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Caos en santa tecla

Miedo. Los habitantes vivieron momentos de angustia ayer, por los disturbios protagonizados por los sindicalistas de la Coordinadora Nacional de Vendedores (CNV) en las calles de la ciudad

Publicada 29 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Protestas. La fachada principal de la alcaldía tecleña y las puertas fueron derribadas a pedradas y a botellazos por los vendedores en horas de la mañana. No se pudo dialogar. Foto EDH / LissetteLemus


Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Lo que comenzó con una marcha pacífica en el parque San Martín, terminó con 10 personas lesionadas y destrucción en la alcaldía, en el antiguo Palacio Municipal, en algunos parabrisas de vehículos particulares y vitrinas comerciales.

Los incidentes comenzaron a las 8:30 de la mañana, cuando más de 1,000 personas agremiadas en la Coordinadora Nacional de Vendedores (CNV), marcharon hasta el edificio de la comuna en apoyo a las comerciantes que ocupan el parqueo oriente del Mercado Central de esa ciudad.

Entre sus consignas apoyaban las protestas por las “injusticias” de las que han sido objeto sus compañeros, pues según dijeron el lunes 27 por la madrugada, varios elementos del Cuerpo de Agentes Municipales (Cam), “saquearon”, sus puestos.

María Elena Vásquez, del Sindicato de Vendedores Tecleños (SIVETEC), mencionó que es la segunda vez que el CAM realiza ese tipo de acciones en su contra.

Violencia. Los manifestantes destruyeron lo que encontraban a su paso, sin importar que fuera propiedad privada. Foto EDH / LissetteLemus

Una vez llegaron a las instalaciones de la alcaldía, pedían por medio de parlantes que el alcalde Óscar Ortiz los recibiera, que le daban cinco minutos para que abriera las puertas, de lo contrario, aumentarían las medidas.

Sus palabras fueron cumplidas, y en cuestión de segundos, los protestantes forzaron las puertas de madera de la entrada principal al edificio. No pudiendo lograr su cometido, se dirigieron al portón de lámina, el cual sucumbió a la fuerza ejercida.

Las puertas del parqueo fueron levantadas por los manifestantes, como un trofeo ganado en batalla.

Todo esto transcurría ante la impávida mirada de los agentes de la Policía Nacional Civil (PNC).

Ante el incidente, algunos miembros del Concejo optaron por salir y buscar una solución a través del diálogo.

Los vendedores designaron a cinco de sus compañeros para que entraran a negociar.

Noé Torres, síndico municipal, informó por separado a los periodistas que los móviles de los inconformes obedecen al “manipuleo político que el partido en el gobierno está haciendo por desestabilizar a todas las alcaldías del Frente”.

Al no llegar a un acuerdo los ánimos de los vendedores tomaron fuerza. Uno a uno los portales de vidrio de la fachada del edificio fueron cayendo con el impacto de las piedras que lanzaban.

Temor. Los ciudadanos buscaron un lugar donde refugiarse. Foto EDH / LissetteLemus

¡Compañeros... calmémonos!, decían unos, mientras otros arrancaban de tajo las tablas que protegían el antiguo Palacio Municipal, hasta destruir el balcón declarado patrimonio cultural.

A su regreso al mercado, dejaron una estela de devastación y fuego. El temor se apoderó de los habitantes.

Parecía que la guerra había comenzado, pues a su paso paralizaron por completo el tráfico en las principales calles de la ciudad.

Fue hasta las 12:00 del mediodía cuando los vendedores ya se habían retirado, que la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), se presentó al lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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