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La crisis golpea los bolsillos

Efectos. El elevado costo de los combustibles ha cambiado los hábitos de cientos de automovilistas. Ahora lo piensan dos veces antes de salir a pasear los fines de semana

Publicada 29 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

“Antes le echaba al carro cinco dólares de gasolina cada dos días. Ahora debo gastar diez dólares diarios, debido a mi trabajo”
Yanira Guadalupe Escobar de Rodríguez


“Un día de estos desistí ir a Perquín. Hice la cuenta y me salía demasiado caro. Irme solo significaba pagar toda la gasolina”
Luis Rivera. Foto EDH


Óscar Tenorio
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Y ahora, ¿cómo voy a hacer?, se preguntó con mucha preocupación Yanira Escobar de Rodríguez, cuando se enteró por medio del noticiero de la noche, que transmitía un canal de televisión, acerca del incremento del precio del petróleo, que podría sobrepasar los cincuenta dólares por barril. Hecho único y devastador.

Irremediablemente, el asunto va de mal en peor, pensó Escobar, quien se quedó pegada al sillón, casi en estado de trance, debido a la mala noticia. Por más que reste e intente dividir, las cuentas ya no le salen.

Todos los días debe salir a la calle en su Nissan Sentra, para ganarse el sustento de ella y su familia. Debido a su trabajo -está por graduarse de abogada- debe recorrer San Salvador de un extremo a otro, y otras ciudades, para visitar clientes y tribunales de justicia.

Y por si el anterior trajín fuera poco, debe trasladarse en las noches desde la Universidad Centroamericana (UCA), en donde estudia, hasta la Colonia Bosques de la Paz, en el extremo oriente de la capital, en donde vive junto a su esposo e hija.

Sólo cruzarse el Bulevar del Ejército representa un alto consumo de gasolina, debido a los embotellamientos cotidianos. En muchas ocasiones, se debe esperar hasta cuarenta y cinco minutos para lograr pasar por un tramo de cinco kilómetros, de tan concurrida calle.

Antes, cinco dólares de gasolina eran suficientes para dos días. Ahora, gasta diez dólares diarios en combustible. De esta manera, sus gastos han subido estrepitosamente de 90 a 300 dólares mensuales. Ella prefiere no hacer la cuenta, para no preocuparse aún más.

Los consejos para ahorrar
A continuación

algunas claves que le pueden ayudar a reducir el consumo de combustible.
Fugas
Revise el tapón del tanque

Los empaques dañados o flojos
permiten la evaporación de la gasolina.
Esto ocasiona una pérdida de 147
millones de galones diarios, según
diferentes estudios.
Presión
Llantas en buenas condiciones

Cuando los neumáticos no tienen el aire suficiente, es como que si se conduciera con el freno de mano puesto.
Esto produce un gasto mayor del
carburante.
Chispazos
La importanciade las bujías

Si estas pequeñas piezas que provocan chispas eléctricas, no están en buen
estado, la gasolina no se quema
adecuadamente,
lo que provoca un mayor consumo
de la misma.
Vía libre
Filtros de aire sin suciedad

En muchas ocasiones, el aire no fluye apropiadamente en el interior del motor,
porque esa pieza está obstruida por el polvo. Esto ocasiona mayor gasto del líquido inflamable.

El cambio los ha afectado tanto que ya no salen los fines de semana. El auto de ella y el de su esposo, permanecen guardados, para evitar sustos mayores. Así, el hogar se ha convertido en el mejor lugar para descansar y entretenerse.

En situación similar está Luis Rivera, quien también utiliza su automóvil para trabajar en su pequeña empresa de relaciones públicas. Aunque su pequeño jeep Suzuki Samurai es muy económico -con un motor de mil 300 centímetros cúbicos-, el huracán también lo ha arrastrado.

La mejor muestra de su padecimiento, es el siguiente testimonio: “Tenía un negocio junto a otra persona, pero tuvimos que separarnos y agarrar caminos diferentes, ya que él ponía la oficina y estaba en Ciudad Merliot.

Ese viaje diario de trece kilómetros, no lo pude soportar. Por eso tuve que buscar un local aquí en el centro (de San Salvador), para estar cerca de los clientes”.

Mejor a pie

Y de un tiempo para acá, al igual que Yanira y que cientos de salvadoreños, también guarda su carro los fines de semana.

Últimamente, se va a pie desde la colonia Cucumacayán, en donde reside, hasta el estadio Cuscatlán, para presenciar los partidos dominicales de fútbol.

Su afición por el ecoturismo, además ha sufrido un duro revés. Los viajes al interior del país casi desaparecen de su agenda. “Un día de estos desistí ir a Perquín (en el norte de Morazán). Hice la cuenta y me salía demasiado caro. Irme solo, implicaba pagar toda la cuenta de la gasolina y, así, ya no se puede”.

En lo que también se parece la historia de Yanira y de Luis (y de cientos más), es que los constantes aumentos de los precios de los combustibles les han cambiado sus hábitos de compradores. Ahora, con la misma mirada inquisitiva de un policía, recorren la ciudad fijándose en todos los rótulos de las estaciones de servicio, en busca de los precios más bajos de gasolinas.

Cuando los encuentran, allí se detienen y se sirven ellos mismos, porque así se ahorran aunque sea unos centavos. La decepción vuelve a percatarse de que el dinero no abunda y que la aguja del indicador del tanque, apenas se a movido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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