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| Apareció.Álex Campos anotó
el cuarto gol aguilucho, ante una selección sub 20 que no puso
mayor resistencia. Foto EDH |
Mario Posada
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
La selección
Sub 20 que ayer perdió 4-1 ante Águila mostró dos
caras diametralmente opuestas. Una, desubicada, con una defensa que otorgó
muchos espacios y se tragó las cuatro anotaciones aguiluchas.
Y la otra, el equipo que jugó durante los primeros 24 minutos del
complemento antes de que el árbitro Óscar Muñoz suspendiera
el partido por la fuerte lluvia que azotó San Miguel, que se paró
más fuerte sobre el terreno de juego, que se aplicó en la
marca y, sobre todo, que logró horadar la portería migueleña
en una ocasión.
Recién se cumplía el 15 cuando Fabio Azebedo tomó
un balón en los linderos del área y sacó un raquítico
disparo que pegó un extraño bote antes de llegar a las manos
de Henry Hernández y que se coló en la meta nacional para
el 1-0. La apertura del marcador a esas alturas del encuentro no hizo
más que presagiar una goleada sobre la Selecta juvenil.
Inicia el castigo
El presentimiento tomó fuerza cuatro minutos más
tarde, cuando Darío Larrosa, con un exquisito toque sobre la barrera,
ponía el 2-0 luego de cobrar un tiro libre.
La escuadra aguilucha, que incluyó a los jugadores que últimamente
no han visto acción, se tomó en serio el partido. Sumado
a que los seleccionados juveniles le facilitaron la labor, temerosos a
la hora de pelear el balón.
José El Negro Ochoa era el que más se ofrecía
cuando los azules recuperaban el balón.
Pero sus pases raras veces encontraron a un receptor bien ubicado. Así,
Nelson Reyes, sobre quien pesan las esperanzas del ataque nacional, y
Carlos Calderón eran fácilmente absorbidos por Salamanca
o Paredes, bien relevados por Arnold Cruz.
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| Divorcio. La selecta aún muestra muchos
vacíos. Foto EDH |
Azebedo puso el 3-0 al 38, al sacar un derechazo
desde unos 30 metros, que se coló en el ángulo superior
derecho de la meta nacional y en el que Hernández poco pudo hacer.
Las marcas de la zaga salvadoreña no lograban entenderse, poniendo
en evidencia la falta de conjunción entre el atunero Guillermo
Parada, recientemente incorporado, con el resto.
La cuarta anotación local llevó la firma del Murciélago
Campos, quien, aprovechando un nuevo desatino de la zaga cuscatleca, logró
colarse hasta el área y, sin marca, le ganó el mano a mano
a su compañero en Águila, Hernández.
Para el segundo tiempo, la cosa pintó mejor para la azul. Su fútbol
se volvió más pulcro y ordenado.
Reacción
El técnico Acevedo mandó a Dulce, Hernández, Henríquez
y Posada, en sustitución de Ayala, Parada, Reyes y Gómez,
respectivamente. Los jugadores de refresco le dieron una nueva fisonomía
a la Selección Nacional.
Lo que se reflejó al 59, cuando Henríquez aprovechó
un desdoble ofensivo y con un toque raso venció a Juan José
Gómez Del Cid, tercer portero del Águila.
Diez minutos más tarde, y bajo una fuerte tormenta que convirtió
el engramillado en un inmenso charco, el encuentro fue suspendido a petición
del técnico migueleño, para proteger la integridad física
de los jugadores.