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| Protestas. La fachada principal de la alcaldía
tecleña y las puertas fueron derribadas a pedradas y a botellazos
por los vendedores en horas de la mañana. No se pudo dialogar.
Foto EDH / LissetteLemus |
Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Lo que comenzó con una marcha pacífica en el parque San
Martín, terminó con 10 personas lesionadas y destrucción
en la alcaldía, en el antiguo Palacio Municipal, en algunos parabrisas
de vehículos particulares y vitrinas comerciales.
Los incidentes comenzaron a las 8:30 de la mañana, cuando más
de 1,000 personas agremiadas en la Coordinadora Nacional de Vendedores
(CNV), marcharon hasta el edificio de la comuna en apoyo a las comerciantes
que ocupan el parqueo oriente del Mercado Central de esa ciudad.
Entre sus consignas apoyaban las protestas por las injusticias
de las que han sido objeto sus compañeros, pues según dijeron
el lunes 27 por la madrugada, varios elementos del Cuerpo de Agentes Municipales
(Cam), saquearon, sus puestos.
María Elena Vásquez, del Sindicato de Vendedores Tecleños
(SIVETEC), mencionó que es la segunda vez que el CAM realiza ese
tipo de acciones en su contra.
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| Violencia. Los manifestantes destruyeron lo que
encontraban a su paso, sin importar que fuera propiedad privada. Foto
EDH / LissetteLemus |
Una vez llegaron a las instalaciones
de la alcaldía, pedían por medio de parlantes que el alcalde
Óscar Ortiz los recibiera, que le daban cinco minutos para que
abriera las puertas, de lo contrario, aumentarían las medidas.
Sus palabras fueron cumplidas, y en cuestión de segundos, los protestantes
forzaron las puertas de madera de la entrada principal al edificio. No
pudiendo lograr su cometido, se dirigieron al portón de lámina,
el cual sucumbió a la fuerza ejercida.
Las puertas del parqueo fueron levantadas por los manifestantes, como
un trofeo ganado en batalla.
Todo esto transcurría ante la impávida mirada de los agentes
de la Policía Nacional Civil (PNC).
Ante el incidente, algunos miembros del Concejo optaron por salir y buscar
una solución a través del diálogo.
Los vendedores designaron
a cinco de sus compañeros para que entraran a negociar.
Noé Torres, síndico municipal, informó por separado
a los periodistas que los móviles de los inconformes obedecen al
manipuleo político que el partido en el gobierno está
haciendo por desestabilizar a todas las alcaldías del Frente.
Al no llegar a un acuerdo los ánimos de los vendedores tomaron
fuerza. Uno a uno los portales de vidrio de la fachada del edificio fueron
cayendo con el impacto de las piedras que lanzaban.
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| Temor. Los ciudadanos buscaron un lugar donde
refugiarse. Foto EDH / LissetteLemus |
¡Compañeros...
calmémonos!, decían unos, mientras otros arrancaban de tajo
las tablas que protegían el antiguo Palacio Municipal, hasta destruir
el balcón declarado patrimonio cultural.
A su regreso al mercado, dejaron una estela de devastación y fuego.
El temor se apoderó de los habitantes.
Parecía que la guerra había comenzado, pues a su paso paralizaron
por completo el tráfico en las principales calles de la ciudad.
Fue hasta las 12:00 del mediodía cuando los vendedores ya se habían
retirado, que la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), se presentó
al lugar.

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