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Antes le echaba al carro cinco dólares de gasolina
cada dos días. Ahora debo gastar diez dólares diarios,
debido a mi trabajo
Yanira Guadalupe Escobar de Rodríguez
Un día de estos desistí ir a Perquín.
Hice la cuenta y me salía demasiado caro. Irme solo significaba
pagar toda la gasolina
Luis Rivera. Foto EDH
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Óscar Tenorio
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Y ahora, ¿cómo
voy a hacer?, se preguntó con mucha preocupación Yanira
Escobar de Rodríguez, cuando se enteró por medio del noticiero
de la noche, que transmitía un canal de televisión, acerca
del incremento del precio del petróleo, que podría sobrepasar
los cincuenta dólares por barril. Hecho único y devastador.
Irremediablemente, el asunto va de mal en peor, pensó Escobar,
quien se quedó pegada al sillón, casi en estado de trance,
debido a la mala noticia. Por más que reste e intente dividir,
las cuentas ya no le salen.
Todos los días debe salir a la calle en su Nissan Sentra, para
ganarse el sustento de ella y su familia. Debido a su trabajo -está
por graduarse de abogada- debe recorrer San Salvador de un extremo a otro,
y otras ciudades, para visitar clientes y tribunales de justicia.
Y por si el anterior trajín fuera poco, debe trasladarse en las
noches desde la Universidad Centroamericana (UCA), en donde estudia, hasta
la Colonia Bosques de la Paz, en el extremo oriente de la capital, en
donde vive junto a su esposo e hija.
Sólo cruzarse el Bulevar del Ejército representa un alto
consumo de gasolina, debido a los embotellamientos cotidianos. En muchas
ocasiones, se debe esperar hasta cuarenta y cinco minutos para lograr
pasar por un tramo de cinco kilómetros, de tan concurrida calle.
Antes, cinco dólares de gasolina eran suficientes para dos días.
Ahora, gasta diez dólares diarios en combustible. De esta manera,
sus gastos han subido estrepitosamente de 90 a 300 dólares mensuales.
Ella prefiere no hacer la cuenta, para no preocuparse aún más.
Los
consejos para ahorrar
A continuación
algunas claves que le pueden ayudar a reducir el consumo de combustible.
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Fugas
Revise el tapón del tanque
Los empaques dañados o flojos
permiten la evaporación de la gasolina.
Esto ocasiona una pérdida de 147
millones de galones diarios, según
diferentes estudios. |
Presión
Llantas en buenas condiciones
Cuando los neumáticos no tienen el aire suficiente, es como
que si se conduciera con el freno de mano puesto.
Esto produce un gasto mayor del
carburante. |
Chispazos
La importanciade las bujías
Si estas pequeñas piezas que provocan chispas eléctricas,
no están en buen
estado, la gasolina no se quema
adecuadamente,
lo que provoca un mayor consumo
de la misma. |
Vía
libre
Filtros de aire sin suciedad
En muchas ocasiones, el aire no fluye apropiadamente en el interior
del motor,
porque esa pieza está obstruida por el polvo. Esto ocasiona
mayor gasto del líquido inflamable. |
El cambio los ha afectado tanto que ya no salen los fines
de semana. El auto de ella y el de su esposo, permanecen guardados, para
evitar sustos mayores. Así, el hogar se ha convertido en el mejor
lugar para descansar y entretenerse.
En situación similar está Luis Rivera, quien también
utiliza su automóvil para trabajar en su pequeña empresa
de relaciones públicas. Aunque su pequeño jeep Suzuki Samurai
es muy económico -con un motor de mil 300 centímetros cúbicos-,
el huracán también lo ha arrastrado.
La mejor muestra de su padecimiento, es el siguiente testimonio: Tenía
un negocio junto a otra persona, pero tuvimos que separarnos y agarrar
caminos diferentes, ya que él ponía la oficina y estaba
en Ciudad Merliot.
Ese viaje diario de trece kilómetros, no lo pude soportar. Por
eso tuve que buscar un local aquí en el centro (de San Salvador),
para estar cerca de los clientes.
Mejor a pie
Y de un tiempo para acá, al igual que Yanira y
que cientos de salvadoreños, también guarda su carro los
fines de semana.
Últimamente, se va a pie desde la colonia Cucumacayán, en
donde reside, hasta el estadio Cuscatlán, para presenciar los partidos
dominicales de fútbol.
Su afición por el ecoturismo, además ha sufrido un duro
revés. Los viajes al interior del país casi desaparecen
de su agenda. Un día de estos desistí ir a Perquín
(en el norte de Morazán). Hice la cuenta y me salía demasiado
caro. Irme solo, implicaba pagar toda la cuenta de la gasolina y, así,
ya no se puede.
En lo que también se parece la historia de Yanira y de Luis (y
de cientos más), es que los constantes aumentos de los precios
de los combustibles les han cambiado sus hábitos de compradores.
Ahora, con la misma mirada inquisitiva de un policía, recorren
la ciudad fijándose en todos los rótulos de las estaciones
de servicio, en busca de los precios más bajos de gasolinas.
Cuando los encuentran, allí se detienen y se sirven ellos mismos,
porque así se ahorran aunque sea unos centavos. La decepción
vuelve a percatarse de que el dinero no abunda y que la aguja del indicador
del tanque, apenas se a movido.