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| Con valor. Erika Córdova sirve de intérprete
a Sonia Esmeralda Cabrera Caballero, quien a pesar de su sordera está
en la universidad estudiando. Foto EDH |
Wenceslao Martínez hijo
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Dos fracturas en su brazo
izquierdo y el no recibir atención médica a tiempo fueron
suficientes para que Jorge Perla, de 12 años, perdiera la movilidad
en su miembro superior.
Se cayó cuando cortaba jocotes y un sobador le quitó
los trapos que acostumbraba llevar. A causa de eso, el brazo le quedó
deforme, explicó su profesor Serbelio Rodríguez, docente
del centro escolar del cantón San Miguel, en Metapán.
El niño no recibió atención médica a tiempo.
Tampoco nadie le orientó para que asistiera a un centro de rehabilitación.
Esto es lo que quiere evitar el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación
de Inválidos (ISRI) y el Centro de Rehabilitación de Inválidos
de Occidente (CRIO) con charlas de concienciación, entre los maestros
de la zona Dos de Santa Ana, del Ministerio de Educación (Mined).
La mañana de ayer, un aproximado de 200 profesores si dieron cita
en el auditorio del colegio Bautista para recibir información que
contribuya a alcanzar una cultura de prevención de la invalidez.
Entre los docentes que se hicieron presentes a la actividad habían
de los centros escolares de El Congo, Coatepeque, Metapán, Chalchuapa,
El Porvenir, San Sebastián Salitrillo y Texistepeque.
Lo que buscamos es una cultura de prevención a corto y largo
plazo y que los maestros sean a la vez entes formadores en esa cultura
entre los padres de familia, dijo el fisioterapista ocupacional
del ISRI, Elvis Galdámez.
La iniciativa de la actividad surgió a partir de que a nivel nacional,
los hospitales atienden a un promedio de cien niños en etapa escolar
discapacitados mensualmente.
Entre ellos hay niños que nacen con parálisis cerebral,
síndromes, mal formación de miembros, y es por ello que
necesitan todo el apoyo en las escuelas.
Debemos de impulsar una cultura para prevenir las discapacidades
y una cultura que elimine las barreras al discapacitado, expresó
Galdámez.
También se busca la rehabilitación integral a las personas
con discapacidad y apoyar la estrategia de Rehabilitación Basada
en la Comunidad (RBC).
Sonia, una joven que no le teme a la sordera
Un accidente de tránsito cambió la vida
de Sonia Esmeralda Cabrera, de 19 años. Perdió el sentido
del oído, pero su madre, del mismo nombre, ha sido un pilar fundamental
para su desarrollo.
Vine al mundo sin ningún problema físico, pero a los
10 meses de edad, un accidente de tránsito cambió mi vida.
Sufrí un golpe en la cabeza que me provocó el estallido
de los tímpanos y perdí el sentido del oído,
contó Sonia Esmeralda, por medio de una intérprete, Erika
Córdoba.
Sonia quedó sorda y aprendió otro lenguaje: el de señas.
Sus primeros años de vida los desarrolló en la Escuela Cristiana
para Sordos en San Salvador.
Posteriormente estudió desde primaria hasta séptimo grado
en el liceo Getsemaní, en San Salvador.
Su madre, desde que inició sus estudios en el Liceo, le buscó
un intérprete. Ha tenido varios.
La última de ellas es Erika, quien le acompaña en sus clases
en la universidad Don Bosco, donde cursa segundo año de licenciatura
en educación parvularia.

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