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El Real y su ángel guardián

Raúl lideró la reacción merengue y devolvió la sonrisa a toda la afición blanca.


Publicada 29 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Redimido. Helguera, Beckham, Guti y Ronaldo se unen a la celebración de Roberto Carlos después del cuarto gol merengue. Callaron los gritos. Foto EDH
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

El Real Madrid recuperó ayer el brillo de las grandes noches europeas al derrotar a la Roma por 4-2 en la segunda jornada de la fase inicial de la Champions después de una espectacular remontada liderada por el capitán Raúl.

Se anunciaba una “noche de pánico” entre dos equipos en crisis. Y el partido tuvo de todo.

Roma se adelantó con un 2-0 a su favor y el equipo blanco demostró un gran corazón para remontar. Raúl volvió a ser el gran líder de un equipo que se hermanó de nuevo con su afición.

El Real Madrid comenzó su calvario en el 4’. La defensa se equivocó en el achique y Totti mandó un balón elevado para Daniele de Rossi, quien entraba solo desde atrás, y el centrocampista superó con facilidad al portero Iker Casillas. Primera llegada de la Roma, primer gol.

Era lo peor que le podía pasar a este Madrid en crisis. Pero, al contrario que en otros partidos, el equipo blanco apostó por el movimiento del balón; jugó decentemente y comenzó a acumular ocasiones con disparos lejanos de Roberto Carlos, Luis Figo y Raúl.

Pero los merengues sufrieron un nuevo castigo, injusto, en el 21’, producto de un nuevo regalo defensivo. Walter Samuel perdió el sitio y Totti, muy listo, envió para que Antonio Cassano superara a Casillas con un disparo ajustado. Segunda llegada de la Roma, segundo gol.

El estadio Santiago Bernabéu comenzó a sufrir un “ataque de nervios”, aunque el Real Madrid siguió tratando bien al balón ante una Roma que defendía con ocho jugadores. Y el equipo blanco puso algo de justicia en el marcador en el 39’. Raúl, el mejor madridista, se revolvió en la frontal y pateó; el balón tropezó en un defensor de la Roma y entró en suave vaselina.

Al descanso, la hinchada blanca despidió con aplausos a su equipo, que se lo estaba dejando todo y, además, practicando su fútbol más interesante de la temporada. Pensaba que la remontada era posible.

Esperanzas

El Real comenzó la segunda parte con la misma rabia con la que se fue al descanso e igualó en el 52’ gracias a un discutido pénal de Christian Panucci sobre Raúl, que Figo transformó.

El equipo blanco se dejó el alma asediando la portería de la Roma, completamente acobardada, y el Santiago Bernabéu comenzó a recuperar el brillo de sus mejores noches, que parecía olvidado. Los merengues volvían a conectar con su hinchada.

El tercer gol madridista llegó en el minuto 72, tras una apertura a la banda ocupada por Figo, quien disparó cruzado y Raúl metió la puntera para marcar, provocando el delirio de la afición.

La noche fue magnífica para los madridistas y el guión de la película se reservaba la aparición en escena de Roberto Carlos, el jugador más criticado por la afición en los últimos días. En el minuto 80, el brasileño conectó un espectacular disparo y el balón entró como un obús en la portería romana. El Santiago Bernabéu se caía.

Mariano García Remón, el nuevo entrenador del Real Madrid, estuvo atento al detalle y retiró a Raúl para que el capitán, el héroe de la noche, se llevara la ovación de la noche.

El Real Madrid se hermanó con su afición y, de paso, dejó a la Roma prácticamente fuera de la Liga de Campeones.

El Grupo B es liderado ahora por el Dynamo de Kiev, con seis puntos, seguido por el Bayer Leverkusen y el Real Madrid, con tres. La Roma está última, sin unidades.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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