El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El primer cohete tripulado
de fabricación privada en llegar al espacio se elevó ayer
hasta el límite de la atmósfera, en la primera etapa de
un intento por ganar un premio de 10 millones de dólares.
La aeronave SpaceShipOne aterrizó sin problemas ayer en el desierto
de California después de haber girado vigorosamente durante el
ascenso hacia el espacio en un vuelo de prueba de la primera nave privada
y tripulada que va más allá de la atmósfera terrestre.
La nave, regordeta y de alas cortas, salió del aeropuerto de Mojave
poco después del amanecer a bordo del transbordador White Knight
y despegó alrededor de una hora después.
Poco después de poner en marcha sus turbinas, SpaceShipOne
comenzó a girar violentamente sobre su eje, pero luego el piloto
Michale Melvill comenzó a estabilizarla.
Controladores de vuelo dijeron que la nave había alcanzado la altitud
prevista de al menos 100 kilómetros antes de comenzar su regreso
al desierto en un largo planeo espiral.
Si todo sale bien, habremos entrado en una nueva era espacial,
dijo Peter Diamandis, fundador del programa X Prize de vuelos comerciales
al espacio.
La nave se convirtió el 21 de junio en la primera nave tripulada
y financiada con fondos privados en llegar al espacio con Melvill en los
controles.
SpaceShipOne intenta ganar el Premio X de 10 millones de dólares,
ofrecido a quienquiera que realice dos vuelos de 99.7 kilómetros
de altura, altitud considerada como estar en el espacio, en dos semanas
o menos.
El cohete ya alcanzó esa altura durante su primer vuelo en junio,
cuando se buscaba hacer historia. Ahora se trata de ganar el dinero. Melvill
también fue el piloto en ese primer lanzamiento.