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El Salvador en perspectiva
El Proyecto Génesis

Un científico confiesa llanamente que si tuviesen éxito en encontrar la causa única de vida, no sabrían nada, porque desconocen la procedencia de la causa única

Publicada 3 de octubre 2004, El Diario de Hoy



Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

El origen de la vida en la tierra ha sido motivo de innumerables mitos y leyendas: no hay raza ni religión cuya doctrina no cuenta con alguna explicación del origen del hombre.

Nosotros, los que llevamos en nuestras venas algunas gotas de sangre maya, podemos estar orgullosos de que entre los recopiladores de nuestras antiguas tradiciones —algunos basados en representaciones primitivas, y otros en las tradiciones orales de nuestros antepasados—, tenemos el Popul Vuh, que fue traducido y publicado por el ilustre historiador guatemalteco Adrián Recinos, de la Universidad de Oklahoma, no obstante el lapso de milenios entre la divulgación de los mitos de la creación de la Antigua Persia, Roma, la India y la relativa moderna (en el tiempo), cultura maya, los orígenes de la vida son bastante parecidos, en exposición a las teorías modernas.

Para nosotros, de tradición occidental cristiana/hebrea, nuestras creencias acerca del origen, no sólo del mundo, sino de la vida, el hombre y del universo, están basadas en el Antiguo Testamento, que heredamos de los hebreos. Lo que hay que tener presente es que estas creencias bíblicas del sector religioso, que rechazan la Teoría de la Evolución, se oponen ferozmente a lo que son las investigadores de la historia material de la evolución.

El Proyecto Génesis, que es el tema de este artículo, que el Gobierno de Estados Unidos, a través de Nasa financia Stardust, que ampara varios programas dedicados a investigar los orígenes de vida a partir de Big Bang, que estiman sucedió hace unos once billones de años. Dicen que lo que buscan es ¿de dónde venimos, estamos solos, y hacia dónde vamos?

Los astrobiólogos están convencidos de que Wild 2 contiene el material más antiguo del universo y que su análisis revelerá de qué consistía el sistema solar antes de que se separara en sus presentes componentes. En otras palabras, lo que los científicos están buscando es una especie de arqueología y antropología dedicada no a buscar los fósiles de las primeras formas de vida, sino los residuos de sustancias como los aminoácidos y los carbones, que se sabe fueron los primeros elementos que se combinaron para producir vida.

Fundamentalmente, el problema básico es definir qué tiene vida y qué no lo tiene. En este sentido los estudios se remontan a billones de años, y la vida biológica como la de los hombres les interesa poco. Vida para ellos abarca todo que se replica, pero con la diferencia que la reproducción no es exacta ni igual a la original que es la causa de la diversidad de vida en la tierra. Ellos mismos tropiezan con problemas para explicar la diferencia entre lo que tiene vida y lo que no la tiene.

Los cristales se reproducen desde el principio de su existencia, pero no caen en la categoría de vida, porque a través de los billones de años su composición se ha mantenido igual. Toda la flora y fauna de la Tierra ha sufrido grandes alteraciones por tener vida, mientras las materias inertes se han mantenido iguales.

Tal vez el principio más importante que ha establecido el Proyecto y los cientos de colaboradores que investigan la tierra, el aire, las profundidades del mar y el espacio, es que lo que buscan es el principio de vida. Lo que esto significa es identificar el momento en que un cuerpo ha evolucionado en un organismo con vida. De los inertes químicos, gases, compuestos y calor de que se componía el sistema solar, antes de lograr su presente forma.

Esta teoría del constante cambio en todas las formas de la vida explica la diversidad de los hombres, de las plantas y de los animales que existen en el mundo. Cosechas anuales siempre cambian un poco, y por minúsculo que sea, a través de los años, el cúmulo de cambios logra importancia y eso también explica el progreso asombroso, aunque muy lento, que ha logrado el hombre materialmente, si no espiritualmente.

Según los científicos no hay conflicto entre el Proyecto Génesis y el Antiguo Testamento, ambos buscan un principio como base de vida. Un científico confiesa llanamente que si tuviesen éxito en encontrar la causa única de vida, no sabrían nada, porque desconocen la procedencia de la causa única. Igual agrega un colega que si se comprobara la teoría del Big Bang, todavía no sabríamos nada, porque ignoraríamos qué había antes del Big Bang.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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