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El arte de pinchar discos

En los últimos años han surgido nuevos músicos que se titulan DJ. Su labor es mezclar música de otros intérpretes y crear versiones más contagiosas para lograr destacar.

Publicada 29 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Aspirantes. Tienen entre 18 y 25 años, trabajan con CD propios, en su mayoría pirateados. Foto EDH

Claudia Núñez
El Diario de Hoy
claudiux@elsalvador.com


La reciente visita de los DJ Darude y Sonique, un concurso de la radio ABC y la existencia de discografía electrónica, han provocado una proliferación de supuestos exponentes en la materia en el país.

Pero, ¿son DJ de verdad?

Lo primero es saber el significado de esa sigla. La “D” proviene del anglicismo disc, que significa disco y la “J” de jockey, que en español se entiende como jinetear o montar.

Ambas iniciales juntas, entonces, se interpretan como “el que monta o juega con un disco”, dice Walter Rodríguez, representante de esta práctica musical en El Salvador.

La concepción simple de un DJ es “alguien que mezcla la música de uno o más discos, homogeneizando la velocidad de sus beats (golpe sonoro que marca el ritmo de las canciones)”, se concluye de la conversación con siete pincha discos nacionales.

Luces y movimiento. Acompañan los sonidos para contagiar el ritmo. Foto EDH

Los consultados coinciden en que un representante del gremio puede mezclar melodías de cualquier género y hacer una nueva composición a partir de éstas, pero el término, en realidad, se ha popularizado más en los ambientes de música electrónica, debido a la influencia importada de Europa.

“Esto domina en Francia e Inglaterra. En los ambientes latinos se deben mezclar ritmos más caribeños porque somos más congueros. ¡Se trata de animar la fiesta!”, afirma Alejandro Martínez, mezclador salvadoreño cuya prioridad es “poner música y compartirla” con el público.

En pañales

Un DJ puede hacer sonido con o sin instrumentos, con interpretaciones cantadas o sin voz. Puede improvisar y animar con palabras o sólo con ascensos y descensos de ritmos.

Puede rasgarse la camisa, saltar, gritar, bailar y hasta quedarse parado poniendo atención en la velocidad de los beats.

Walter Rodríguez, mejor conocido como DJ Walter, dice que en palabras sencillas un pincha discos es “el que maneja la noche en una discoteca, un club, un bar o una fiesta”.

Y dependiendo del escenario que ocupe, éstos se clasifican en DJ hobbie (que pinche por diversión), de radio (que programa mezclas musicales en la cabina de una estación), de discoteca, móvil (que ameniza fiestas) y de producción, “que es lo máximo que aspiramos: hacer música propia”, explica Rodríguez.

Según DJ Oz, Henry Chacón, en El Salvador aún no se ha alcanzado ese nivel porque el movimiento no es tan popular, por eso “se sigue haciendo música de la música de otros músicos”.

La mayoría aspira a romper esa regla. “En un futuro me gustaría tener mis composiciones”, añora Rommel Rosales, conocido como Diesel.

“El movimiento está creciendo mucho, antes no llenábamos un bar. Algún día me gustaría pinchar en vivo con instrumentos y vocales (vocalistas), hacer una propuesta como la del grupo Underworld o los Chemical Brothers”, añade Alejandro Martínez.

Ese crecimiento artístico de los que aspiran tener la fama de Sonique o Darude, requiere, según Rodríguez, un mayor grado de creatividad. “Ojalá que pronto surja una generación de productores, que no seamos sólo pone discos, sino algo más”.

Ellos ya tienen su escuela

Los DJ entrevistados consideran que su práctica musical es un arte. A diferencia de otros artistas sonoros, sin embargo, para ellos no es indispensable conocer sobre historia de la música, leer partituras o ejecutar instrumentos.

“Se necesita afinar el oído”, explican. No existe un manual formal o una técnica precisa para aprender a pinchar discos. En 2000 la Escuela de DJ de El Salvador abrió sus puertas.

A la fecha cuenta con tres instructores, aproximadamente 80 alumnos y tres cabinas donde los estudiantes aprenden a mezclar música con CD convencionales en grupos de 5 y 8 personas.

En una de las cabinas hay dos tornamesas de vinilo (discos de acetato), pero que no se utilizan por la inversión económica que representan.

Los cursos duran 6 meses. Se cancelan $46 por matrícula y $25 mensuales. Al final los graduados obtienen un diploma que les acredita como DJ, pero que no está avalado por el Ministerio de Educación, según el departamento de acreditaciones de dicha cartera.

Algunos estudiantes asisten a las clases por hobbie, otros vislumbran la posibilidad de ganarse la vida por medio de dicha práctica, aunque reconocen que en el país se desvalora.

Los instructores de la escuela consideran que sí hay espacios donde se puede explotar su arte y que dependiendo de la calidad del DJ, éste podría ganar entre $144 y $800 al mes, con contrato fijo y hasta $100 por evento.

Lo que se necesita

Discos: se puede pinchar con CD convencionales, DDR (cd profesionales que marcan la velocidad de los beats), con vinilo de 33 ó 45 revoluciones y sintetizadores manejados por computadora (software especializados en plataforma Mac o Window) o directamente de instrumentos como guitarras electrónicas, teclados y otros.

El tornamesa: puede ser un mixer profesional o con agujas especiales.

Audífonos: son indispensables porque por medio de éstos escucha los tiempos irreales de la música que le dan la pauta para introducir una nueva canción.

Los términos

Pinchar: mezclar dos canciones y hacer concordar las velocidades de sus beats. Poner a tiempo dos rolas.
Beats: golpe musical que marca el ritmo de una canción.
Pitch: medidor de BPM, para adelantar o retrasar una pista musical.
BPM: beats por minuto.
Entradas: el momento para hacer la mezcla musical.
Armonías: cuerpo de la canción.
Tiempos irreales: la velocidad de la canción que aún no se ha mezclado.
Scratch: sonido que da la sensación de rayado o raspado. Puede lograrse de forma manual en vinilo o con efectos en un sintetizador.
Set: una presentación de un DJ.

Conociendo a los exponentes
Para todos los gustos
Miguel ventura
DJ Michael
Es uno de los instructores de la Escuela de DJ y residente de Splash Disco. Cree que si los DJ se les tomara más en serio, representarían mejor al país.
Rommel rosales
DJ Diesel
Sus presentaciones son una constante improvisación. Su objetivo principal es divertir y aunque no tiene equipo, proyecta componer sus propias mezclas.
Walter Rodríguez
DJ Walter
Ha enseñado su arte a otros DJ. Pinchar discos es su modus vivendi desde hace 9 años. Es el residente de la discoteca Code y suele grabar sus sets para venderlos.
Alejandro Martínez
(sin nombre artístico)
Asegura que tiene 3 composiciones propias, pero aún no está listo para mostrarlas al público. Planea una propuesta en vivo, antes que acabe el año.
Henry Chacón
DJ Oz
Impulsa el movi- miento DJ en Radio ABC. Piensa que no es lo mismo ser DJ que operador de cabina. Es el único que ha trascendido el escenario de la discoteca.

 



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