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Tomando la palabra
Dejemos a un lado el odio y la belicosidad

La oposición siempre es necesaria, porque tilda lo mal hecho por los gobiernos de turno, para su corrección y tomar siempre el buen camino. Esto es precisamente lo que deseamos en El Salvador

Publicada 29 de septiembre 2004, El Diario de Hoy


Vicente Araujo Cárdenas*

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

En Estados Unidos existen dos partidos políticos: uno de izquierda (el Demócrata) y otro de derecha (el Republicano), actualmente en el poder. Lo interesante del caso es que ambos partidos se respetan el uno al otro y, cuando cada quien toma posesión gubernamental, procura seguir los buenos pasos del anterior, borrando lo que no se considera conveniente para el progreso de la nación.

Como vemos, la oposición siempre es necesaria, porque tilda lo mal hecho por los gobiernos de turno, para su corrección y tomar siempre el buen camino. Esto es precisamente lo que deseamos en El Salvador, es decir que existan dos fuertes partidos democráticos, aunque de pensamientos diferentes, pero que no quebranten la paz, el respeto mutuo y el desarrollo, siguiendo siempre una trayectoria de nación, ayudándose unos a otros para que el país progrese y logre metas hasta ahora inaccesibles.

Sabemos que nuestro país, siendo pobre, cojea en su economía, pero la pujanza de su población hace que salgamos siempre adelante.

Por eso es necesario explotar al máximo el turismo, para obtener, como Costa Rica, más de mil millones de dólares anuales de ingresos; continuar con la explotación de los recursos hídricos y geotérmicos; terminar la construcción del puerto de Cutuco en La Unión, como polo de desarrollo oriental; atraer más maquila, principalmente la de alta tecnología (como la Texas Instruments); explotar el litoral no sólo en lo turístico, sino también en la pesca e industrialización de mariscos; mejoremos el café de altura y trabajemos el añil; sembremos árboles frutales para exportación como aguacates, mangos, etc.; continuemos con la caña de azúcar y establezcamos corrales de ganado lechero y de engorde.

En fin, hagamos que en El Salvador abunde la mano de obra y desaparezcan las maras improductivas y démosle gracias a Dios por aceptar nuestros deseos de bienestar y progreso.

Fortifiquemos dos grandes partidos políticos, que se den la mano al fin de cada contienda, procurando ser cada uno un eslabón en la cadena del progreso, dejando a un lado todo odio y belicosidad que todavía nos agobia.
¡Brindemos por la democracia, la paz y la prosperidad!

* Dr. en Medicina.

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