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| Clásica adaptación. Fausto y el
diablo demostraron sus personalidades ante los asistentes de la jornada
teatral. Foto EDH |
Morena Azucena/Rosemarié
Mixco
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Todo ocurrió cuando Isabel Campos y Francisco Corvera alzaban su
voz para recitar los parlamentos de la obra El sueño del ángel,
en el auditorio de la Universidad Centroamericana José Simeón
Cañas (UCA).
Los estudiantes de cuatro instituciones educativas estaban atentos a la
propuesta del Grupo de Teatro de la Universidad de El Salvador. Una voz
femenina, que a través de un micrófono, profería
un discurso dirigido a los que permanecían fuera del auditorio,
interrumpió la concentración del público.
Por espacio de 10 minutos, las voces de los actores salvadoreños
compitieron con los sucesos externos al espectáculo.
A dos días de finalizar el III Festival Internacional de Teatro
Universitario, los organizadores han enfrentado una serie de situaciones
que calificaron como imprevistos y accidentes, que complicaron
la agenda planificada.
Los inconvenientes sufridos por el grupo de la UES, la mañana del
miércoles, es sólo uno de los altibajos. Similares incomodidades
tuvieron los actores nacionales de La rendija, el martes, en la presentación
de Fausto.
Y es que en la UCA, paralelo al Festival se realiza la Feria del Libro,
por lo que los programas chocaron en varias oportunidades.
Más peros
El cumplimiento de los horarios también quedó en entredicho.
La presentación del grupo Humanun Tempore inició con una
hora de atraso, hace dos días,
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| Lo nacional. La UES puso en escena El sueño
del Ángel, obra de Carlos Solórzano.
Foto EDH |
¿Las razones? La falta del equipo digital que apoyaría
la danza de las artistas salvadoreñas no llegó a tiempo.
No estaba el DVD, el proyector ni las luces. Ni el Museo, ni el
Festival quedaron mal, sino nosotras, dijo molesta Mónica
Delgado, la representante.
La bailarina atribuyó la responsabilidad a los organizadores. Ellos
tenían que haber proporcionado las herramientas para el espectáculo.
Tenían, además, que haber posibilitado que ellas tuvieran
acceso al escenario desde temprano.
Elizabeth Huezo, una de las organizadoras, argumentó que la demora
fue porque el equipo se rentó el mismo día, debido a limitantes
económicas.
También hubo un retraso sólo que con 30 minutos menos
que el anterior caso con la entrada en escena del grupo Heredia
de Costa Rica.
Lo mejor posible
El esfuerzo de los actores ha compensado, en cierta medida, las consecuencias
de los múltiples inconvenientes. Lo que no pudieron, porque estaba
fuera de su alcance, fue solventar la inasistencia de público.
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| Humanum Tempore. Las artistas se esforzaron
a pesar de los inconvenientes técnicos.
Foto EDH |
Obras muy buenas las llegaron a presenciar alrededor de 10 personas,
como en el caso de la española Mono Sapiens, del actor Tian Gombau.
Aquiles Hernández, director del III Festival de Teatro Universitario,
reconoció que siempre estuvieron conscientes de que las funciones
diurnas no eran rentables.
Fue muy difícil lograr que se les facilitara el uso de los escenarios
en horas nocturnas. Así detalló Hernández,
en el caso del Museo David J. Guzmán les explicaron que el auditorio
estaba apartado para otros eventos.
Ya no se puede echar para atrás. Los organizadores sólo
les queda aprender de los errores y garantizar que éstos no se
repetirán el próximo año.
Los sueños de Iván
Iván caminó con mucho esfuerzo hacia el escenario. Una
luz tenue iluminó su cuerpo ataviado de negro. Su voz y sus movimientos
impactaron de entrada al escaso público que asistió el martes
al Teatro Luis Poma.
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| Emotivo. Iván Martínez en plena
actuación. Foto EDH |
El actor mexicano, que padece parálisis cerebral, sorprendió
con el monólogo Ojalá.
Durante 30 minutos narró sin timidez la historia de una mujer maltratada,
un anciano, un discapacitado y una pareja de novios. Todos son personas
comunes y corrientes resaltó Iván que
sufren el desprecio social, la soledad y dolor cotidiano.
El texto, escrito por Hugo Daniel Marcos, es sencillo. Iván lo
trasladó de manera emotiva. Al final de su acto, el artista dejó
la reflexión: Ojalá los discapacitados tengan oportunidad,
ojalá los ancianos sean respetados, ojalá las mujeres no
sean maltratadas.
Estas palabras calaron en el auditorio. Algunos de los asistentes dejaron
que sus sentimientos y emociones afloraran.
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| Universidad . Don Bosco Participó con
El Juez de los divorcios, obra basada en textos de Miguel de Cervantes.
Foto EDH |
Es increíble. Muchas veces se menosprecia a los discapacitados.
Al verle aquí haciendo teatro me ha tocado, expresó,
entre lágrimas, la actriz nicaragüense América Novoa.
La historia de Iván es sorprendente. Tiene 19 y desea ser mercadólogo.
Los últimos dos años de su vida los ha dedicado al teatro.
A estas alturas, tiene igual número de monólogos de su autoría.
Para ello se apoya en una computadora, que la maneja con la boca a través
de un puntero. Iván pertenece al teatro de la Preparatoria Regional
de Educación, de Jalisco, México.

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