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Ernesto
Alfredo Parada Rivera*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Los
tiempos cambian y ello obliga al ciudadano común a cambiar o adaptarse
a las cambiantes circunstancias.
Con el arribo de Tony Saca a la primera magistratura nacional, hay cambios
notorios en las circunstancias y en la forma de afrontar, el mandatario,
la difícil tarea de gobernar.
Una responsabilidad tamaña que la conduce el Presidente a cabalidad,
según la aceptación popular conforme encuestas efectuadas
por los conocedores.
Los resultados de la investigación se refieren a los primeros cien
días del actual Gobierno con el signo arenero, y de seguir con,
digamos, ese método personal de manejar su relación con
el público, incluidos periodistas, la aceptación citada
continuará con los lógicos altibajos, desde luego que la
oposición no se duerme para disminuir los puntos ganados, y así
arrebatárselos el FMLN, el real y verdadero opositor.
Indiscutiblemente, el Presidente Saca es importante y diestro comunicador,
condición derivada de su amplia experiencia y estudios en dirigir
a las masas o manejarlas, a lo que se agrega su buen éxito como
empresario. Claro, eso solo no basta.
La aceptación masiva obtenida por el jefe del Ejecutivo la obtuvo,
además, con su estilo claro, rotundo, sin ambigüedades para
informar acerca de cómo afronta la necesaria reforma fiscal.
El señor Saca aseguró durante la campaña electoral
y en caso de llegar a la silla presidencial, que no aumentaría
el IVA, ni el Impuesto a la Renta; ahora, desde Casa Presidencial sostiene
que procederá en ello, tal como lo prometió.
Este anuncio es bien visto, pues sectores de la oposición tienden
una trampa argumentando cambios para ellos pertinentes.
Tenemos, aquí, una sorprendente medida. Algo aplaudido calurosamente
por el conglomerado: No voy a gobernar desde Casa Presidencial para
quedar bien con A, B, o C grupo.
Voy a gobernar para hacer bien las cosas que no podamos postergar, y la
reforma fiscal es una decisión política tomada que debe
hacerse, y es imposible postergarla, porque, de lo contrario, todo el
programa social del gobierno, todas nuestras promesas estrellas en aspectos
fundamentales de la reforma de salud, que es la que a mí más
me interesa, y otras reformas importantes pueden truncarse. (El
Diario de Hoy. 7-IX-2004. Pág. 3).
Esta declaración eleva al señor Saca, por aquello de crear
confianza y seguridad en el mandatario. Se trata de un giro de ciento
ochenta grados comparado con anuncio un tanto raros de uno que otro anterior
gobernante.
Analizar las posturas del gobernante es imposible en un artículo
de periódico, y, si Dios lo permite, en otras oportunidades comentaré
la nueva y efectiva forma de gobernar, que de seguro será exitosa.
Es muy claro el entendimiento de que el mandatario goza de fortísimo
apoyo de importantes empresarios, políticos, dirigentes profesionales
y otros en su empeño, amén del reconocimiento público.
Creo que continuar al frente del Coena arenero le ayudará en la
dirección correcta.
Y muy importante el impulso de reunirse con la gente, con dirigentes,
grandes, medianos y pequeños, conversar con tales, auscultarlos,
le dará una mejor visión para resolver necesidades. Y el
contacto cercano, directo con la gente, anulará algunos consejos
de asesores con el fin supuesto de adivinar lo que desee el
gobernante.
* Dr. en Derecho

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