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| Foto familiar. Emilio Moreno, en compañía
de su hija. Foto EDH |
Nathalie
Villarroel
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Tal vez la muerte de
Emilio Moreno Lobos, originario de Izalco, en Sonsonate, ya estaba marcada
por el destino.
A los tres años, durante un combate contra el ejército,
la guerrilla asesinó a balazos a su padre, quien era un coronel
y cirujano de batalla que trabajaba en los enfrentamientos curando a los
heridos.
Hartos de la violencia, los Moreno decidieron buscar un mejor destino
en Santiago de Chile, adonde emigraron hace varios años con la
esperanza de tener una vida tranquila, lejos de las amenazas de morir
por metralla.
Emilio, el segundo de tres hermanos, logró, a sus 26 años,
establecer tres discotecas. La más frecuentada era Boonster, en
el Barrio Bellavista, de la comuna de Recoleta de Santiago.
La madrugada del 26 de septiembre, mientras atendía el negocio,
el destino le jugó una mala pasada: fue víctima de las balas,
pero esta vez, de una banda de hiphoperos.
La banda está formada por dos hermanos y un amigo de ellos.

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