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Saca está de acuerdo

Desigualdad. El gobernante aprovechó para decir que lo expresado por el Dalai Lama coincide con el plan que ha planteado a la nación.

Publicada 30 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Cordialidad. El Presidente recibió del religioso una bufanda que simboliza la esperanza de mejora. Foto EDH


Ciro Granados
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El Presidente de El Salvador quedó impresionado con la figura del Dalai Lama después de que ambos se encontraran en una reunión privada que duró alrededor de media hora.

Antonio Saca dijo que su encuentro fue interesante y que el visitante es un hombre de una paz espiritual enorme y que lucha por una causa a favor de su pueblo.“Me sentí bien escucharlo hablar acerca de su pueblo y de su sufrimiento”, añadió.

Cuando se le preguntó su reacción acerca de lo dicho por el Dalai acerca de que es necesario reducir la brecha entre ricos y pobres, Saca indicó que estaba de acuerdo.

“Me parece que es una posición correcta; la lucha de nuestro gobierno es una lucha con sentido humano.

Reducir esa brecha significa generar empleos, condiciones, invertir en educación y salud. Y eso es precisamente lo que hemos anunciado”, mencionó el gobernante.

Sobre si se había comprometido políticamente con el tibetano en apoyar su causa en el ámbito internacional, el Presidente indicó que la paz es fundamental y que el conflicto se resuelve por la vía dialogada, el consenso.

“Esperamos que la comunidad china atienda esta demanda y, en un ambiente de cordialidad, deben resolver esa problemática interna allá en China”, subrayó Saca.

El Tíbet fue invadido por China en 1949. Los tibetanos acusan que con ello se está haciendo desaparecer las costumbres y tradiciones.


El huésped de honor de la capital

Los fotoperiodistas esperaban atentos, tras las puertas de vidrio de un hotel capitalino, el arribo del Dalai Lama. Después de unos minutos éste apareció.

Reconocimiento. El líder recibió las Llaves de la ciudad. Foto EDH

Antes de entregarle las llaves de la ciudad, el alcalde de San Salvador, Carlos Rivas Zamora manifestó que “meditó” la noche anterior su presencia en el acto, porque tiene amigos en la República Popular China, país al que pertenece la región del Tíbet.

“Quiero que me recuerde por mi sinceridad”, manifestó en su discurso.

Al acto no asistió ninguno de los concejales capitalinos ortodoxos del FMLN, quienes en su momento manifestaron su rechazo a la condecoración por considerar que el monje no posee categoría de jefe de Estado.

Sólo el reformista Isaac Ábrego y Rodrigo Contreras Teos acompañaron al munícipe y a su esposa.

Mientras tanto, el Dalai Lama derrochó simpatía ante las cámaras; incluso, durante unos segundos sonrió gozoso al observar la barba pelirroja de un fotoperiodista.

“Yo soy un simple monje budista, me considero un ciudadano del mundo, soy también un ciudadano de El Salvador”, manifestó el religioso, antes de continuar con su agenda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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