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Comentario de la semana
Tablas, el primer round

La suerte todavía no ha sido echada, y más intensa se volverá la campaña en este mes exacto que queda para ir a las urnas, el próximo 2 de noviembre. Segundo round: esta próxima semana

Publicada 2 de octubre 2004, El Diario de Hoy


Eduardo Torres*

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

El senador John Kerry, candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, necesitaba dar un batazo cuádruple —“home run”, que sacara la pelota del estadio— en el primer debate de la campaña, celebrado antenoche en la Universidad de Miami, en Coral Gables, Estado de la Florida, para revertir la ecuación política con la que se llegó a éste: seis puntos abajo en el cruce de encuestas.

El Presidente George W. Bush tenía, por su parte, la posibilidad de afianzar de manera temprana su reelección —tomando en cuenta lo polarizada que desde hace unos seis años se encuentra la sociedad estadounidense—, haciendo patinar a su contrincante en el tema que con mayor solidez le perciben sus conciudadanos: la seguridad nacional.

No sucedió ni lo uno ni lo otro.

Lo que sí hubo fue un debate de altura que permitió la discusión de los principales temas de política exterior, y el contraste entre ambas personalidades. No hubo sorpresas con Bush. Siendo claro y definido, apeló en el debate a su firmeza de carácter y su compromiso de defender a los estadounidenses, cueste lo que cueste, mientras Kerry se refirió a la consecución de mejores resultados, de llegar él a la Comandancia en Jefe.

Sorprendió positivamente Kerry, pues lució tranquilo y relajado, por lo que ha vuelto a meterse en la pelea por la presidencia de Estados Unidos, pues había intranquilidad —y hasta decepción— entre sus partidarios, quienes muy a su pesar iban, poco a poco, resignándose a que la suerte iba prácticamente echándose en su contra.

Los expertos argumentan que no hubo ganador en el debate del jueves por la noche, cuya esencia giró alrededor de Iraq, tema sobre el cual, según lo puso ayer el principal editorial de “The Washington Post”, los candidatos difirieron más “en las pasadas que en las futuras acciones”. El Presidente defendió, con todo, su decisión de ir a la guerra en Iraq, pues para él Sadam Hu- ssein era una amenaza real para la paz mundial y no iba a desarmarse a base de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

El senador por Massachussets criticó la decisión de haber ido a la guerra en Iraq sin el total apoyo de los principales aliados de Estados Unidos, y por haber “diluido” la lucha contra Osama bin Laden y su red Al Qaeda. En momentos de aparentes contradicciones de Kerry, Bush se le dejó ir, una y otra vez, con el argumento —que las encuestas han mostrado poderosísimo en contra de Kerry—, de que con “señales mezcladas (diferentes)” no se va a ganar la guerra en Iraq.

Desde el punto de vista de quien esto escribe, un argumento que debería salir más en el debate sobre Iraq es que muchas de las complejidades y dificultades que se encaran en esa nación es el que miles de fanáticos cruzan continuamente sus desprotegidas fronteras para enfrentarse a las fuerzas de la coalición —de unos 30 países—, en especial, claro está, a las tropas estadounidenses. En ese sentido, me parece que dejó Bush una mayor claridad en la mente de las docenas de millones de personas que alrededor del mundo vimos el debate televisivo, cuán importante es para el terrorismo internacional que Iraq y Afganistán no se pacifiquen.

Dicho en otras palabras, la más simbólica parte de la guerra global contra el terrorismo se libra en Iraq y en Afganistán. Los enemigos de la civilización occidental buscan evitar por todos los medios que puedan tener servicios básicos los habitantes de estas sufridas naciones; peor aún, que la democracia y la natural esperanza del ser humano para que las futuras generaciones tengan más y mejores oportunidades que las que nosotros tuvimos, lleguen a convertirse en realidad.

Pasado entonces el primer debate en la actual campaña presidencial en Estados Unidos, cuyo tema era política exterior, y no habiendo salido un claro ganador, pues a esperar los otros dos debates presidenciales, y el que sostendrán el vicepresidente Dick Cheney contra el compañero de fórmula demócrata, John Edwards.

La suerte todavía no ha sido echada, y más intensa se volverá la campaña en este mes exacto que queda para ir a las urnas, el próximo 2 de noviembre. Segundo round: esta próxima semana.

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.




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