El Diario de Hoy
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El coraje y el rechazo de los costarricenses contra su ex gobernante y
actual secretario general de la Organización de Estados Americanos
(OEA), Miguel Ángel Rodríguez, se elevaron ayer al conocerse
que la empresa acusada de entregarle un cuantioso soborno a cambio de
contratos estatales le pagó hasta su tarjeta de crédito
personal.
Ese hecho trascendió, en San José, en momentos en que todos
los sectores políticos y sociales le piden a Rodríguez que
renuncie a su cargo y hasta adelantan la posibilidad de plantearle a los
cancilleres de América que le destituyan de la secretaría.
A Rodríguez, quien llegó a la OEA el 23 de septiembre pasado,
se le acusa de recibir el 60 por ciento de $2 millones que la empresa
francesa Alcatel entregó a un viejo colaborador y amigo suyo, como
un premio al hecho de obtener contratos por más de
$200 millones en el instituto estatal de telefonía.
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Con
dureza
El periodismo costarricense no da tregua al caso
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Más sobornos
Nadie descarta que, en el futuro, se conocerán otros casos
de corrupción en Costa Rica.
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Aprietos
Abel Pacheco, gobernante costarricense, está en líos,
porque promovió la candidatura de Rodríguez.
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Antecedente
Rodríguez también fue centro de una polémica
por tomar dineros de su partido, que hace dos días le expulsó.
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A todas las pruebas sobre esos hechos que tienen en su
poder las autoridades, se les sumó ayer otra: apenas dos meses
después de dejar la presidencia de Costa Rica en mayo de 2002,
los representantes de quienes entregaron el dinero de Alcatel pagaron
$14.750 que adeudaba Rodríguez en una de sus tarjetas de crédito.
Para hacer todo eso, la firma Alcatel usó un desteñido despacho
de abogados de San Ramón, una ciudad localizada al noroeste de
San José. Con un cheque de gerencia pagaron la tarjeta que el ex
gobernante mantenía con el banco Interfin.
Esto es el colmo de la vergüenza, dijeron ayer representantes
del partido demócrata cristiano, que llevó a Rodríguez
al poder (1998-2002), después de anunciar que le separaban de esa
agrupación política.
A Rodríguez le llegó ayer el agua hasta el cuello cuando
todos los partidos políticos costarricenses, fracciones legislativas,
sindicatos y dos precandidatos presidenciales le exigieron que renuncie
a la secretaría general de la Organización de Estados Americanos
(OEA).
Los hechos de corrupción revelados en las últimas
horas merecen nuestra más absoluta condena y repudio, porque dañan
los cimientos de nuestra democracia, sostuvo ayer, en un comunicado,
el partido político de Rodríguez.
Esa agrupación también llevó a la presidencia al
actual gobernante, Abel Pacheco.
Este último expresó a los periodistas que espera una pronta
y buena explicación de Rodríguez sobre el alegado soborno
que recibió.
A esto se sumó la declaración del jefe de la bancada legislativa
del partido de Rodríguez, Federico Vargas, quien estimó
que el ex mandatario costarricense debe dejar la OEA y encarar las responsabilidades
penales en su país.
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Costa Rica tiene a dos ex presidentes
al borde la cárcel: Rafael A. Calderón y Miguel Ángel
Rodríguez
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Con un cheque de gerencia, le pagaron
la tarjeta de crédito personal a Miguel Ángel Rodríguez
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Encerrado
El actual secretario general de la OEA se mantenía, en Washington,
en su casa de habitación, al lado de uno de sus principales consejeros
en ese organismo, el abogado Jaime Daremblun, quien renunció a
su cargo de embajador en Washington para trabajar con Rodríguez
en el organismo latinoamericano.
En Costa Rica, todos los sectores consideran que el actual
secretario de la OEA debe tomar un avión y viajar a San José
a declarar ante la Fiscalía General y la Asamblea Legislativa.
Las percepciones públicas contra Rodríguez se profundizaron
al condenar la Unión Costarricense de Cámaras y las asociaciones
de la empresa privada su conducta y advertir que los inadmisibles
acontecimientos socavan la confianza en el régimen democrático
y la credibilidad de los políticos.
Otro tanto hizo el poderoso Sindicato de Empleados Públicos, lo
que deja a Rodríguez sin ningún respaldo.