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La princesa que encantó al dragón

En Tranquilia todo marchaba en orden, hasta que un día Artimañas quiso comerse a la bella Valentina

Publicada 3 de octubre 2004, El Diario de Hoy


Artimañas odia las flores y la música de Rimas. Fotos EDH/Herbert Saravia


Morena Azucena
El Diario de Hoy
mlazucena@elsalvador.com


La verdosa piel del dragón Artimañas, el encanto de la princesa Valentina, las canciones y poemas ingeniosos de Rimas, las burradas de Valentín y el dormilón Rey de Tranquilia atraparon al público la noche del viernes, cuando se dio por inaugurado el VIII Festival Internacional de Teatro Infantil (FITI), organizado por el Club Activo 20-30 y Concultura.

Niños y adultos viajaron hasta Tranquilia, el lugar donde se enmarca La Princesa y el Dragón, montaje original del grupo español Sol y Tierra, conformado por María José de la Rosa y Víctor Torre. Ambos recrearon la historia con títeres, música, acción y mucho color.

El viaje comienza cuando el dragón Artimañas se aburrió de la vida rutinaria que llevaba: comer champiñones en su cueva. Harto de ella, formula un plan: comerse a Valentina, la princesa del reino.

Pero sus maquiavélicos planes fueron más allá, pues si esto no resultaba iba lanzar su amenaza al monarca dormilón: la destrucción total del castillo. Inmediatamente, Artimañas mandó una carta al rey de Tranquilia.

Valentina escucha la serenata de Rimas. Foto EDH/Herbert Saravia

Valentín, el bufón del rey, dio aviso de la correspondencia recibida. Para entonces, el “majes”, como lo llama Valentín, se recuperaba de las 20 horas que había dormido. La amenaza lo despertó y llamó a Valentina, a quien le advirtió el peligro.

La temeraria princesa le importó poco las advertencias del aburrido dragón y quiso ir hasta la cueva para saber quién era su contrincante. Pero su papá ordenó buscar entre el pueblo un valiente guerrero que se atreviera a pelear con Artimañas.

Rimas: el aguerrido


En Tranquilia no había nadie que se enfrentara con el monstruo de la caverna. Pero había alguien que estaba perdidamente enamorado de la princesa: Rimas, un jardinero que siempre llevaba su arpa con la que cantaba sus poesías.

Un día mientras ella caminaba por los jardines del palacio, se encontró con Rimas. Al verla, le dice que está dispuesto hacer todo por ella. Ni lenta ni perezosa le pide que vaya hasta la cueva para retar a Artimañas.

Rimas decide ir. Cuando está frente al animal, hace lo único que puede realizar: cantar. Artimañas no soporta la música, pues ésta le causa dolor de cabeza. Pero el dragón soportó las notas de Rimas.

Federico abate al Rey con su ruidosa trompeta. Foto EDH/Herbert Saravia

Pasaron los días y en Tranquilia nadie sabía del destino de Rimas y Federico, quien también fue enviado por el rey a pelear. Entonces, la princesa se arma de valor para salvar a sus amigos.

Como tampoco tenía armas, Valentina empezó a cantar. Pero ahora ayudada por siete chicos del público. Juntos vencen y logran que el dragón tenga una razón para vivir: querer a los que le rodean.

Una empresa muy familiar

Sol y Tierra nació en 1982 en Madrid, España. Es una empresa familiar pues está conformada por los esposos María José de la Rosa y Víctor Torre. Su vástago, Víctor Torre hijo, también participa en ella, pues es el director técnico.

Todos los textos son originales de María José, una actriz que comenzó en las tablas a los 13 años. Ahora, las producciones teatrales son una creación colectiva, según dice Víctor padre.
La compañía sobrevive gracias a las presentaciones pagadas por ayuntamientos y empresas españolas quienes montan con frecuencia teatro para pequeños.

Víctor está satisfecho con el trabajo realizado hasta la fecha. Su pasión la resume así: “Trabajar con niños es una bendición, es una maravilla. Hemos visto a miles de niños, y cada vez es una experiencia nueva”. Además de esta obra, Sol y Tierra han montado Gaia, madre tierra, El planeta de los Ñapis, Enanos y gigantes.

La rana Juana indica el camino a Rimas.
Al final de la función, los infantes saludaron al temible dragón Artimañas.
La actriz española María José de la Rosa junto a Federico, el bufón del rey de Tranquilia.
Los niños hablan
Rogelio Castro
Padre de familia

“Muy interesante, porque son dos personas que hacen varios personajes. Los contenidos y la participación fue buena”
Ruth Iraheta
12 años

“Me gustó la obra. Me gustó cuando la princesa vio al dragón y se escondía. Y me gustó la música. El traje de la princesa era chistoso”
Diego albanés
11 años

“Chiva. Porque estuvo interesante. Me gustó cuando le estaban dando duro a Federico. Me gustó mucho”




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