto de Alfredito a retirar las pelotas plásticas que lanzan desde sus canchas”.

El problema, según Mario Guevara, director del parque, es que los alumnos estaban acostumbrados a la pasividad de Alfredito. Éste les veía entrar a levantar las pelotas y no les hacía daño.

En el caso del nuevo hipopótamo, Guevara es enfático y advierte que “es muy agresivo y cualquier niño que entre puede ser lastimado seriamente”.

En esto coincidió Jorge Porras, coordinador de Áreas de esa dependencia educativa. “Queremos evitar una desgracia. Por eso hemos advertido al director de la situación.

Si ellos no toman medidas, no tendremos responsabilidad en cualquier accidente”, adelantó.

Por el momento, el animal se muestra pasivo, pero cuando su ánimo está alterado, suele correr rápido y embestir a los que considere enemigos.

A pesar de que los hipopótamos tienen un gran tamaño, poseen grandes habilidades para correr, incluso dentro del agua.

Entre las medidas que ya tomó el Zoológico está la reparación de toda la malla ciclón que divide al parque de la escuela. Pero los alumnos siempre se las ingenian para entrar.

Ayer se observaron varios alumnos intentando ver, desde un árbol, al nuevo inquilino que descansaba en el agua.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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