Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
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Ayer por la tarde fue sepultado el sargento José David López
Cándido, de 33 años, quien murió el lunes anterior
a consecuencia de un cáncer que le fue detectado a pocos días
de haber regresado de Iraq.
Veintiún soldados del Comando de Fuerzas Especiales (CFE) le rindieron
honores en una formación de parada cuando el féretro salió
de la vivienda donde residía López Cándido con su
familia.
La marcha salió del cantón La Flor, de San Martín,
rumbo a la iglesia católica de esa ciudad, donde se ofició
una misa en su recuerdo.
Luego del oficio, salieron al camposanto. Al llegar a éste, otra
formación militar le rindió honores.
Entre tanto, la madre del soldado, Carmen López, no logró
llegar al cementerio, pues sufrió un desmayo y fue retirada en
una ambulancia militar.
Luego, siete soldados, también compañeros del fallecido,
dispararon veintiún salvas, al tiempo que una trompeta sonaba mientras
el soldado era sepultado.
El coronel Eduardo Mendoza, comandante del CFE, entregó el pabellón
nacional y una boina de paracaidista a Sandra Ábrego, esposa del
efectivo.
Es bien duro enterrar a un camarada. Uno se hace el fuerte, pero
por dentro está destrozado, aseguró el sargento Francisco
Antonio Quijada Ramos, a la salida del panteón.

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