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| Emperador. Adriano (centro) ya marcó y
recibe las felicitaciones de Cambiasso (19), Verón y Córdova.
Foto EDH |
EFE
El Diario de Hoy
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El Inter
se deshizo con suma facilidad (1-3) de un Anderlecht que, a pesar de jugar
de local, no tuvo ninguna opción en el encuentro, y padeció
el gran estado de forma por el que pasael brasileño Adriano.
Roberto Mancini, que se presentó en la capital belga con un equipo
plagado de sudamericanos (seis de los once titulares), planteó
el partido con la intención de marcar pronto y controlar el encuentro
con la máxima celeridad.
Las internadas por la banda izquierda de Adriano y el trabajo en la delantera
del nigeriano Martins pusieron, desde el 1, en peligro la portería
belga.
Precisamente de una buena conexión entre éstos dos llegó
el primer tanto del choque. En el 9, el nigeriano aprovechó
un gran pase del emperador, que previamente había protagonizado
una gran internada por la izquierda.
Aporte gaucho
A partir de allí, el Inter comenzó su trabajo de contención.
Con los argentinos Verón y Cambiasso ocultos, pero efectivos, en
la recuperación de balones, los jugadores del Anderlecht lo pasaron
muy mal para llegar hasta la meta defendida por Toldo.
Fue al final de la primera mitad cuando los belgas empezaron a inquietar
al técnico Mancini, quien desde el banquillo veía como algunos
de los hombres ofensivos del Anderlecht se aproximaban a los dominios
de Toldo.
Pero la progresión del Anderlecht se cortó radicalmente
en los primeros instantes de la primera mitad, merced a un inspiradísimo
Adriano, que además de sus internadas por la banda, volvió
a golpear a los belgas con un tanto de cabeza en el 51.
Sin tiempo para digerir el segundo tanto, los belgas recibieron un tercero
que les terminó de hundir. El delantero Stankovic marcó
desde fuera del área con un potente disparo, después de
recibir un pase de Verón.
Tras el tercer gol interista, el partido se acabó. Mancini decidió
dar descanso a sus titulares, y con la entrada de Davids, el dominio del
juego por parte de los italianos fue total, hasta tal punto que el gol
conseguido en el 85 por Baseggio para el Anderlecht, fue una mera
anécdota.

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