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| Lucha. Doña Julia sigue con su vida, con
su arte, bajo los cuidados de su hijo. Foto
EDH |
Iliana Colocho
El Diario de Hoy
ilico77@elsalvador.com
La pesadilla comenzó cuatro años atrás. Las lagunas
mentales de doña Lolita se hicieron frecuentes.
Ella no lograba recordar dónde había dejado las llaves o
qué había hecho con su colección de libros.
Su vocabulario comenzó a escasear, aunque aún tiene la capacidad
de comunicarse. Un día la situación empeoró, su mente
confundía los sucesos recientes de su vida.
Joaquín concluyó que su madre no se encontraba bien. Una
visita al médico fue la decisión inmediata. El diagnóstico,
nada sencillo: doña Lolita padecía de Alzheimer.
Desde el año 2000, la vida de Joaquín dio un giro. Mientras
su madre, de 87 años, se encuentra en una fase intermedia de la
enfermedad (ver recuadro), él es miembro activo de la Asociación
de Familiares de Alzheimer de El Salvador.
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| Atención. Cuidados y compañía
es lo que más necesitan los pacientes. Foto
EDH |
Esto le ha permitido conocer que el mal no es exclusivo de la edad de
oro. Cada vez son más las personas que presentan síntomas
antes de cumplir los 60 e incluso los 50 años.
Tolerancia
Como Joaquín, muchas personas con parientes a los que se les detecta
la enfermedad, no comprenden al principio de qué se
trataba este tipo de demencia.
Los expertos manifiestan que no es lo mismo olvidar qué comió
por la mañana, a olvidar con quién comió. Lo primero
se cataloga como normal, pues es parte del envejecimiento de las neuronas.
Lo segundo, sin embargo, se considera un hecho patológico, ya que
se deja de registrar las generalidades de un acontecimiento reciente.
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| Activo. Doña Lolita pinta. Esa actividad
le permite ejercitar el cerebro. Foto EDH |
Es así que los pacientes se van aferrando a hechos del pasado.
Poco a poco, en la medida que el mal evoluciona, van olvidando funciones
motoras elementales, como comer, tragar, ir al baño e incluso,
hasta se llegan a perder en su propia casa.
Aunque no existe ninguna cura, los expertos recomiendan ejercitar el cerebro
leyendo bastante y ver menos televisión, debido a que esta última
actividad no estimula la imaginación.
Otra medida para paliar el rápido avance es el apoyo en grupo.
Julia de Zepeda, presidenta de la Asociación de Familiares de Alzheimer
de El Salvador, resalta que así se superan las frustraciones que
provoca el mal degenerativo.
Cruel futuro
Hace 10 años, recuerda Carlos Díaz Manzano, neurólogo
y fundador de la Asociación, la gente no sabía qué
era el Alzheimer y el impacto social que provoca.
Hoy, se considera, junto a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer
y el sida, uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis del siglo XXI,
subrayó.
El especialista pronostica que a largo plazo, a nivel mundial, habrá
más casos de este tipo, debido al incremento de esperanza de vida.
Así, se espera que en 2025, en los países subdesarrollados
existan 24 millones de enfermos. En la actualidad, hay 100 mil en todo
el mundo.
El Ministerio de Salud de El Salvador registra entre 30 mil y 50 mil personas
con un grado de demencia. No especifican cuántos de éstos
tienen Alzheimer.
Doña Lolita es parte de esa estadística. Ella no lo sabe.
Su vida gira en torno a un mundo sin recuerdos... eso es lo único
que importa, al menos a Joaquín.
Cuidados con paciencia
¿Qué es lo que queda de mi madre?, se preguntaba
doña Julia. Lo que a ella le queda de su Colocha, como
le llamaba con cariño, son los recuerdos de más de una década
de convivencia con la mujer que se le parecía tanto y deambulaba
con pasos diminutos por la casa, con una mirada puesta en el vacío
y una gran sonrisa.
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La presidenta de la Asociación de Familiares de Alzheimer aprendió
a vivir con la enfermedad de su madre, quien, sin proponérselo,
le hizo pasar graves vergüenzas. Ella sabía que su progenitora
sólo estaría bien bajo sus cuidados.
A lo largo de diez años, como líder de la organización,
se ha encontrado con casos donde los familiares buscan deshacerse de sus
parientes o se dedican a ocultar la existencia del padecimiento.
Existen diversas razones para que las personas tomen esta postura.
En un principio el paciente no quiere aceptar su estado y lo oculta. Luego
los parientes no quieren enfrentar esa responsabilidad y sólo buscan
dónde recluirle, sostiene Julia de Zepeda.
El neurólogo Ricardo López Contreras sugiere mantener en
casa a las personas con Alzheimer.
Cambiarlas de lugar no es prudente, pues el mal produce un grave deterioro
de las funciones cognitivas y motoras.
Quien lo padece, está condenado a depender de alguien las 24 horas
del día. Los cuidados que reciban pueden alargar la vida.
La neumonía, las infecciones renales, paro cardíaco y la
aparición de llagas, producto de la inmovilización, que
tienden a infectarse, son las principales causas de que el enfermo muera.
La comprensión, el amor y el apoyo ante la aparición del
Alzheimer debe ser la medicina principal, así como la realidad
de que nadie está exento de sufrirlo.
Síntomas
Fase Temprana
- Olvido de acontecimientos recientes.
- Cambios de personalidad: no se controlan los impulsos.
- Dificultad para elaborar pensamientos complejos y expresarlos.
- Se hacen complicadas las tareas cotidianas (llevar una casa, papeleos
legales, salir de compras, etc.)
Fase intermedia
- Dificultad para tomar decisiones simples.
- Descuido de la higiene personal y del aspecto.
- Dificultad para comer sin ayuda.
- Ansiedad, insomnio.
- Las inhibiciones sexuales se pierden.
- No reconoce a algunos familiares.
- Se extravía al salir a la calle.
- Conducta agresiva.
Fase avanzada
- Pérdida completa de la memoria e imposibilidad de valerse por
sí mismo (aseo personal, alimentación).
-Conducta agresiva y hostil muy frecuente.

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