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Sensibilizan a docentes sobre las discapacidades

Santa Ana. El Sistema de Salud recibe, mensualmente, un promedio de cien niños y niñas con limitaciones. Ellos se encuentran en la etapa escolar.

Publicada 29 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Con valor. Erika Córdova sirve de intérprete a Sonia Esmeralda Cabrera Caballero, quien a pesar de su sordera está en la universidad estudiando. Foto EDH


Wenceslao Martínez hijo
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Dos fracturas en su brazo izquierdo y el no recibir atención médica a tiempo fueron suficientes para que Jorge Perla, de 12 años, perdiera la movilidad en su miembro superior.

“Se cayó cuando cortaba jocotes y un sobador le quitó los trapos que acostumbraba llevar. A causa de eso, el brazo le quedó deforme”, explicó su profesor Serbelio Rodríguez, docente del centro escolar del cantón San Miguel, en Metapán.

El niño no recibió atención médica a tiempo. Tampoco nadie le orientó para que asistiera a un centro de rehabilitación.

Esto es lo que quiere evitar el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación de Inválidos (ISRI) y el Centro de Rehabilitación de Inválidos de Occidente (CRIO) con charlas de concienciación, entre los maestros de la zona Dos de Santa Ana, del Ministerio de Educación (Mined).

La mañana de ayer, un aproximado de 200 profesores si dieron cita en el auditorio del colegio Bautista para recibir información que contribuya a alcanzar una cultura de prevención de la invalidez.

Entre los docentes que se hicieron presentes a la actividad habían de los centros escolares de El Congo, Coatepeque, Metapán, Chalchuapa, El Porvenir, San Sebastián Salitrillo y Texistepeque.

“Lo que buscamos es una cultura de prevención a corto y largo plazo y que los maestros sean a la vez entes formadores en esa cultura entre los padres de familia”, dijo el fisioterapista ocupacional del ISRI, Elvis Galdámez.

La iniciativa de la actividad surgió a partir de que a nivel nacional, los hospitales atienden a un promedio de cien niños en etapa escolar discapacitados mensualmente.

Entre ellos hay niños que nacen con parálisis cerebral, síndromes, mal formación de miembros, y es por ello que necesitan todo el apoyo en las escuelas.

“Debemos de impulsar una cultura para prevenir las discapacidades y una cultura que elimine las barreras al discapacitado”, expresó Galdámez.

También se busca la rehabilitación integral a las personas con discapacidad y apoyar la estrategia de Rehabilitación Basada en la Comunidad (RBC).


Sonia, una joven que no le teme a la sordera

Un accidente de tránsito cambió la vida de Sonia Esmeralda Cabrera, de 19 años. Perdió el sentido del oído, pero su madre, del mismo nombre, ha sido un pilar fundamental para su desarrollo.

“Vine al mundo sin ningún problema físico, pero a los 10 meses de edad, un accidente de tránsito cambió mi vida. Sufrí un golpe en la cabeza que me provocó el estallido de los tímpanos y perdí el sentido del oído”, contó Sonia Esmeralda, por medio de una intérprete, Erika Córdoba.

Sonia quedó sorda y aprendió otro lenguaje: el de señas. Sus primeros años de vida los desarrolló en la Escuela Cristiana para Sordos en San Salvador.

Posteriormente estudió desde primaria hasta séptimo grado en el liceo Getsemaní, en San Salvador.

Su madre, desde que inició sus estudios en el Liceo, le buscó un intérprete. Ha tenido varios.

La última de ellas es Erika, quien le acompaña en sus clases en la universidad Don Bosco, donde cursa segundo año de licenciatura en educación parvularia.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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